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Madre soltera de Hialeah lucha por sus tres hijos

La mamá, Angie Morales (der.), deja a sus hijas Luizanyi y Tanyi en la escuela primaria de Hialeah.
La mamá, Angie Morales (der.), deja a sus hijas Luizanyi y Tanyi en la escuela primaria de Hialeah. /CMGuerrero@elNuevoHerald.com

Día tras día Angie Morales enfrenta las vicisitudes de una madre soltera con una situación económica difícil. Un mes no sabe de dónde sacará el dinero para comprar zapatos a su hija mayor, que ya le crecieron los pies. A veces tiene que librar batallas por teléfono con un representante del seguro de salud, que se niega a pagar las terapias del habla que necesita su hijo menor. Recientemente subieron la tarifa del autobús que lleva a los niños a la escuela y ya no puede con la cuenta.

En épocas de fiesta, los retos son mayores.

“Yo quisiera darles regalos, lo que ellos quieren, pero no puedo”, dijo Morales, de 30 años, con un tono de frustración en su voz. “Les explico que no se puede y es duro para ellos, porque al fin y al cabo son muchachos y no lo comprenden todo. Pero ahora mismo tenemos cosas más importantes de las que preocuparnos”.

Sus hijos, Luizanyi, de 9 años, Tanyi, de 8, y Ander, de 5, comparten un cuarto junto a su madre en el pequeño apartamento de los abuelos de ésta, en Hialeah. Morales está ahorrando dinero para mudarse a un apartamento con sus hijos. Mientras tanto, el sueldo no le alcanza para todos los gastos.

“Estamos muy apretados y eso crea tensiones en la casa. Mis abuelos son unos ángeles para mí pero sé que quieren estar tranquilos”, contó Morales, quien trabaja como recepcionista en un centro médico y estudia a tiempo parcial para convertirse en enfermera. “Por eso no puedo descompletar los ahorros para la mudanza y gastar el dinero en otra cosa”.

A los chicos les gustaría tener una computadora para hacer los trabajos escolares y un televisor, ya que los abuelos casi todo el tiempo usan la única tele que tienen en el apartamento.

Luizanyi es una niña tímida, que a sus nueve años tiene casi seis pies de altura. Recientemente, cuando un fotógrafo de el Nuevo Herald tomaba fotos de Morales y sus hijas mientras las llevaba a la escuela Meadowlane Elementary, Luizanyi se escondía detrás de su hermana y su madre. Entonces Tanyi la halaba por el brazo, para que caminaran juntas.

“Así son ellas. La grande es vergonzosa y la chiquita es la sobresalida”, dijo Morales, dejando escapar una sonrisa. “Luizanyi se acompleja a veces porque ya es más alta hasta que yo. Crece muchísimo y está dejando la ropa y los zapatos muy pronto”.

La familia de Morales fue nominada al programa Wish Book por Nayade Valbuena, del Centro Mater Child Care Center, en Hialeah, la guardería infantil a la que asiste Ander.

“Ella ha luchado mucho por sus hijos, la veo siempre tratando de darles lo mejor y veo que necesitan la ayuda”, dijo Valbuena. “Quieren mudarse a su propio hogar para poder tener más comodidad. Ellos tienen necesidad de las cosas básicas para un hogar, como sábanas, almohadas, toallas, armarios, microondas, ropa para los niños. Cualquier cosa que les puedan dar será una bendición, ya que van a empezar desde cero”.

Las maestras de Ander dijeron que el niño, quien tiene retrasos en el aprendizaje y problemas del habla, ha progresado bastante en el último año, en parte gracias al empeño de Morales. Como no podía pagar suficientes sesiones, Morales aprendió la rutina de las terapias del habla y empezó a enseñar a Ander en casa.

“Yo dije que mi hijo tenía que aprender a hablar bien. Cada vez que logra pronunciar una palabra correctamente para él es una alegría y para mí una bendición”, dijo.

Pero el día no tiene suficientes horas, dijo la madre, quien trabaja desde la 1 p.m. hasta 10 de la noche, a veces más tarde.

Morales dijo que siempre ha trabajado duro para proveer para los niños y llevar su vida en orden. Logró mantener todo bajo control incluso cuando el padre de sus dos hijas falleció en República Dominicana, hace unos seis años. Y después, cuando el papá de su hijo dejó de cumplir con sus obligaciones económicas regularmente.

Pero dos años atrás perdió su empleo y, como muchas familias que viven de mes a mes, tuvo que dejar su apartamento y sus estudios cuando ya no pudo endeudarse más. Entonces se mudó con los abuelos y envió a sus hijos a República Dominicana a quedarse con su madre por un año. Cuando consiguió un nuevo empleó los trajo de regreso a Hialeah.

“Lo peor para mí fue estar lejos de ellos”, dijo Morales. “Por eso quiero tener una vida estable para mis hijos y para mí”.

Siga a Brenda Medina en Twitter: @BrendaMedinar

Cómo ayudar: El Wish Book trata de ayudar a cientos de familias necesitadas este año. Para donar, puede pagar con seguridad en http://bit.ly/1NgNUZx. Para donar a través de un teléfono móvil, envíe el texto WISH al 41444. Para conocer más información, llame al 305-376-2906 o envíe un correo electrónico a wishbook @MiamiHerald.com. (Los artículos más solicitados son computadoras portátiles y tabletas para la escuela, muebles y furgonetas de acceso especial). Lea más historias de Wish Book en el Nuevo Herald.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de diciembre de 2015, 2:11 p. m. with the headline "Madre soltera de Hialeah lucha por sus tres hijos."

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