Ayuda transformó la vida de un niño haitiano sin hogar
Cuando Stanley Simon tenía 14 años, su padre regresó durante varios meses a Haití. El dejó al niño con $10 y la renta atrasada en la casa de un dormitorio que compartían.
Primero Simon vendió sus ropas en las calles para tratar de llegar a fin de mes, pero poco después, el propietario de la vivienda lo expulsó. Le siguió una odisea de dos años de caerle a amigos sin pagar la renta, domir en el piso de una lavandería automática y faltar a la escuela.
Se quedó con un tío y más tarde con un primo, pero su padre dijo que no le había dado permiso y lo amenazó con llamar a la policía si se quedaba con ellos, dijo Simon, que ahora tiene 17 años. “No quería que me quedara con nadie”.
Con sus parientes temerosos de represalias, su pasaporte haitiano expirado y su padre amenazando que “lo iba a deportar”, Simon sintió que no tenía a donde acudir. Nadie en la escuela, excepto unos pocos amigos que le ofrecieron camas temporales, sabía cómo era su vida, dijo Simon.
A veces sólo iba a la escuela algunas veces al mes porque no tenia nada que ponerse, dijo Simon. Todo su guardarropa era un par de vaqueros, calzoncillos boxer y dos camisas.
Algunos maestros se dieron cuenta que siempre usaba las mismas ropas, pero no buscó ayuda. Finalmente, en enero pasado se llenó de valor y se lo dijo a Paul Zenon, un trabajador social en la Escuela Secundaria de Fort Lauderdale y una persona a la que conocía desde la escuela intermedia.
Entonces su vida comenzó a cambiar rápidamente – para bien.
Zenon presentó una demanda de abuso infantil y le dijo a Simon que lo llevarían a un lugar seguro.
Esta vez el sistema trabajó bien. En unos días, colocaron a Simon en una casa de acogida y desde entonces ha estado con su madre de acogida, Delores. Ahora sin la preocupación diaria sobre la supervivencia, asiste regularmente a la escuela.
Michael Gagne, un ex padre de acogida que adoptó los tres niños que cuida, fue designado como su guardián de oficio y educador sustituto. Pronto comenzó a trabajar con el Servicio de Ayuda Legal en el Condado Broward sobre la situación migratoria de Simon.
“Llegué al Sur de la Florida en el 2009, cuando tenía 11 años de edad, después que mi padre y mi madrastra se casaron. Ella vivía aquí”, dijo Simon.
Simon nació cuando su madre tenía 16 años. Ella y su padre nunca se casaron. El vivía en la casa de sus abuelos paternos en Petit-Goâve, una pequeña ciudad costera en el sur de Haití, antes de que su padre decidiera venir a Estados Unidos.
“No creo que mi padre realmente quería traerme, pero mi tío puso mi nombre en el papel”, explicó Simon.
La vida con su madrastra no marchó bien. Ella y su padre peleaban frecuentemente, y al igual de frecuente, dijo Simon, su padre lo golpeaba con un cinturón. Dos años después de que llegaron, Simon dijo que su madrastra los botó.
Ese mismo año expiró su pasaporte haitiano, y no tenía una situación legal en Estados Unidos.
Con Ayuda Legal, Simon obtuvo un nuevo pasaporte haitiano y una tarjeta de autorización de trabajo, y está en el proceso de obtener una residencia. Como “menor abandonado”, él llena los requisitos para su legalización.
Pero el tiempo es oro. Simon cumplirá 18 el próximo 8 de junio. “Ya no es illegal, pero todavía no está legal”, dijo Gagne. “Es importante que Ayuda Legal haga esto mientras él es todavía un menor. Estamos optimistas que que el proceso se completará y aprobará antes de que cumpla 18. Tenemos un equipo realmente bueno que trabaja en Stanley en este momento, y estoy muy orgulloso de eso”.
Tina Severance-Fonte, presidenta de la Asociación de Padres de Acogida y Adoptivos de Broward, nominó a Simon para el Wish Book.
Él ha pasado mucho, pero todas sus pruebas no lo han deprimido para nada”, dijo Severance-Fonte. “Tiene un espíritu maravilloso sobre sí mismo, y es un gran caballero”.
Ella lo conoció por primera vez al comienzo del año escolar, cuando él vino a una de las reuniones de la asociación para cuidar a niños más pequeños para obtener horas de servicio comunitario mientras los adultos se reunían.
“Me llamó la atención porque era muy amable y comprometido con los niños”, dijo ella. “Su naturaleza gentil y humildad se destacaban”.
Severance-Fonte dijo que ha estado en contacto con otros hombres jóvenes con una niñez igualmente atribulada que están enojados y son agresivos. “El es todo lo opuesto”, agregó.
Al preguntársele si en algún momento se enojó sobre su situación, Simon filosofeó: “La vida es la vida. Tienes que tomar lo malo con lo bueno”.
Las buenas costumbres que las personas mayores siempre destacan en él, las aprendió por su propia cuenta. “Aprendí que si era maleducado, nadie me hacía caso”, comentó.
Durante su horrible experiencia, también comenzó a encontrar su voz. Su padre dijo a los trabajadores sociales que se había escapado de la casa, e inicialmente el plan era tratar de reunirlo con su progenitor.
Durante una audiencia en la Corte de Tutela de Menores,Simon tuvo que reunir todo su valor y decirle al juez que le tenía miedo a su padre, que la unificación familiar no era una opción.
“Me golpeaba con un cinturón casi todos los días que vivimos juntos”, dijo Simon. “El dice que no me quiere”. Al preguntársele si su padre era amable con él, Simon sacudió su cabeza. “Nunca”, dijo suavemente.
Pero agregó, “Esto es el pasado; ahora tengo que seguir adelante”.
“Stanley ha sido capaz de romper el círculo del abuso, y estoy realmente orgulloso de él”, dijo Gagne. “No ha dejado que su pasado lo defina”.
Ahora se levanta a las 5:00 a.m. para tomar un autobús a las 5:45 a.m. hacia la Escuela Secundaria de Fort Lauderdale, donde está en último año. Se lamenta que va a necesitar un año extra para graduarse debido a que no obtuvo suficientes créditos cuando su asistencia era tan irregular. Pero ahora disfruta la escuela, especialmente lectura y física.
Por primera vez en su vida, dijo, siente que es un adolescente normal. Se unió a un equipo de fútbol de la comunidad, donde juega delantero y mediocampista, y también disfruta el baloncesto. “He jugado fútbol desde que era así de alto”, dijo, señalando a sus rodillas. “Es el deporte No. 1 en Haití”.
Simon no ve el college en su futuro, pero le gustaría ir a una escuela técnica para aprender más sobre reparar computadoras y otros equipos electrónicos. “Me gusta el trabajo manual”, dijo. “Sé cómo hacerlo y me gusta”. Sueña que algún día tendrá su propio negocio de reparaciones.
En este momento le gustaría un trabajo parcial después de la escuela. A pesar de presentar muchas solicitudes, Simon no consiguió un trabajo de verano y estaba muy decepcionado, dijo Gagne.
Al preguntársele qué le gustaría del Wish Book, Simon reconoció que podría usar unas nuevas zapatillas y ropas, pero hubo que aguijonearlo para que pidiera algo más que eso – y su esperanza de un empleo.
Cuando comenzó el año escolar, Gagne le dio $100 para que comprara ropas. “Pensaba que iría al centro commercial, pero dijo: ‘Vamos a la tienda de segunda mano para que pueda comprar más ropas’. Siempre es práctico. Sería agradable que se diera un poco de lujo porque realmente lo merece”.
Pero los otros deseos de Simon también son prácticos. Le gustaría una tarjeta de llamadas internacionales para poder llamar a su madre en Haití. Ella aún vive en Petit-Goâve, y habla con ella de rato en rato. “Mi mamá piensa que es mejor para mí estar aquí”, dijo Simon.
También le gustaría pases mensuales Transitbus del Condado Broward, para así poder practicar fútbol, y algunas tarjetas de regalo para su plan telefónico Metro PCS.
Recientemente, Gagner lo llevó a la segunda visita dental de su vida, y resultó que necesita un gran trabajo – quizás de unos $4,000. Debido a que no reúne todavía las condiciones para Medicaid, dijo Gagne, es improbable que se pueda hacer el trabajo a menos que alguien le done servicios dentales.
Gagne también sugirió que sería bueno si Stanley tuviera su propia laptop con Microsoft Office instalado. “Hay una computadora compartida en su casa de acogida, pero está anticuada”, agregó. “Cuando vaya a una escuela técnica especializada, mucho trabajo será con la computadora”.
Al preguntársele si le gustaría una laptop, el joven simplemente sonrió mostrando su acuerdo.
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Esta historia fue publicada originalmente el 29 de noviembre de 2014, 10:14 p. m. with the headline "Ayuda transformó la vida de un niño haitiano sin hogar."