La Marcha por nuestras vidas
Cientos de miles de jóvenes estudiantes de secundaria marcharon juntos en Washington junto a sus padres y maestros en señal de protesta contra el “status quo” de la industria armamentista. También hubo protestas en 800 ciudades de la nación.
El mensaje es bien claro y todavía retumba por su contenido emotivo y lo que nos afecta. “Basta ya. Queremos una graduación, no un funeral.” Esta nueva generación ha sido criminalmente golpeada por los sucesivos tiroteos ocurridos en diferentes aulas de colegios públicos de la nación. El último mató a 17 jóvenes estudiantes en Parkland, Florida.
Con respecto al control de armas y su debida regulación, no observamos una acción enfática y sí abundante retórica por parte del poder ejecutivo al igual que el legislativo.
Es de público conocimiento el cuantioso y rico lobby del NRA a todos los niveles políticos de cargos electivos. Sin embargo, el sentido común nos indica que algo no anda bien en la nación cuando un joven de 18 años no puede comprar cerveza pero califica para comprar un fusil de asalto AR15.
Por otra parte, muchos estados y municipios están tomando iniciativas al respecto. La presión social avanza en las calles y ciudades de la nación.
El desafío de la marcha de protesta de los jóvenes estudiantes es un ejemplo cívico colosal pero solo su persistencia puede convertir en realidad que el futuro esté en sus manos. Solidaridad con el control de armas y movimiento de protesta.
La Segunda Enmienda de la Constitución no debe ser abolida, pero sí debe ser regulada para la protección de la vida y el bienestar del pueblo.
Marino López-Blanco
Key Biscayne
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de abril de 2018, 3:20 p. m. with the headline "La Marcha por nuestras vidas."