Ser mujer y cubana puede ser una ventaja en centros de detención de inmigrantes
Si usted es una mujer, llega a la frontera de Estados Unidos y solicita asilo, tiene mayores probabilidades de ser liberada rápidamente de uno de los centros de detención para migrantes en la frontera con México, sobre todo si tiene hijos pequeños.
Pero debe saber esto: su marido y sus hijos adultos no tendrán esa misma suerte.
Hasta julio, la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) había detenido a 1,300 inmigrantes cubanos que habían llegado tras el fin de la política conocida como “pies secos, pies mojados”. Muchos han solicitado asilo y las autoridades han empleando su poder discrecional para liberar a algunos de ellos. Por lo general, los hombres permanecen detenidos durante todo el proceso mientras que las mujeres, sobre todo aquellas con hijos menores de edad, están siendo liberadas más rápidamente.
Al menos esto es lo que cuentan abogados, activistas y varias de estas mujeres.
De acuerdo con María Fundora, una de las creadoras de la Fundación Cuba Libre, que conecta a los inmigrantes cubanos con abogados y organizaciones caritativas, las autoridades fronterizas “procesan a hombres y mujeres de modo diferente y están separando a las familias”.
Según la activista, tras pasar la prueba inicial que demuestra “miedo creíble” a sufrir represalias o persecución si regresan a Cuba, las mujeres logran salir de estos centros en unas semanas, mientras que los hombres permanecen durante meses, aún cuando el testimonio de la pareja sea basado en los mismos hechos.
“La mujer sale con parole, puede obtener un permiso de trabajo y un número de seguro social mientras que los hombres tienen que esperar hasta seis meses” detenidos o les imponen altas fianzas, añadió Fundora.
En enero de este año, el ex presidente Barack Obama eliminó la política de “pies secos, pies mojados”, que permitía a los cubanos ser admitidos si llegaban a suelo estadounidense incluso sin visa. Con el fin de esa política también se fue la “preferencia especial a las solicitudes de parole hechas por ciudadanos cubanos que llegan a Estados Unidos”, según dijo a el Nuevo Herald un funcionario del Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés)—la agencia que supervisa a ICE—en enero.
El presidente Donald Trump mantuvo esta disposición y miles de cubanos que querían emigrar a EE.UU. quedaron a mitad de camino. Tras la incertidumbre inicial, la mayoría de los que permanecían en el lado mexicano de la frontera, han solicitado asilo en EE.UU.
Además de alegar problemas con las autoridades cubanas y miedo de regresar a la isla, muchas de estas familias ya vendieron sus casas en Cuba y no tienen adónde regresar. Otras fueron secuestradas durante el largo periplo para llegar a la frontera sur.
Tania Espinosa y su esposo Yariel Díaz, de la provincia de Pinar del Río, salieron de Cuba el 13 de noviembre del año pasado pero estuvieron secuestrados hasta principios de marzo en México. Cuando fueron liberados, ya la ley había cambiado.
“Lo perdimos todo. Exigieron dinero a mis familiares. Por mí tuve que pagar $8,000 y mi marido pagó $5,000. Mi hermano en Cuba tuvo que vender su carro para mandar dinero”, dijo Espinosa, quien ya pasó la prueba del “miedo creíble” y está residiendo en Hialeah.
Su caso está ligado al de su marido, pero este sigue detenido y recientemente fue trasladado a un centro para migrantes en el estado de Washington. Según Espinosa, ella y su esposo fueron detenidos por la Seguridad del Estado en 2016 en La Habana, tras intentar proteger a mujeres de la organización opositora Damas de Blanco que estaban siendo agredidas. En ese momento, ambos desconocían la identidad de esa organización—lo que no es sorprendende en un país donde el gobierno controla los medios y la internet. Luego fueron detenidos nuevamente al intentar salir ilegalmente del país.
“Nos amenazaron para que dijéramos quién era el guía del viaje. Tengo miedo de regresar al país. ¿Cuántos más problemas vamos a tener, quién me va a defender en Cuba?”, preguntó Espinosa.
Yamilé Oliver y su hijo de 12 años también fueron liberados a unos pocos días de llegar a la frontera con México y pedir asilo en junio. Pero su otro hijo, Iván Herbello, de 18 años, sigue detenido y su mamá de 69 años, Amne Rivero, no pasó la prueba del “miedo creíble”, pese a que toda la familia salió de Cuba tras supuestos problemas que comenzaron cuando el esposo de Oliver trabajaba en la casa de un diplomático estadounidense en La Habana.
De modo similar, Elizabel Pavón Bruzón y su dos hijos pequeños recibieron parole, pero no su esposo, quien sigue detenido en Pearsall, Texas. Pavón pasó la prueba inicial para solicitar asilo tras explicar que su familia fue hostigada en Cuba porque su esposo pertenecía a un partido opositor.
“Siempre la pasamos muy mal. Delante de mis hijos era terrible, se lo llevaban, lo detenían para que no asistiera a las reuniones”, comentó Pavón. Su esposo “está muy deprimido”, añadió.
Pero el abogado José Cumbas, que ha representado a más de una veintena de cubanos en centros para migrantes en todo el país, explica que este tipo de casos, en el que no todos los miembros de una familia pasan la prueba de “miedo creíble”, no es inusual. Al ser separados y enviados a distintos centros, “el oficial de asilo desconoce el hecho de que la esposa tuvo una entrevista y que se lo otorgaron. Son diferentes oficiales y son diferentes historias, quizá a mí me pasó algo que no le pasó a mi mamá”, comentó via teléfonica desde Texas.
La separación de las familias tampoco afecta solo a los cubanos que piden asilo. Anteriormente, los agentes fronterizos permitían que los haitianos entraran gracias a un parole o permiso especial humanitario, que les permitía permanecer hasta por tres años en EEUU, mientras luchaban por obtener asilo.
Pero después de que DHS anunciara en septiembre de 2016 que estaba reanudando las deportaciones a Haití, la puerta se cerró abruptamente. Las mujeres y los niños comenzaron a ser liberados bajo palabra (parole), mientras los esposos y padres están siendo detenidos.
La política restrictiva para otorgar estos permisos especiales, que comenzó en el último periodo de la administracion de Obama se ha endurecido bajo Donald Trump.
La orden ejecutiva para fortalecer la seguridad fronteriza emitida en enero—y un memo del entonces Secretario de Seguridad Interna John Kelly— establece que la autoridad para conceder parole “sólo se ejercerá a partir de un análisis caso por caso, de acuerdo con el lenguaje claro del estatuto, y en todas las circunstancias solamente cuando un individuo demuestra razones humanitarias urgentes o un beneficio público significativo derivado de tal libertad condicional”, según explicó un vocero de DHS a el Nuevo Herald.
A fines de mayo, más de 200 organizaciones y líderes religiosos solicitaron a ICE que pusiera fin a “la detención arbitraria, prolongada e indiscriminada de los solicitantes de asilo”.
“Negar la libertad condicional o la fianza a familias y personas que simplemente ejercen su derecho a buscar protección en virtud del derecho internacional y que en muchos casos tienen necesidades humanitarias urgentes, incluido el derecho a la unidad familiar, es una injusticia flagrante”, señaló la carta.
Cumbas cree que la liberación más rápida de las mujeres, y sobre todo, de las mujeres con niños, podría tener que ver también con la capacidad limitada de los centros de detención para familias.
“Las mujeres las están dejando ir antes porque estos centros no tienen espacio. Son más costosos, hay más privacidad, tienen que tener recreación para los niños, es totalmente distinto” a los centros para hombres, comentó.
La respuesta de DHS a preguntas enviadas por el Nuevo Herald sugieren que este podría ser el caso.
“A medida que el Departamento de Seguridad Interna trabaja para expandir la capacidad de detención, los recursos se priorizan a partir de [evaluar] el posible peligro para la comunidad y el riesgo de huida” del inmigrante, señala el comunicado. “Si un individuo extranjero no es detenido, las determinaciones de libertad condicional se hacen de acuerdo con la normativa vigente y políticas anteriores que se han mantenido”, agrega.
Activistas y familiares han denunciado que ICE está exigiendo fianzas exhorbitantes a los que solicitan asilo para dejarlos en libertad, sobre todo a los hombres, pero la agencia declinó comentar sobre el tema. Cumbas mencionó que en algunos centros de detención están pidiendo fianzas también para liberar a las mujeres.
El abogado insistió en que no hay nada de especial en lo que están viviendo estos cubanos, quienes por primera vez están sujetos al mismo trato que otros inmigrantes.
Pero además de cambiar la política migratoria, el restablecimiento de relaciones con Cuba sellado por Obama ha influido indirectamente en la suerte de estos detenidos: las dosis de simpatía hacia los inmigrantes cubanos han disminuido debido al cambio en la narrativa y la cobertura de los medios, que los presentan ahora no como refugiados políticos sino como migrantes económicos.
“Obtener asilo en EEUU es muy difícil. Si yo como juez sé lo que está pasando, una prioridad a los ojos del mundo es Venezuela”, dijo Cumbas. “Pero Cuba no está como Venezuela: la situación en Cuba ha mejorado”.
La reportera del Miami Herald, Jacqueline Charles, contribuyó a este reportaje.
Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de agosto de 2017, 3:25 p. m. with the headline "Ser mujer y cubana puede ser una ventaja en centros de detención de inmigrantes ."