Injusticia eterna en Cooperstown para varios jugadores latinos
Una vez más, el Comité de Veteranos le negó a Luis Tiant el derecho a ingresar al Nicho de los Inmortales del Béisbol de Grandes Ligas. Al parecer esta injusticia que se comete desde hace décadas podría ser eterna para el habanero y también para otros jugadores latinoamericanos.
Quienes alegan que Tiant no tenía oportunidad porque los dos elegidos tuvieron mejores estadísticas, vuelven a equivocarse por ignorar o callar los problemas que aquejan a Cooperstown.
Sabemos que muchos cronistas se alejan de los temas controversiales para evitar problemas. Para hacerlo se necesita tener una armadura sólida de civismo para condenar la inequidad existente en un recinto cuyo lema es unir generaciones, honrar la excelencia y preservar la historia.
El lema de Cooperstown es simbólico, pues esta institución carga en sus hombros una mancha negra que sólo podrá detenerse cuando las personas que toman decisiones reconozcan a las figuras con méritos que esperan desde sus hogares y desde sus tumbas el honor de ser inmortales.
El problema real no es Jack Morris ni Alan Trammel, pues las injusticias para los latinos se cometen desde hace mucho tiempo por dos razones: un racismo persistente que algunos niegan y un sistema de votación diseñado para cometer dichos pecados.
Si la historia de un jugador es similar en su primer año de elegibilidad y en el 15, qué razón existe para dejarlo esperando décadas y acumular nombres para hacer más difícil el trabajo de selección.
Algunos aseguran que los trofeos de Series Mundiales son vitales para Cooperstown. No es cierto, pues ganar una Serie Mundial no es sinónimo de Salón de la Fama, sólo es un elemento adicional.
Ejemplos sobran de peloteros con carreras mediocres que fueron estrellas en postemporada con títulos de Series Mundiales. También de legítimas luminarias sin actuar o ganar Series Mundiales.
Ted Williams, Barry Bonds, Hank Aaron, Ernie Banks y decenas de otras leyendas no ganaron Series Mundiales por jugar en equipos sin posibilidad de ganar, pero sí escribieron historias fabulosas con sus bates, sus brazos y sus guantes.
En Cooperstown suman más de 15 lanzadores con números inferiores o similares a Tiant. Y como el cubano, otros jugadores latinoamericanos merecen un mejor análisis para ser elegido.
De Venezuela: David Concepción y Andrés Galarraga. De Puerto Rico: Edgar Martínez, Carlos Delgado y Juan González. De Dominicana: Manny Ramírez, Sammy Sosa y el brillante torpedero Tony Fernández con tan buen guante como Ozzie Smith y mejor bateo que el estadounidense. De Cuba: Luis Tiant, Orestes Miñoso, Tony Oliva y Rafael Palmeiro. De Nicaragua: Dennis Martínez. De México: Fernando Valenzuela. Por las Ligas Negras: el cubano Alejandro ¨El Caballero´´ Oms y el dominicano Juan Esteban Vargas Marcano, conocido como ¨´Tetelo´´.
No necesitamos indicar las estadísticas de Tiant, Dennis y Valenzuela como lanzadores, ni las de Martínez, Delgado, Ramírez, Igor, Sosa, Palmeiro y Galarraga con sus bates, ni las hazañas de Concepción y Fernández con sus guantes. Ni tampoco narrar las historias de Oms y Vargas. Quien desee analizar sus carreras que ingrese a Baseball Reference y verá que estos jugadores fueron mejores que algunos que están en Cooperstown.
Es posible que Edgar Martínez sea elegido en enero del 2018. Pero el boricua lleva tiempo esperando para ser honrado teniendo desde el principio los méritos para estar en el recinto.
Omar Vizquel está en la lista del 2018, y siendo uno de los mejores torpederos de todos los tiempos, algunos están justificando su bateo para ubicarlo en lista de espera. Y quienes hablan del bateo de Vizquel no mencionan el de Ozzie Smith que tuvo una ofensiva similar y hasta más pobre que la del venezolano. Pero Smith es norteamericano, y Vizquel es latino.
También justifican el uso o sospecha de esteroides para no elegir a Sosa, Delgado, Ramírez, Igor y Palmeiro, sin reconocer que el Comisionado de Béisbol el señor Bud Selig conocía de dichos problemas y se calló por conveniencia económica o personal. Selig está en Cooperstown como dirigente, pero Sosa, Delgado, Ramírez, Igor y Palmeiro sufren las consecuencias.
¿Con qué moral castigar eternamente a un jugador por uso o sospecha de esteroides cuando el primer dirigente de la MLB con el deber de impartir respeto era un cómplice de los pecados de una época corrupta y su nombre está en el Salón de la Fama.
¿Con qué moral castigar eternamente a peloteros latinos con sospecha de usar esteroides cuando varios estadounidenses que jugaron en la misma época también fueron sospechosos y han sido elegidos a Cooperstown como es el caso de Mike Piazza, por solo citar a uno de ellos?
No faltan peloteros que dejaron buenas estadísticas sin ser éstas impresionantes por jugar en una época donde los negros no tenían acceso a las Grandes Ligas y antes de hacerlo fueron estrellas de las Ligas Negras, como es el caso de Miñoso.
Supieron reconocer a Jackie Robinson por nivel atlético y por romper la barrera de color. También lo hicieron con Monte Irving con números inferiores a Miñoso, pero no han tenido el civismo de hacerlo con el primer pelotero negro latino en las Ligas Mayores, el ´´Cometa Cubano´´.
El Comité de Veteranos también ha elegido a luminarias que por lesiones no acumularon mejores estadísticas, pero han olvidado a Tony Oliva que siendo uno de los mejores bateadores de su generación no pudo dejar mejores números por las graves lesiones que tuvo en su rodilla.
Nuestra opinión no está influenciada por ser un escritor deportivo latinoamericano, pues por ética profesional considero que en el Templo de los Inmortales deben estar quienes lo merezcan.
Varios peloteros latinos con méritos siguen esperando justicia, algunos desde sus tumbas. Todo indica que la inequidad en Cooperstown pudiera convertirse en eterna para algunas glorias del deporte de las bolas y los strikes.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de diciembre de 2017, 3:24 p. m. with the headline "Injusticia eterna en Cooperstown para varios jugadores latinos."