Devorado por el personaje, Adrien Broner es la fábula de lo que pudo haber sido y ya nunca será
Adrien Broner no pierde una oportunidad para perder una oportunidad. En algún momento, por alguna parte, el talentoso boxeador se va a salir del guión de la manera más molesta posible. Ha hecho una carrera de la insensibilidad y por eso ha malogrado su verdadera vocación.
Hasta en la conferencia de prensa para su pelea de sábado en Las Vegas contra Manny Pacquiao lo echó todo a perder cuando asaltó verbalmente al reconocido comentarista de SHOWTIME Al Bernstein o cuando insultó a los seguidores del filipino con referencias étnicas de mal gusto.
Cada vez que Broner nos quiere demostrar que ha pasado página, vuelve a escribir un nuevo capítulo de horrores. Aquí no se puede decir que el personaje devoró al hombre. No, es que el hombre es así. Y en esa madeja se difuminó el boxeador.
Porque Broner iba camino de ser un gran boxeador. Al principio de su carrera conquistó varios títulos, obtuvo victorias importantes, desplegaba habilidades innegables. No era Floyd Mayweather, pero se le advertía un aire lejano, un modo de hacer similar, el intento de cierta copia.
De pronto pasó a llamarse “About Billions’’, para superar al “Money’’ de Mayweather. Sus modismos y evoluciones personales se complicaron y oscurecieron. Su interés estaba más en burlarse y humillar al rival que vencerlo de una forma ortodoxa.
Y entonces vinieron primero los problemas fuera del cuadrilátero y luego las derrotas dentro del ring contra Maidana, contra Shawn Porter, contra Mikey García. Si durante algún tiempo le sostenía su talento, ahora nada parecía soportar su figura.
Viene de una derrota y un empate contra Jessie Vargas, pero gracias al poder del hombre fuerte de Premier Boxing Champions, Al Haymon, recibió este regalo de medirse a Manny Pacquiao, quien ha edificado su leyenda en sentido contrario al de Broner.
Uno no puede menos que pensar en cuánto hubiera logrado “About Billions’’ de haberse concentrado en el boxeo duro y puro, de haber evitado los intentos de venderse como el odioso de la comarca. En ese arte solo hay uno que sabe vender el personaje de malo: el inigualable Floyd.
A Broner le sale mal, y cuando monta sus perretas –como la de la conferencia de prensa del martes contra Bernstein-, el público entorna los ojos pues sabe que esto es más de lo mismo. Pudo haber sido un gran campeón y solo pasará a la historia como un buen boxeador y nada más.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de enero de 2019, 10:43 a. m..