Reparar las válvulas sin cirugía de corazón abierto
Gorky Charpentier camina ocho millas diariamente, monta bicicleta estacionaria y luego hace una hora de ejercicio en la piscina.
Se alimenta bien y se cuida. Así que es difícil creer que este hombre de 75 años y cónsul general retirado de Ecuador, tenía un corazón que funcionaba a menos de un 30 por ciento.
Probablemente, Charpentier, al igual que otros como él, hubiese muerto sin los avances recientes en procedimientos de válvula, mínimamente invasivos.
Para pacientes que sufren de prolapso de la válvula mitral y anormalidades relacionadas a ella, esta es la única opción, no una cirugía de corazón abierto. Los pacientes inoperables o de alto riesgo, son generalmente personas de mayor edad que tienen otros problemas de salud o condiciones del corazón, o que son fumadores.
El prolapso de la válvula mitral no es una enfermedad, dice el Dr. Ramón Quesada. Es una anormalidad del tejido de la válvula mitral en la aurícula. La mayoría de las veces no hay peligro y no requiere de tratamiento. Esta condición ocurre cuando la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo del corazón no cierran adecuadamente. Cuando la válvula falla en cerrar, la sangre fluye de nuevo al corazón, una condición conocida como regurgitación.
Los síntomas incluyen dificultad para respirar, congestión pulmonar y dificultad para caminar. “Es como si se estuvieran ahogando”, dice Quesada, cardiólogo intervencionista del Miami Cardiac & Vascular Institute del Baptist Hospital.
Los procedimientos mínimamente invasivos, como el MitraClip del Baptist, Ring and Sling de Mount Sinai y el reemplazo de la válvula aórtica transcatéter (TAVR, por sus siglas en inglés) de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, proveen alternativaspara aquellos pacientes que no pueden someterse a una cirugía de corazón abietro.
El Baptist Health inició los estudios clínicos de MitraClip hace unos 10 años. Hasta recibir la aprobación de la Administración de Alimentos y Drogas (FDA, por sus siglas en inglés) en noviembre del 2014, Quesada era el único médico en Florida que realizaba el procedimiento. El mismo incluye el implante de un MitraClip a través de una incisión en la ingle por donde netra un catéter enhebrado con una presilla o broche hasta la válvula del corazón a través de una arteria en la pierna. La presilla agarra las dos valvas que componen la válvula ayudándolas a cerrar.
Para algunos, una presilla es suficiente. Charpentier necesitó dos procedimientos de MitraClip. Desde entonces su calidad de vida ha mejorado significativamente.
Quesada ha realizado el procedimiento más de 100 veces en pacientes entre las edades de 41 a 98 años. Insiste en que la opción no quirúrgica no es un reemplazo para la reparación quirúrgica y todavía están por verse los efectos a largo plazo.
Lo mismo ocurre con el Dr. Mauricio Cohen, cardiólogo intervencionista de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami. Cohen ha realizado reemplazos de la válvula aórtica transcatéter (TAVR, por sus siglas en inglés) desde el 2009, cuando se unió a la escuela de medicina de la Universidad de Miami. Explica que a pesar del éxito de este procedimiento, necesita ser probado durante más tiempo.
“Necesitamos entender la durabilidad de tecnologías médicas y evaluar si podemos aplicar el tratamiento, no solo en pacientes de alto riesgo que no les iría bien en una cirugía de corazón abierto, sino también en pacientes de riesgo bajo o moderado para quienes el reemplazo quirúrgico de la válvula aórtica se considera todavía el tratamiento estándar”, expresa. “Un día el TAVR puede que reemplace la cirugía de corazón abierto, pero aún no hemos llegado ahí”.
Los catéteres más pequeños y las válvulas reposicionables, que estudia la Universidad de Miami, permiten tratar a un mayor número de pacientes de forma mínimamente invasiva a través de la ingle.
Cohen realizó un remplazo de la válvula aórtica transcatéter en junio del 2014 a Martin Mostovy, de 88 años de edad. Éste tuvo el procedimiento en la mañana de un lunes y regresó el miércoles a su hogar. Dice que la recuperación ha sido sorprendente.
La edad, entre otros problemas significativos de salud, no lo hacían un buen candidato para un reemplazo quirúrgico de la válvula aórtica, así que un procedimiento mínimamente invasivo fue una solución que le salvó la vida.
El corazón de Bob Hundevadt, de 57 años, tenía regurgitación de la válvula mitral. El corazón se había agrandado porque sobre compensaba la falta de flujo sanguíneo y operaba un 35 por ciento antes del procedimiento de válvula. Hundevadt, director de seguridad de Miami Heat y AmericanAirlines Arena, salió con gripe de Miami para estar un fin de semana con las estrellas de NBA y regresó con gripe. “Mi esposa me dijo, ‘te ves (mal)”, comenta. Logró una cita con el Dr. Joseph Lamelas, director de cirugía del corazón de Mount Sinai.
Lamelas realizó el Ring and Sling, un procedimiento mínimamente invasivo para tratar la insuficiencia de la válvula mitral. Hizo una incisión de dos pulgadas entre las costillas en el lado derecho del pecho. Entonces separó las costillas sin cortarlas, insertó un tubo en el corazón para agarrar los músculos, actuando como un anillo y un cabestrillo que fortalece el corazón y repara la fuga.
Antes del procedimiento, “la sangre no bombeaba eficazmente”, dice Lamelas. “Generalmente, estos pacientes tienen dificultad para respirar y están fatigados”.
La recuperación es más rápida que con los métodos tradicionales de reemplazo o reparación de válvula. La mayoría de los cirujanos utilizan anillos para corregir la fuga de las válvulas o reemplazarlas completamente, comenta.
“Cuando se utiliza un solo anillo, no está ayudando al músculo del corazón”, dice Lamelas.
Las cirugías mínimamente invasivas han avanzado mucho en los pasados 20 años.
Mientras que los pacientes menores de 40 años no necesitan generalmente de los procedimientos Ring and Sling, a veces son necesarios y las técnicas mínimamente invasivas son más atractivas, no solo estéticamente.
“Si la válvula puede ser reparada (en personas más jóvenes), deben someterse a una cirugía más temprano”, comenta Lamelas.
Cerca de un año después del procedimiento Ring and Sling, Hundevadt, quien padece de presión alta, dice que se siente un 98 por ciento normal. De no haber tenido el procedimiento dice que probablemente hubiera muerto.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de febrero de 2015, 5:43 p. m. with the headline "Reparar las válvulas sin cirugía de corazón abierto."