¿Por qué Rubio no ayuda a confirmar al primer cubanoamericano en liderar la Seguridad Nacional? | Opinión
Actualización: El Senado confirmó a Alejandro Mayorkas el 2 de febrero con una votación de 56-43 y sin el apoyo de los senadores de Florida. Poco después, fue juramentado por la vicepresidenta Kamala Harris.
Uno pensaría que la nominación del primer latino, el primer inmigrante y el primer cubanoamericano en dirigir el Departamento de Seguridad Nacional haría que el senador cubanoamericano de West Miami saltara de alegría.
Pero no Marco Rubio, el contendiente presidencial republicano de Florida que acuñó el apodo de “estafador” para Donald Trump y luego se convirtió en uno de sus colaboradores más serviles. Y sigue siéndolo, incluso después de una insurrección sediciosa que Trump propició.
No, no votará para condenar a Trump acusado dos veces, dijo Rubio, pero la situación empeora.
Inconcebiblemente, parece cada vez más que el senador no apoyará la nominación propuesta por el presidente Joe Biden del judío cubanoamericano nacido en La Habana, Alejandro Mayorkas, para dirigir el DHS (Department of Homeland Security).
El hombre de 61 años es un ex fiscal federal y funcionario de carrera con experiencia de alto nivel, encargado entre otras responsabilidades de la seguridad nacional y asuntos de inmigración. Es compasivo con quienes buscan refugio, pero no es liberal. Es un profesional, descrito por sus colegas como “conservador” y muy comprometido con el tema de la seguridad nacional.
Como tantos exiliados cubanos en Miami, después de la toma de poder comunista de Fidel Castro, los Mayorkas llegaron a Estados Unidos en 1960 con visas de turista y vivieron en Miami durante un tiempo. Fue el segundo exilio de la familia; su padre, un judío turco-polaco, huyó a Cuba después de la Primera Guerra Mundial. Su madre huyó de los nazis en Rumanía, se fue a Francia y luego a Cuba, donde conoció al padre de Mayorkas en una fiesta.
Cuando se lee el perfil de Mayorkas en The Washington Post, se encuentra historietas tradicionales del exilio cubano, como que su padre asistía a la escuela élite estadounidense Ruston Academy en La Habana, y el hecho de que, aunque sus padres viajaban con frecuencia a Estados Unidos, donde tenían familia en Los Ángeles y la ciudad de Nueva York, pensaban en Cuba como un hogar “idílico”.
Si fuera republicano, los dos senadores de Florida estarían moviendo cielo y tierra para asegurar la confirmación rápida de Mayorkas.
Entonces, ¿por qué Rubio no va a apoyar a un compatriota cubanoamericano cuando, al mismo tiempo, pide a cada paso que Biden muestre más bipartidismo?
Esta sería su oportunidad de mostrar su propio bipartidismo, pero la respuesta de porque no lo hace es sencilla. No es políticamente conveniente para el tipo de política en la Florida que Rubio y el Partido Republicano practican.
Mayorkas, criado en Miami-California y residente en Washington DC, es demócrata, y Rubio y otros republicanos cubanoamericanos en el Congreso han invertido mucho capital satanizando al partido para ganar votos — y con éxito.
Pero se han puesto ellos mismos entre la espada y la pared en este caso.
La falta de apoyo de Rubio a Mayorkas es aún más extraño si se considera que Rubio es uno de los arquitectos originales de la extinta legislación Dream Act, que habría dado a los DREAMers un camino hacia la ciudadanía, antes de Trump. Y a Mayorkas se le atribuye la redacción de DACA, Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, que el presidente Barack Obama ordenó para proteger a los DREAMers de la deportación.
Un cubanoamericano para el gabinete Biden
Con Rubio o sin él, el guion ya está escrito (gracias a que Georgia otorgó a los demócratas la mayoría en el Senado): un demócrata cubanoamericano de gran visibilidad probablemente formará parte del gabinete de Biden.
Si se confirma como se espera, Mayorkas se convertiría en uno de los cubanoamericanos de más alto rango en el gobierno federal.
El otro cubanoamericano que ocupaba un puesto en el gabinete, el republicano Alex Acosta, secretario de Trabajo de Trump, renunció en desgracia después de que su papel en el generoso acuerdo otorgado al pedófilo en serie, Jeffrey Epstein, fuera objeto de un intenso escrutinio.
A Rubio no le importó un ápice este tipo de historial dañino cuando apoyó la confirmación de Acosta.
Pero Mayorkas se ha metido en la piel de Rubio por el papel que jugó como subdirector de Seguridad Nacional en las negociaciones de la administración Obama con el gobierno cubano para restablecer las relaciones.
Una vez más, Rubio no ve esto, estratégicamente, como algo positivo.
El papel que desempeñó significa que Mayorkas tiene experiencia en el trato con los cubanos y podría asesorar a Biden sobre cómo evitar los inconvenientes de la política de Obama hacia Cuba.
Si Rubio estuviera realmente interesado en lograr que Cuba liberara a los presos políticos, incluidos los cubanoamericanos en la isla, estaría a favor de la confirmación de Mayorkas.
Sin embargo, el senador ha estado ocupado preparando el escenario con tuits y apariciones en Fox News para obstaculizar su confirmación.
En el último caso, abogó por los estadounidenses que “se sienten socialmente desplazados, como extraños en su propio país”, insinuando que una administración de Biden significaría campo abierto a la ilegalidad para los inmigrantes, cuando eso no es lo que se propone.
Pero hagamos las cuentas: ¿quién tiene más credibilidad sobre Cuba, Mayorkas, un profesional encargado del papel vital de negociar con un fuerte adversario, o Rubio, que no se opone a castigar un intento de golpe de estado en su propio país?
“Inmediatamente después de una insurrección mortal en el Capitolio de los Estados Unidos y la mayor brecha de seguridad cibernética en nuestra historia, es absurdo que algunos senadores republicanos estén demorando la confirmación de Alejandro Mayorkas como el próximo Secretario de Seguridad Nacional”, dijo el senador Bob Menéndez (D-Nueva Jersey), en un comunicado que me envió a través de su portavoz.
“El señor Mayorkas está altamente calificado... Y como yo, hijo de inmigrantes cubanos, él sabe lo importante que es crear un sistema migratorio más humano”, dijo Menéndez. “Por último, mis colegas que con frecuencia plantean preocupaciones sobre el comunismo y el socialismo, harían bien en apoyar al Sr. Mayorkas, quien conoce mejor que la mayoría el impacto de tales ideologías políticas”.
De vez en cuando, cuando los vientos políticos lo favorecen, al perspicaz Rubio le gusta separarse de colegas radicales como el senador Ted Cruz de Texas y el senador Josh Hawley de Missouri, quienes la semana pasada bloquearon un intento de avanzar con la confirmación de Mayorkas por consentimiento unánime.
¿Pero Rubio es realmente mejor que ellos?
No.
Le pedí a su portavoz comentarios sobre estos temas, pero ella ni siquiera se molestó en contestar mis diversos correos electrónicos.
A pesar de los detractores, el Comité de Seguridad Nacional del Senado votó el martes 7-4 para adelantar la nominación y se espera que Mayorkas sea confirmado por el Senado.
Para vergüenza suya, el otro senador republicano de Florida, Rick Scott, fue uno de los cuatro senadores que votaron en contra de Mayorkas. Los cubanoamericanos deberían recordar eso cuando él venga a Miami buscando ganar simpatía hablando duro sobre Cuba y Venezuela. Scott rechazó a uno de los nuestros sin otro propósito distinto al partidismo.
Si Rubio supiera lo que es más conveniente para él y para su comunidad, rompería con las filas.
Debería apoyar la rápida confirmación de Mayorkas, pero no lo hará. Carece de las agallas para hacerlo.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de enero de 2021, 6:00 a. m..