Salud

Cirugía puede ayudar con convulsiones epilépticas

Kathleen Fotopoulos y su hijo Nicholas Fotopoulos conversan con el Dr. Tarek Zakaria, director del programa de neurología de Memorial Neuroscience Institute y del Memorial Comprehensive Epilepsy Program, en el Memorial Regional Hospital. Nicholas ha sido sometido a dos cirugías para tratar sus ataques epilépticos.
Kathleen Fotopoulos y su hijo Nicholas Fotopoulos conversan con el Dr. Tarek Zakaria, director del programa de neurología de Memorial Neuroscience Institute y del Memorial Comprehensive Epilepsy Program, en el Memorial Regional Hospital. Nicholas ha sido sometido a dos cirugías para tratar sus ataques epilépticos. Para MIAMI HERALD

Cuando Alejandro Hernández tenía seis años, sufrió el primer ataque de epilepsia. Perdió la conciencia, el control del cuerpo y la memoria.

Cuando cumplió 23 años, ya había tenido otros dos ataques de epilepsia, uno en la adolescencia y otro a principio de sus 20, pero ya no tuvo pérdida de memoria.

“Para ese entonces acababa de ser diagnosticado con migrañas. En realidad no sabía exactamente de dónde venían”, dice Hernández, ahora de 32 años, cuyos ataques poco frecuentes en un período de 24 años lo hizo pensar que no sufriría más convulsiones. Sin embargo, durante la última década comenzó a experimentar ataques de epilepsia más pequeños y más frecuentes.

“Sufría un ataque pero no tenía una convulsión”, dice Hernández, añadiendo que le daban escalofríos o déjà vu antes del evento. “Simplemente dejaba de hablar y era como si me desconectara por un ratito”.

Cerca de tres millones de estadounidenses sufren de epilepsia, un trastorno neurológico del cerebro definido por la repetición de ataques no provocados, que puede ser la raíz de lesiones en la cabeza, infección y tumores, entre otros problemas.

Para el 70 por ciento de los pacientes epilépticos, los ataques se controlan con medicamentos o una dieta rigurosa. El otro 30 por ciento sufre de epilepsia intratable y no responde a medicación.

“Si usted ha sido tratado con dos medicamentos antiepilépticos y continúa sufriendo ataques, la probabilidad de que otros medicamentos antiepilépticos que tenemos disponible en el mercado van a eliminar las convulsiones es menor de cinco por ciento”, dice el Dr. Andrés Kanner, director de la división de epilepsia de la Escuela de Medicina Miller en la Universidad de Miami.

Hernández fue uno de los primeros pacientes del International Center of Epilepsy en la Universidad de Miami en ser sometido a Visualase, un procedimiento que utiliza luz láser y calor para alcanzar áreas convulsivas. No ha sufrido convulsiones desde febrero del 2014.

Su neurocirujano, el Dr. Jonathan Jagid, dice que la cirugía es el “futuro para ayudar a pacientes con epilepsia”.

“Esto ha cambiado la forma en que puedes llegar a esas áreas profundas del lóbulo temporal”, comenta Jagid. “Se puede remover exactamente lo que está en esa área sin que exista daño colateral”.

En Nicklaus Children’s Hospital, anteriormente Miami Children’s, los médicos han sido pioneros de cirugía para la epilepsia desde mediados de 1980, operando a pacientes tan jóvenes como de seis semanas de nacidos, con anormalidades en el cerebro asociadas con epilepsia.

“Somos uno de los pocos centros en el mundo que opera niños con resultados normales de imágenes de resonancia magnética”, dice el Dr. Michael Duchowny, director del Centro Integral de Epilepsia en Nicklaus Children’s. “No hay un foco que usted pueda ver de una imagen de resonancia magnética, pero podemos operar y eliminar los ataques en un porcentaje significativo de los casos.”

El hospital recibió un donativo recientemente para organizar un programa de neurociencia cognitiva, en donde los médicos e investigadores estudiarán la relación del cerebro y el comportamiento, particularmente en niños con epilepsia resistente a medicamentos, entre otros problemas.

Mientras tanto, los médicos del Memorial Neuroscience Institute en Hollywood, realizaron recientemente su primera craneotomía, una cirugía de dos vías para remover una porción del cerebro que provocaba los ataques epilépticos a Nicholas Fotopoulos.

Fotopoulos tenía que seleccionar entre la terapia de estimulación del nervio vago, un dispositivo parecido a un marcapasos que envía señales al cerebro utilizando el nervio vago, o la craneotomía, escogió la última. El hombre de 33 años, quien también tiene un defecto congénito del corazón y un marcapasos, no deseaba que se le colocara otro dispositivo en el cuerpo.

“Es maravilloso saber que no volveré a sufrir otro ataque”, dice Fotopoulos. “Tengo una nueva oportunidad en la vida”.

Previo a la cirugía, había perdido trabajos y no podía manejar su automóvil debido a los ataques. Durante los mismos, se desconectaba por un breve período de tiempo, se contraía y tenía movimientos violentos si los eventos duraban lo suficiente.

Añade que la cirugía le ha dado la oportunidad de comenzar de nuevo. Ahora está comprometido y desea tener hijos.

“En todo West Palm, Broward y el condado Miami-Dade norte, no hay un solo centro avanzado de epilepsia que sea capaz de proveer servicios básicos para pacientes con epilepsia”, dice el Dr. Tarek Zakaria, neurólogo de Memorial Healthcare System, quien trabajaba anteriormente en la Escuela de Medicina de la Clínica Mayo. La mayoría de estos pacientes tienen que ir a otro lugar a recibir pruebas diagnósticas y tratamiento para la epilepsia”.

Mientras la cirugía es la única forma para curar la epilepsia crónica, se han desarrollado otras terapias para tratar pacientes que no son elegibles para cirugía y no responden a medicamentos.

En noviembre del 2013, la Administración de Alimentos y Drogas (FDA, por sus siglas en inglés), aprobó Neuropace, un dispositivo que se implanta en tejido cerebral determinado. El dispositivo funciona como un marcapasos para monitorear la actividad del cerebro y estimular la electricidad en caso de un ataque.

“En aquellos pacientes que la ablación no es una opción, Neuropace se vuelve una posibilidad”, dice Kanner, quien cree que el estimulador puede estar conectado a dos partes del cerebro donde las convulsiones estén activas. Estudios han demostrado que el dispositivo disminuye la frecuencia de los ataques en un 44 por ciento.

“Esto no es considerado un procedimiento curativo”, dice Kanner. “Pero, en general, disminuye significativamente la frecuencia de los ataques en un paciente”.

Mientras, el uso de Neuropace ha sido aprobado, aún no ha sido implantado en ningún paciente. Kanner, sin embargo, confirma que hay una lista de espera de pacientes elegibles. 

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