María Antonieta Collins

Ahora por favor, no mas ‘roperazos’ de Navidad | Opinión

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Arrancó oficialmente la temporada de las fiestas y con el Viernes Negro comenzaron las compras de los regalos navideños. ¡Qué miedo me da eso! ¡Qué horror con lo que hacen muchos!

Estaba hace unos días en la cola para pagar en el supermercado cuando escuche la plática telefónica que tenía la mujer delante de mí.

“En verdad que no me preocupo por los regalos. Mira, tengo una buena cantidad de cosas que me regalaron en el año y que no me gustaron, pero que he guardado para darlos en Navidad a las amistades y de esa forma, me deshago de lo que no quiero y ahorro en no comprar más regalos de la cuenta”.

“¿Qué sucede si no les gusta? ¡Pues que se aguanten, que ese no es mi problema. Aquí se trata de regalar ¿no? Pues cumplo con regalar y no gasto”.

¡Yo era la que estaba horrorizada escuchando la poca vergüenza de esa “scrooge” de Navidad!

Tuve que morderme los labios para no decirle tres cosas que hubieran armado un “revolú” en la tienda pero que ahora escribo en esta columna.

Primero: ¿En dónde está escrito que hay que regalar en Navidad? Hacerlo es un acto de generosidad que solo lo recomienda el agradecimiento hacia todos aquellos que durante el año o durante la vida nos han hecho bien.

Segundo: ¿Por qué regalarle a alguien lo que no queremos para nosotros? Un regalo es para agradar, para halagar, para hacer ver a otros cuanto los queremos, no para deshacernos de las cosas nuevas o usadas que tenemos y que no queremos botar ni donar. ¿Con qué cara se hace un acto semejante? Eso va contra el sentido de la Navidad.

Tercero: En ninguna parte está estipulado que hay que regalar cosas, y menos que sean costosas. Aquí entro yo con la anécdota de la compañera de trabajo que en una Navidad me regaló muy oronda un macramé con unos cocos diciéndome: “al verlo de inmediato, pensé en tu casa”. Al abrir desconcertada aquel regalo me preguntaba varias cosas: ¿Cómo sabía de mi casa si nunca había estado ahí? En fin, que al revisar aquel colgador de matas de pronto se cayó una tarjeta que decía: “De tía Hercilia con amor en esta Navidad” ¡Quedaba claro que había sido víctima de un reciclaje navideño!

Y vuelvo a repetir: ¿Por qué no hacer regalos que sean del gusto de quienes vamos a obsequiar? De los regalos que más he apreciado por años están los postres hechos para mí, los cakes caseros, una olla con esa receta de pasta o comida que tanto me gustan y que tan bien hacen mis amistades. ¿Qué tal las botellas de las bebidas tradicionales de esta fecha, “Coquito” puertorriqueño o el “Rompope” mexicano que encanta a todos? Debo decirles que yo preparo con la receta de mi abuela un muy buen Rompope y un delicioso Arroz con Leche y precisamente eso le doy a quienes les gusta, y no imaginan la felicidad de dar y de los que reciben el obsequio.

¡Esos son regalos que están al alcance de cualquiera y que siempre son agradecidos!

No desbalancean el presupuesto, por el contrario, son regalos que siempre, siempre van a ser bien recibidos y sobre todo, el que lo recibe entiende que se pensó en el regalo que le iba a agradar y que era parte de una lista hecha con amor.

Así que aquí le dejo la idea para que no dé ningún “roperazo” en esta Navidad. No piense que no lo van a descubrir, ¡todo lo contrario! Y estará peor que si no hubiera regalado nada.

Felices Fiestas y por favor, ¡diga NO a los “roperazos” de Navidad!

Siga a María Antonieta Collins en Twitter e Instagram: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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