La cena de ‘Thanksgiving’, más vale prevenir que lamentar | Opinión
Desde que en el año 1992 llegué a vivir a Miami, la cena de Thanksgiving ha tenido una regla que no cambia: cenar esa noche en casa de mi comadre Josefina Melo, no solo una gran persona, sino un personaje digno de narrar.
Usualmente para cumplir con las invitaciones que tengo y que son de gente a quien quiero, el día comienza temprano. Al mediodía en casa de Maria Martínez-Guzmán, en la tarde en casa de Juanita Castro y la última parada, la cena, en casa de Josefina.
Es un evento al que por nada del mundo puedo faltar.
Alrededor de esa mesa todas son anécdotas. Solo me he perdido, por cuestiones de trabajo y de la salud de mi comadre, acaso dos en los 29 años que tengo asistiendo.
En el 2020 la comadre Josefina me llamó con el miedo que todos teníamos:
“Este año no va a haber celebración porque la pandemia está terrible, pero con esto que dicen que la vacuna ya pronto llegará, el año entrante, seguro que lo celebraremos”.
Debo confesar que entonces, abrumada por las muertes y los números de enfermos de COVID escuché aquello como algo imposible de volver a vivir, pero me acaba de llamar Josefina Melo.
“Comadre, aunque todavía me queda un poquito de miedo, te llamo para decirte que este año haremos nuevamente la cena de Thanksgiving y todos vamos a estar más que seguros”.
Le pregunto que cómo será eso.
“Yo lo advertí desde el principio: todo el que venga tendrá que estar vacunado y nada de que tienen la primera dosis porque se acaban de ir a vacunar… ¡No! Deberán estar totalmente vacunados, incluida la tercera dosis si se la pueden poner. El COVID no es ninguna enfermedad que te puede dar suave, el problema es que no se sabe mucho de la toxicidad. Te puede dar duro y te puede matar y yo no quiero tener eso en mi conciencia”.
“Todos han reaccionado con respeto. Hay quienes no se quieren vacunar por sus motivos y no vendrán. Lo acepto porque es su decisión, como ellos han aceptado esta que es mi decisión: invitar a todos siempre y cuando tengan la vacuna puesta. Es decir, o lo tomas o lo dejas y no hay más. Nadie me ha dado trabajo. Todos los que se sentarán a la mesa están vacunados”.
Brinco de gusto de saber que podré sentarme a la mesa con ellos porque estoy completamente vacunada, ya que no voy ni a conciertos, ni eventos públicos.
“Mi hijo Cristian me pidió permiso de traer a una persona que pasa solo la fecha y le dije que por supuesto que sí… siempre y cuando esté vacunado. Y el señor vendrá”.
Así que al entrar en casa de mi comadre Josefina, el requisito será la credencial de vacuna.
“Todos lo tomaron como tú. Felices de saber que estarán en un ambiente seguro donde los únicos que se preocuparán serán los papás de los niños si en las oficinas pediátricas no llegan a tiempo las vacunas”.
Por lo demás, la de la familia Melo es una cena usualmente en la terraza, con un menú con la parte cubana que prepara delicioso ella, con puerco al horno, arroz blanco, frijoles y yuca con mojo, así como la parte americana con el pavo al horno, y sweet potato, en un ambiente que es una bendición
“Hay que dar gracias por no haber perdido a ningún ser querido, por no habernos enfermado. A mi mamá le dio mal, pero no se murió, le dio a mi hija, a mi yerno y también ellos salieron de eso, así que es un día para agradecer y seguir agradeciendo”.
Así que aquí tiene el modelo para poder cenar en forma segura en familia, y no me queda más que desearles Happy Thanksgiving por un año donde tenemos muuucho porque dar gracias.
Twitter e Instagram: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de noviembre de 2021, 1:45 p. m..