A un judío cubano le tocará deshacer todo el mal que Trump causó a los inmigrantes | Opinión
Actualización: Participando en un foro de la Coalición de Inmigración Empresarial Estadounidense el 3 de diciembre, Alejandro Mayorkas dijo que la inmigración es un tema “maduro para soluciones bipartidistas” y se comprometió a tomar medidas inmediatas para dar forma a un “sistema justo y ordenado”.
“Nos arremangaremos a partir del primer día para arreglar lo que está roto para mantener unidas a las familias, para construir un sistema de inmigración que funcione para todos nosotros”.
El ascenso de Alejandro Mayorkas y su historia de inmigrante son justamente lo que Miami necesitaba en estos tiempos de transición electoral.
Después de que sus padres judíos huyeron de la toma comunista de Cuba por parte de Fidel Castro en 1960, Mayorkas vivió en Miami durante su niñez. La familia dejó la capital de los exiliados cubanos para hacer su vida en Los Ángeles, pero este hombre de ahora 61 años no ha olvidado sus inicios como inmigrante.
Fue lo primero en que pensó cuando el presidente electo Joe Biden anunció que nombraría al cubanoamericano para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés).
“Cuando era muy joven, Estados Unidos nos proporcionó a mi familia y a mí un refugio”, tuiteó Mayorkas el 23 de noviembre después del anuncio. “Ahora, he sido nombrado para ser Secretario del DHS y supervisar la protección de todos los estadounidenses y aquellos que huyen de la persecución en busca de una vida mejor para ellos y sus seres queridos”.
Mi corazón vuelve a latir por estos Estados Unidos donde los seres humanos están primero, lo cual se había relegado y perdido durante los años de Donald Trump.
Se inicia una nueva era y nada lo proclama más fuertemente que la selección de Mayorkas.
Después de cuatro años de que la Casa Blanca satanizara a los peregrinos de hoy en día, y con demasiados suficientes inmigrantes e hijos de inmigrantes en el sur de la Florida aceptando y apoyando este feo, el sencillo pero sincero reconocimiento de Mayorkas de sus raíces inmigrantes es como un bálsamo para curar esta herida.
Aquellos que huyen de la persecución nuevamente son vistos por los máximos representantes de este gobierno como lo que son, personas que necesitan refugio, no criminales, como injustamente los calificaron el presidente Trump y su administración.
Es difícil explicar lo que siente al escuchar palabras de reconciliación con nuestro pasado inmigrante, provenientes de un ex funcionario de inmigración de alto rango, a menos que se haya seguido de cerca el discurso despectivo, deshumanizante y anti inmigratorio del trumpismo.
Discurso de odio que se convirtió en una política de inmigración inhumana.
Primer hispano, primer inmigrante
Si el Senado lo confirma, Mayorkas sería el primer hispano, y el primer inmigrante, en liderar el DHS.
Es justicia poética, una revocación adecuada de lo que Trump promovió, xenofobia, para avivar su base supremacista blanca.
“Durante su historia, nuestra nación a menudo ha simbolizado un lugar de refugio y ha brillado como faro de esperanza y oportunidad para quienes buscan una vida mejor para ellos y sus seres queridos”, dijo Mayorkas en un discurso en 2013 en la Convención Nacional de LULAC en Las Vegas cuando fue director de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos durante la presidencia de Barack Obama.
“Una nación como ninguna otra”, agregó, “una nación que siempre ha sido y seguirá siendo una nación de inmigrantes”.
Tal vez podremos atrevernos a ver a Trump como un asterisco.
“Ser estadounidense no se trata de religión, del color de la piel o del lugar de nacimiento,” dijo Mayorkas. “Nuestra nación prospera gracias a su capacidad de dar la bienvenida a los recién llegados que comparten nuestros ideales cívicos y participan en nuestra democracia”.
Sus palabras son casi proféticas a la luz de la dolorosa historia que sucedió después.
Su nombramiento les dice a los latinos, la minoría étnica más grande del país, que importamos, contribuimos, que somos lo suficientemente competentes y dignos de confianza para servir en uno de los roles más importantes del gobierno federal.
No, la alegría de escuchar palabras edificantes no significa que yo o los defensores de los inmigrantes que elogian el nombramiento estemos bajo la ilusión de que, debido a su origen étnico, Mayorkas terminará con las deportaciones o hará justicia con los inmigrantes en todo momento.
Pero podemos tener la esperanza de gozar del debido proceso al solicitar asilo en lugar de la separación de familias como herramienta para desalentar los llamados a nuestras puertas.
Podemos dejar de esperar trucos, como la intimidación en los autobuses Greyhound y, en el proceso, la privación de sus derechos a ciudadanos estadounidenses identificados por su origen étnico, sino más bien seguridad fronteriza profesional donde se necesita.
Podemos esperar la posibilidad de abogar por una reforma migratoria justa y fundamentada en principios.
Con seguridad, no veremos bajo Mayorkas y Biden, a los DREAMers, jóvenes traídos aquí como niños que conocen únicamente a este país como suyo, utilizados como moneda para obtener la aprobación en la financiación de un impopular muro fronterizo.
DACA atribuido a Mayorkas
A Mayorkas, de hecho, se le atribuye en gran parte la redacción del DACA, la política de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, que protegió a los DREAMers de la deportación, cuando fue subsecretario del DHS bajo Obama.
“No me malinterpretes, sé que como secretario del #DHS, Alejandro Mayorkas deportará a la gente, no soy ingenua, pero sé que será un líder reflexivo y compasivo”, tuiteó la DREAMer Gaby Pacheco, quien trabajó con Mayorkas para implementar DACA.
“¡Gran parte de su éxito se debe a él!” dijo.
Y no hay un Trump, ni un Stephen Miller para arrebatarles esas protecciones a los jóvenes estadounidenses quienes deberían tener el camino abierto hacia la ciudadanía.
El nombramiento de Mayorkas es el elixir, y el llamado de atención que Miami necesitaba después de que el trumpismo reclutó a tantos latinos para la tarea de dar la espalda a los suyos.
El alivio llega a medida que Biden cimienta el gabinete más diverso que esta nación haya visto jamás.
El presidente electo puede haber perdido la Florida, pero Biden está brindando alimento a nuestras almas de inmigrantes al nombrar en puestos importantes a personas que comparten nuestra historia, líderes que traerán esperanza a los indocumentados, vecinos y amigos que viven temerosos en nuestra comunidad.
“Un gabinete que se parece a Estados Unidos”, lo llamó la vicepresidenta electa Kamala Harris.
Algunas de las cosas más grotescas que escuché sobre los inmigrantes durante los últimos cuatro años del trumpismo vinieron de boca de cubanoamericanos y otros latinos en Miami.
Mayorkas representa a Miami, la ciudad refugio, olvidada por tantos cubanoamericanos que deberían tener mejor criterio que abrazar a cualquiera que les pide que traicionen a su propio pueblo.
Podemos celebrar, gritar desde los tejados que, como los Peregrinos, somos inmigrantes.
Y con orgullo.
Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de noviembre de 2020, 3:59 p. m..