La prensa y los asesinos en masa
Ver las noticias de la masacre en Parkland es curioso. Se envían corresponsales a las calles, entrevistan a la gente relacionada o no con los hechos, desde los estudios opinan diversas personalidades y hasta traen el gobernador Rick Scott a escena. Y todo gira en torno a un miserable que le quitó la vida a muchas personas y que luego, como una rata, trató de escabullirse confundido en el tumulto de sus propias víctimas huyendo.
Pero ahora la gente llora asustada por él y madres desconsoladas salen en primer plano derramando lágrimas. Padres descorazonados expresan su pesar, junto a hermanos desconsolados que lamentan la prematura partida de quien debió envejecer a su lado. Y en ese mismo momento, otros miserables llenos de odio están aquilatando todo el poder que pueden llegar a tener en pocos minutos, en todo el terror que pueden desatar y como dejar de ser seres insignificantes llenos de odio, para convertirse en estrellas del terror, pues los medios luego se encargan de amplificar la tragedia, engrandecer su nombre y darle este temible estatus. Aseguradas están sus fotos en primera plana y largas horas de radiodifusión contando su hazaña.
Entonces, no busquemos solo en las armas a los culpables, pues casi tanta culpa, o más, tiene la prensa.
Y sé que pedirle a los medios que no informen hasta la saciedad acerca de estos casos, es ir contra su propia naturaleza, pero lo que sí pueden hacer es darle un enfoque diferente a la noticia. Lejos de hacer hincapié en las acciones, que son el momento de gloria del asesino, debe resaltarse su arresto o muerte en el mismísimo lugar de los hechos, cuando sea el caso. También la actitud sumisa de todos cuando son capturados, el hecho de que van a la cárcel sin fianza, sus imágenes como corderos arrepentidos ante el juez, sus llorosas palabras de arrepentimiento y, sobre todo, el hecho de que en la Florida hay una pena capital esperando por ellos, luego de largos años languideciendo, enrejados, en el frío corredor de la muerte. Consecuencias nada gloriosas que significan años de sufrimiento, por tan solo un minuto de fama… más bien de infamia.
Eric Artiles
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Esta historia fue publicada originalmente el 19 de febrero de 2018, 3:55 p. m. with the headline "La prensa y los asesinos en masa."