Los malos del cuento de hadas...
Desde Windsor, Gran Bretaña.
Mi historia de los malos de una familia se remontaba a muchos años atrás, cuando mi adorada abuela Doña Raquel me leía la historia de Blancanieves o la Cenicienta, que vivieron atormentadas por personajes perversos a más no poder, que eran sus parientes cercanos, y que tenían un solo fin en la vida: destruir a las heroínas de los cuentos maravillosos que fueron escritos para hacernos soñar y pensar en que todas podemos encontrar un Príncipe azul, así dicho, en mayúsculas.
Lo que no me imaginé es estar hoy en Windsor, sede del castillo más amado para los ingleses, y estar a punto de una boda de un príncipe de cuento con una plebeya y ver actuar en toda la extensión de su perversidad, a los malvados de este cuento, que son seres humanos de carne y hueso.
Así sucede que Thomas Markle Jr., hermanastro de Meghan y quien escribió al príncipe Harry una carta abierta sugiriendo a su cuñado que aún tenía tiempo y que era mejor que cancelara la boda porque “no sabia quien era Meghan en realidad”.
No estaba solo y luego vino la otra hermanastra: Samantha. Este es un personaje especial que gusta de convivir con la llamada “prensa del corazón” y que no hace otra cosa que entrometerse en las vidas de los demás causando graves trastornos… Vive, como dicen “sus cinco minutos de gloria con la boda de su hermanastra”.
“Meghan -dijo- no vio por nuestro padre cuando pudo haberlo hecho, y mi papa con grandes deudas encima no tuvo más que declararse en bancarrota, con graves consecuencias para su vida financiera… Le llamamos pidiéndole ayuda para él, pero ella no hizo nada para que el no tuviera que llegar a ese punto... entonces nuestra principal pregunta es una: ¿Cómo pedir la caridad para otras obras que patrocina y no ver la caridad que tu padre necesita? Eso no habla de que en verdad sea una persona caritativa.”
La respuesta de Meghan y del palacio fue lógica: los hermanastros, que parecen los de la Cenicienta no fueron invitados a la boda.
Y una se pregunta ¿para qué? ¿De que serían capaces en Windsor toda vez que supieran que tienen el terreno propicio para esparcir la maldad?
Difícil de decirlo. Lo único previsible es que a la pareja de malvados se le frustró cualquier plan que hubieran fraguado. Salta a la vista que estaban hechos para provocar controversia, ¿de otra forma, como explicarse eso de la carta abierta a su futuro cunado?
Hacía falta que alguien les recordara que en boca cerrada no entran moscas.
Pero si en Thomas Markle el padre no entra en la categoría de malvado, sin embargo, la gran especulación de la prensa inglesa es el dineral que tuvo que haber recibido porque permitió días antes, supuestamente de acuerdo con un paparazi, tomarse unas fotos que se volvieron virales. El viendo una foto de su hija en computadora, otra más, leyendo libros sobre Inglaterra.
También una muy casual, mientras se le ve junto a un sastre que distraído le toma medidas.
Caridad, una cubana que indignada escuchaba el episodio me interrumpe mientras escribo esta columna y lanza su pregunta más grande: “Vamos a decir que el señor necesita el dinero, entones yo pregunto… ¿Qué hizo con su retiro y lo que gana? ¿Por qué su hija tiene que venir al rescate del padre? ¿Acaso no son tres los hijos?” El problema es dañarle la vida a tu hermana menor sin el menor remordimiento ni conciencia de estar haciendo algo muy malo, como ha sido ventilar la ropa sucia en casa… Tarde, pero Meghan lo ha entendido. Ahora queda la vergüenza de mirar a la cara a la reina, especialmente si el padre en su desesperación financiera aceptó dinero por las fotos.
Nunca más clara la frase: “De los parientes y el sol, mientras más lejos mejor”.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de mayo de 2018, 3:10 p. m. with the headline "Los malos del cuento de hadas...."