Cocina

Los misterios del aguacate

El aguacate es cada día más importante, ya que los que se venden en los mercados son de variedades limitadas.
El aguacate es cada día más importante, ya que los que se venden en los mercados son de variedades limitadas.

El aguacate o palta (Persea americana) está envuelto en muchos misterios; el primero que salta a la vista es que, siendo fruta, se consume como vegetal y es entre estos que podemos encontrarlo en los mercados.

Sin embargo, no es la única fruta que se consume como vegetal, el tomate y el pepino también son frutas que por convenios agrícolas se clasifican en la canasta alimenticia como vegetales.

Otro misterio es su clasificación en “razas”. Existe la raza mexicana, la antillana y la guatemalteca, cada una con sus características, sin contar que hay docenas de variedades. El concepto de “raza” en el aguacate es único, no sé de ninguna otra fruta a la que se aplique ese “racismo”, aunque verdaderamente, todos los aguacates son deliciosos. El concepto de raza aplicado a su procedencia los define según el ciclo sexual de sus flores. Y ahí tenemos otro misterio.

¿Sabía usted que las flores del aguacate son transexuales? Una noche abren como macho y otra como hembra. Y eso no es nada, hay otras flores de otras platas o frutas que tienen los dos sexos a la vez, el hibisco, sin ir más lejos. La naturaleza es algo muy variado.

Este recurso “transformista” es para facilitar la polinización. En el sur de la Florida, con nuestro clima monzónico, los aguacates antillanos tienen más posibilidades de progresar. Para sembrar uno mexicano sería necesario proveerlo de buen drenaje pues las excesivas lluvias de la temporada húmeda no serían de su agrado, aunque una vez establecidos, los aguacates de cualquier variedad, se dan muy bien en esta zona. Y tanto, que existe toda una industria del aguacate floridano, la más importante después de la de los cítricos.

Lamentablemente, esta industria se ve en este momento amenazada por la plaga del escarabajo del laurel rojo (Xyleborus glabratus), insecto que taladra el tronco y termina por matar el árbol. Esa plaga no se ha extendido tanto, y solo resulta preocupante en las plantaciones; todavía no es un problema a nivel de patio privado.

Aguacate viene de la palabra náhuatl ahuacatl, y es sin duda en México donde más se reverencia esta fruta, aunque su uso está extendido por todo el mundo. La salsa guacamole mexicana tiene muchas versiones por el mundo, aunque nada como una bien fresca y recién salida de molcajete (mortero especial de piedra volcánica en el que debe majarse la fruta para que no se oxide ni se oscurezca). En muchas recetas se evita esa oxidación con unas gotas de limón, pero esto le cambia el sabor y la original no las lleva. En Cuba esta salsa tiene una variante con piña muy sabrosa.

El aguacate es reverenciado por sus múltiples propiedades, pues no solo la pulpa de su fruta es muy rica en grasa y proteínas, sino que se le atribuyen propiedades curativas a las hojas, la corteza y la semilla. Según Lydia Cabrera, el aguacate morado (Persea gratissima. Gaertu) pertenece a Oyá, la dueña del cementerio, por lo que los iyawó de esta deidad afrocubana suelen asentarse a su sombra. Agrega que se le atribuyen distintas propiedades, incluso un cocimiento que resulta abortivo.

Contrariamente a esa atribución abortiva, entre los náhuatl era sinónimo de fertilidad, por lo que durante la cosecha las vírgenes no podían salir solas, porque “el efecto del aguacate” podría dejarlas preñadas. Esta leyenda le dio mala fama a la bella fruta y costó trabajo vencer ese maleficio para difundir su delicia en el mundo. Afortunadamente, su sabrosura y sus propiedades beneficiosas impusieron su cultivo, el cual hoy día se calcula que genera millones de dólares.

Muchos misterios puede ostentar el aguacate, incluso triviales, como el que solo sea en Brasil donde se lo reconoce como fruta y termina sus días en batidos y helados (ya lo saben los que vayan a ver las Olimpiadas a Rio), aunque allí lo comen también en ensaladas.

Sin embargo, a la hora de sembrarlo en su patio, no hay nada de misterio. Solo debe tener en cuenta el no situarlo muy cerca de la casa, porque las raíces pueden extenderse mucho y perjudicar cimientos, tuberías o instalaciones subterráneas, aunque yo tengo uno hace 20 años a cinco pies de la mía y no he tenido problemas.

Buen sol, abono orgánico en primavera y agua son los simples requerimientos de este árbol de codiciados frutos. Una vez establecido, son pocos los cuidados que precisa. Yo personalmente recomiendo que esté relativamente cerca de una pared o algo que pare los vientos fuertes (como un macizo de bambú, una muralla de arecas, etc.), pues es frágil y si bien no es fácil de desenraizar por un ciclón, sus ramas y su tronco pueden partirse. Sembrar una palmita solitaria como una de areca o de pinanga, a un par de pies, puede servirle de guía y apoyo al tronco central que en los primeros años es débil. Otro detalle a considerar es que se debe evitar el subirse a él, pues sus ramas no resisten mucho peso.

Aunque muchos jardineros prefieren el mango y otras frutas al administrar su terreno, el aguacate es cada día más importante, ya que los que se venden en los mercados son de variedades limitadas, sin contar que recientemente todos parecen aquejados de una enfermedad que hace que la pulpa presente unas feas estrías grises como si fuera mármol.

Es cierto que uno no puede comerse todos los aguacates que produzca un árbol adulto y que no es una fruta cuya pulpa pueda congelarse, pero también es cierto que tener un aguacate en el patio es la única garantía de disfrutar de una buena ensalada de esta fruta. Y eso sí que no es ningún misterio.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de agosto de 2016, 6:11 p. m. with the headline "Los misterios del aguacate."

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