Cocina

La cafetería Manolo y René, luego de 40 años, reabre en nuevo local del Downtown

Manolo Lirio y su hijo Eddy frente al nuevo local de Manolo y René Grill, en el 281 NE 1st St., en el downtown de Miami.
Manolo Lirio y su hijo Eddy frente al nuevo local de Manolo y René Grill, en el 281 NE 1st St., en el downtown de Miami. emichot@miamiherald.com

Manolo Lirio nunca se preocupó de que sus clientes encontraran el restaurante Manolo and Rene café.

Todo el mundo en el downtown conocía el lugar que estaba abierto 24 horas, incluyendo el día de Navidad, y se encontraba, desde hace 40 años, en una esquina de la Primera Calle del Northeast y la Tercera Avenida. Lirio, ahora con 73 años, era el que se encargaba del café cubano y de los sándwiches cubanos tostados.

Pero llegó el huracán.

Irma puede que no haya entrado a Miami pero la cantidad de lluvia inundó muchos lugares del downtown, incluyendo el edificio de una planta donde estaba el café de Lirio. El edificio fue declarado en condiciones inseguras y peligroso, de manera que el café tuvo que cerrar, pero no para siempre.

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A solo 127 pasos, en la misma cuadra, Lirio abrió su local después de estar cerrado por cuatro meses. Sus seguidores todavía están redescubriendo este pedazo del Viejo Miami, con Lirio aún a la cabeza. Su familia ha tratado de convencerlo de que se retire, ya que padece de diabetes, pero él sigue trabajando seis días a la semana.

Daniel Torres, un cliente asiduo de Manolo y René, saluda al legendario Manolo Lirio en el nuevo local del restaurante.
Daniel Torres, un cliente asiduo de Manolo y René, saluda al legendario Manolo Lirio en el nuevo local del restaurante. Emily Michot emichot@miamiherald.com

“Me muero si me retiro”, dijo después de trabajar un turno de 5:30 a 11 a.m. “Necesito trabajar. Necesito estar pendiente de los clientes”.

El café ahora es más grande que los 224 pies cuadrados y un mostrador para cuatro personas que tenía cuando abrió el 4 de julio de 1977. Tiene una cocina completa en vez de una plancha para sándwiches, y han añadido servicio a las mesas con un menú y especiales diarios.

Pero aún así lo mantienen como antes.

Lirio aún marina y asa el lomo de cerdo que usará luego en el pan con lechón y en el sándwich cubano medianoche. (Ahora Eddy, el hijo de Lirio, no tendrá que asarlo en su casa). Lo hace de la misma forma que aprendió cuando recién llegado de Cuba trabajó en Hialeah en la tienda original de Badia que hacía sándwiches. Luego abrió su propio lugar junto a René Moure, quien fue su socio además de una figura paterna cuando su padre murió a los 45 años.

“El dice que es el único lugar donde nadie le dice lo que tiene que hacer”, cuenta su esposa Mercedes con quien lleva casado 53 años. “Y se ve tan contento ahora, rodeado de sus hijos”.

Y olvídese de UberEats o Postmates. A los 93 años Pedro León aún entrega las órdenes (ya sea a pie o utilizando el Metrorail) como lo ha hecho por los pasados 19 años. Durante los cuatro meses que estuvo cerrado el café, León no sabía qué hacer.

“¿Qué voy a hacer en mi casa? ¿Mirar el techo? Y mi esposa mandándome todo el día...” bromea Pedro.

Después de cerrar, desde septiembre hasta finales de enero, muchos de los clientes originales de Lirio encontraron otros lugares. “Muchos de sus clientes asumieron que había cerrado definitivamente”, dice su nieta Brianna Lirio.

Ahora Eddy Lirio, el hijo Manolo, no tendrá que asar en su casa lomo de cerdo que usará luego para preparar el pan con lechón, el sándwich cubano o la medianoche.
Ahora Eddy Lirio, el hijo Manolo, no tendrá que asar en su casa lomo de cerdo que usará luego para preparar el pan con lechón, el sándwich cubano o la medianoche. Emily Michot emichot@miamiherald.com

Pero no se puede subestimar la facilidad que tienen los miamenses de encontrar comida caliente, barata y que está disponible las 24 horas. Los asistentes al festival Ultra redecubrieron Manolo y René en el nuevo local, a una cuadra de Bayfront Park.

“Llegaban hambrientos y con sed”, recuerda Lirio. “Fue fenomenal”.

Dos meses después los viejos clientes están aún descubriendo el nuevo local de Manolo y René.

Hayley Ross había acabado de cenar al otro lado de la calle cuando se dio cuenta del nuevo letrero de Manolo y René. Ella y sus cuatro compañeros de cena cruzaron la calle para echar una mirada dentro del local y confirmar que estaba abierto y funcionando.

A la mañana siguiente Ross y su marido, quienes viven en un condominio cercano, en Biscayne 50, llevaron a sus amistades de fuera de la ciudad a tomar un café con leche, unas tostadas cubanas repletas de mantequilla y un pastelito de guayaba.

“Cuando cerraron estuvimos desolados”, contó Ross. “Son buena gente y estamos contentos de que estén de regreso”.

Pero estén pendientes. Lirio dijo que cuando todas las renovaciones en su viejo local terminen le gustaría mudarse allí otra vez –si es que puede pagar el alquiler.

“Espero que las personas pasen y vean que bonito se ve todo”, dijo. “Pero sigo echando de menos a mi rincón”.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de mayo de 2018, 3:12 p. m. with the headline "La cafetería Manolo y René, luego de 40 años, reabre en nuevo local del Downtown."

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