¿Se salva el béisbol cubano o se hunde en un abismo? Muy pronto tendremos la respuesta
Hoy, repito lo que he dicho en crónicas anteriores. La única salvación de la pelota nacional cubana está en el acuerdo entre las Grandes Ligas y la Federación de Béisbol de la isla. Si este acuerdo se interrumpe, el deporte de las bolas y los strikes sufrirá un colapso de incalculables proporciones.
Queremos recordar a los que olvidan o desconocen, que antes de abolirse el profesionalismo, Cuba fue la segunda potencia del orbe por detrás de Grandes Ligas, que dominó las Series del Caribe con siete coronas en 12 ediciones, que tuvo equipos propios en Estados Unidos en las Ligas Negras y en Ligas Menores, además de tener la mejor pelota amateur desde el primer campeonato internacional celebrado en los Juegos Centroamericanos de México en 1926 y el primer torneo mundial en 1938.
Tanto la pelota amateur como la profesional antes de 1961 estuvo organizada por empresas privadas. Y aunque esta medida sería otra solución, Cuba no ha mencionado querer hacerlo ni está en condiciones de implantarlo.
Las fanáticos y expertos que tuvieron la oportunidad de ver el nivel de la pelota cubana de épocas pasadas y han presenciado la de las últimas dos décadas, coinciden en el deterioro de este deporte.
Cuando hablamos de nivel cualitativo no sólo hablamos de los jugadores que permanecen dentro de Cuba, también incluimos a los que actúan en Grandes Ligas.
¿Ejemplos con preguntas y respuestas?
Con excepción del cerrador Aroldis Chapman, ¿qué otro lanzador cubano en Grandes Ligas o en la isla tenemos con igual nivel a estrellas del pasado como Braudilio Vinent, Manuel Alarcón, José Antonio Huelga, Santiago Mederos, Manolo Hurtado, Juan Pérez Pérez, Julio Romero, Omar Carrero, Jesús Guerra, Rogelio García, Jorge Luis Valdés y Pedro Luis Lazo, por sólo mencionar a 12 de un grupo que pudiera sumar decenas que aunque no jugaron en Ligas Mayores reunían atributos similares a estelares de la pelota norteamericana?
Con relación al pitcheo, hay varios lanzadores en la isla con talento en sus brazos, pero sin llegar al nivel de las figuras mencionadas.
Entre los jugadores de posición. ¿cuántos inicialistas en Grandes Ligas y en la isla tenemos además de José Abreu y Yuli Gurriel comparable a estrellas del pasado como Antonio Muñoz, Agustín Marquetti, Orestes Kindelán, Felipe Sarduy y Pedro Chávez? ¡Ninguno!
¿Tenemos alguna segunda base similar a Félix Isasi, Rey Anglada, Alfonso Urquiola, Juan Padilla, Oscar Macías y Antonio Pacheco? En estos momentos no hay intermedistas cubanos de buen nivel en Grandes Ligas, ni tampoco dentro de Cuba.
¿Cuántos antesalistas estelares tenemos como Omar Linares, Pedro José Rodríguez y Lázaro Vargas ? ¡Ninguno!
¿Cuántos jardineros además de Yasiel Puig y Yoenis Céspedes pueden compararse con Luis Giraldo Casanova, Armando Capiró, Fernando Sánchez, Víctor Mesa, Javier Méndez, Lázaro Junco, Lourdes Gurriel, Miguel Cuevas, Wilfredo Sánchez y Frederich Cepeda, por sólo nombrar a un grupo de ellos?
¿Cuántos receptores además de Yasmani Grandal pueden compararse a Pedro Medina, Juan Castro, Lázaro Pérez, Pedro Luis Rodríguez y Ariel Pestano? ¡Ninguno!
¿Cuántos bateadores de nivel además de Alfredo Despaigne en la isla y algunos contados con los dedos de una mano en Grandes Ligas, tenemos comparables a los bateadores de épocas pasadas?
Entre los torpederos en Series Nacionales, Cuba tuvo excelentes figuras como Germán Mesa, Pedro Jova, Eduardo Paret, Rodolfo Puente y Agustín Arias, entre otros. Aunque debemos reconocer que esta es la posición donde más jugadores antillanos de calidad existen en Grandes Ligas, sobresaliendo José ´´Candelita´´ Iglesias y Adeiny Hechavarría.
Y todos estos ejemplos sin mencionar la calidad de los peloteros cubanos que actuaron en Grandes Ligas, en las Ligas Negras y en la pelota invernal de la isla desde las épocas de Adolfo Luque, Cristóbal Torriente, José Méndez, Silvio García y Orestes Miñoso, hasta llegar a las etapas de Camilo Pascual, Luis Tiant, Tany Pérez, Bert Campaneris y Tony Oliva.
Amigos, aunque duela a muchos, es la verdad. El deterioro del béisbol cubano ha ido parejo con la calidad de vida en las diferentes esferas de la nación.
Si el acuerdo entre la Federación Cubana y las Grandes Ligas prosigue sin interrupción, entonces la pelota podría mejorar a mediano plazo para favorecer a peloteros jóvenes.
Pero debemos ser realistas. Existen dos fuertes obstáculos que hace peligrar dicho acuerdo.
Primero: La delicada situación política que ocurre en Venezuela. Muchos piensan que si el régimen de Nicolás Maduro pierde el poder, esto podría desencadenar una crisis parecida a las de los años 90 y Estados Unidos podría tomar represalias contra la isla, incluyendo activar el Capítulo Tres de la Ley Helms-Burton que endurece el embargo.
Segundo: Políticos activos buscan romper el acuerdo alegando que la Federación de Béisbol Cubana no es privada, sino gubernamental desde que en 1961 se eliminó el profesionalismo.
¿Se salva el béisbol cubano o se hunde en un abismo? ¡Muy pronto tendremos la respuesta!
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de febrero de 2019, 5:10 p. m..