¿Y si me saco la Lotto? No se imaginan lo que voy a hacer | Opinión
Exactamente me di cuenta que hacía mucho que no soñaba en un imposible, hasta el día en que escuchando las noticias estas hablaban del súper premio que se había acumulado en la Lotto y lo que había provocado: avalanchas de gente haciendo cola en los negocios que vendían boletos.
Ahí mismo me dije: “Collins tienes que irte corriendo a comprar un ticket”.
De más está decir que como millones salí rauda y veloz al supermercado a comprar lo que ni siquiera sé cómo pedir porque no acostumbro jugar: boletos de la Lotto y en este caso un ticket para una rifa y otro para otra.
Delante de mí esperando en la línea había una pareja que eran compañeros de trabajo. Iban a comprar un montón de números para una “vaquita” que estaban haciendo en la oficina.
“Ay, que si esta noche me la saco, no me vuelven a ver el rastro”.
“Ni a ti ni a mi”, le dijo el acompañante, “porque yo no regreso a seguirles viendo las mismas caras y los mismos chismes y los mismos jefes tan odiosos”.
No pude más que reírme y esperar el turno mientras los observaba. Los que traían compañía y por tanto podían exteriorizar sus deseos.
“Lo primero que haré será pagar las deudas y comprarme una casota”.
“Y yo irme de viaje por primera vez en mi vida”.
Me conformé con escuchar a aquellos “expertos de la Lotto decirles que hacer a otros:
“Hay que rellenar los huequitos de cada papeleta bien, seguir las instrucciones”. “No hay que botar los papeles que no sacaron nada, y repetirlos”, otro daba más consejos. ¿Pedir el número que marque la máquina? ¡No! Eso no es suerte. En fin.
Yo no pensé en tanto. Mi universo es como el de la Cucarachita López. Si la gano, ¿me compro un rancho para tener ahí un refugio de animales abandonados y pago los préstamos escolares de Antonietta? En fin, que ya había entrado yo al submundo de los sueños tan irreales y tan lejanos que muestran las estadísticas y que nos alejan de la realidad: las posibilidades de que un simple mortal se saque una Mega Lotto son aproximadamente una en casi 300 millones.
Ahí fue donde me entró la razón y me dije: deja de soñar despierta y pon los pies en la tierra, que para muchos jugar es dinero tirado a la basura de antemano.
Probablemente eso es cierto, pero entonces decidí que no invertiría más de $6 en este sueño irreal donde priva la sensación de la expectativa con la consabida pregunta: ¿Y que si me saco la Lotto?
Guardé los boletos y como nadie ganaba, había que seguir jugando otros días, y de paso ¡por primera vez en mi vida me saqué $12 y $20 en los números que la máquina escogió para mí!
¿Qué sucedió después? ¡Pues absolutamente nada! Igual que los casi 300 millones o más de jugadores que nos quedamos con la ilusión de haber pensado que podíamos ser millonarios de la noche al día.
Jovana Echeverría mi asistente es más clara:
“Yo si compro, pero no como adicción, no tengo angustia por un boleto, o los pleitos que hay en las filas, no, yo soy tranquila. Si no lo juego este fin de semana, será para el próximo o para cuando me acuerde, pero no es obligación, aunque en verdad si pienso en algo: La suerte es loca y a cualquiera le toca”.
Anduve con lo de la Lotto hasta que alguien me preguntó qué haría si me la saco y le dije de corazón: ¿Yo? ¡Me desmayo! Es más real un desmayo que sacarme todos esos millones y punto.
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Esta historia fue publicada originalmente el 25 de enero de 2021, 3:23 p. m..