Béisbol

El legado de Jackie Robinson se mantiene latente en Grandes Ligas

Chris Davis (der.) celebra con Renato Núñez tras pegar un jonrón por los Orioles en el octavo inning del partido ante los Medias Rojas, celebrado el 15 de abril de 2019 en Boston. Todos los peloteros usaron el número 42 en el uniforme en honor al Día de Jackie Robinson en Grandes Ligas.
Chris Davis (der.) celebra con Renato Núñez tras pegar un jonrón por los Orioles en el octavo inning del partido ante los Medias Rojas, celebrado el 15 de abril de 2019 en Boston. Todos los peloteros usaron el número 42 en el uniforme en honor al Día de Jackie Robinson en Grandes Ligas. Getty Images

El béisbol se viste de fiesta este 15 de marzo en cada estadio donde se celebra un partido de Grandes Ligas cuando se le tributa el merecido homenaje a la figura que elevó a la expresión más alta el valor y la vergüenza de un atleta dentro y fuera del terreno de juego.

Con la entrada de Robinson a Grandes Ligas, la pelota cambió su rostro manchado por la segregación racial para transformar los deportes en Estados Unidos y consolidar a esta nación en la cima del desarrollo universal.

Por el pecado racial de la época miles de peloteros se vieron obligados durante décadas a desarrollar sus aptitudes en las Ligas Negras de Estados Unidos y en la pelota del Caribe.

Muchos de aquellos jugadores que tenían un talento similar al de estelares de Grandes Ligas, fueron ignorados por el delito de tener la tez oscura.

Al mencionar a un grupo sobresaliente de ellos recordamos los nombres de Oscar Charleston, Joshua Gibson, Cool Papa Bell. Satchel Page, John Henry Lloyd, Willie Foster;, los cubanos Martín Dihigo, José Méndez, Cristóbal Torriente, Alejandro Oms y Silvio García.

Estos colosos del diamante ganaban bajos salarios y en muy raras ocasiones sus nombres aparecían en los titulares de las páginas deportivas de los diarios en Estados Unidos.

Pero la injusticia tembló el 15 de marzo de 1947 cuando el propietario de los Dodgers Brand Rickey, en una decisión valerosa e inteligente le dio entrada al terreno a un pelotero negro.

Como jugador Robinson realizaba grandes atrapadas defensivas, pegaba imparables hacia todos las ángulos del terreno, robaba bases incluyendo el plato, tocaba bolas para embasarse y entregaba el alma en los diamantes; pero a pesar de ese excelente desempeño recibía a diario insultos y amenazas de muerte de fanáticos racistas.

Su derroche de coraje transformó los insultos en muestras de cariño y respeto. Primero tuvieron que aceptarlo, luego reconocerlo, para más tarde aplaudirlo y admirarlo. Unido a ese admiración, Robinson conquistó el galardón de Novato del Año otorgado por la prensa estadounidense.

¿Fuera Barry Bonds el más prolífico jonronero sin la obra de Jackie Robinson? ¿Estaría Willie Mays considerado el pelotero más completo? ¿Sería Rickie Henderson el más grande robador de bases? ¿Estuvieran en el Salón de la Fama jugadores latinos como Roberto Clemente, Orlando Cepeda, Rod Carew, Juan Marichal, Tany Pérez, Pedro Martínez, Roberto Alomar, Mariano Rivera, Martín Dihigo, Cristóbal Torriente y José de la Caridad Méndez?

Por su obra maravillosa, Robinson se convirtió en un símbolo para los afroamericanos, estadounidenses blancos y jugadores latinoamericanos, al representar el sueño de millones de personas en busca de oportunidad para superarse y triunfar.

El impacto social que brindó su aporte fue de tal magnitud que se considera como una de las victorias más extraordinarias en la larga y rica historia deportiva de Estados Unidos.


Con la entrada de Robinson por la valiente decisión de Rickey no sólo se benefició el béisbol, otros deportes imitaron el ejemplo con resultados positivos.

El 31 de octubre de 1950, Earl Lloyd fue el primer jugador afroamericano en la Liga Nacional de Básquetbol al vestir el uniforme de Washington Capitals. Un día después lo hizo Charles Cooper, con los Celtics de Boston y el 5 de noviembre Nat Glifter, con los Knicks de Nueva York.

Después de Lloyd ingresaron a la NBA estrellas como Bill Rusell, Oscar Robertson y Wilt Chamberlain, hasta llegar a las etapas de Kareem Abdul Jabbar, Magic Johnson, Michael Jordan, Dwyane Wade y LeBron James.

En tenis incursionó Althea Gibson quien conquistó el torneo Wimbledon el 22 de agosto de 1950 para ser la primera atleta negra en lograrlo. Años más tarde, Arthur Ashe lo hizo en la rama masculina al ganar el Abierto de Estados Unidos en 1968 y Wimbledon en 1975, siendo una figura clave para la formación de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP).


En 1954, la Corte Suprema declaró ilegal la segregación racial y entonces la cantidad de atletas negros en los deportes colegiales y profesionales aumentó, incluyendo en funciones de dirección.

John Thompson se convirtió en el primer dirigente negro de un equipo en el baloncesto universitario al guiar el triunfo de Washington sobre Houston, el 2 de abril de 1984.

Frank Robinson fue el primer mánager negro en Grandes Ligas, Russell el pionero entre los entrenadores de la NBA y Warren Moon el primero en ser exaltado al Salón de la Fama de la NFL.

Asimilar la integración racial no fue fácil. Pero la aptitud decorosa de aquella primera figura que enfrentó el odio con amor, serenidad y valentía, fue transformando los deportes en Norteamérica.


Robinson nació el 31 de enero de 1919, en Georgia. Estuvo casado con Rachel Isum y tuvieron tres hijos: Jackie Jr, Sharon y David. Fue elegido al Salón de la Fama en 1962 y murió el 24 de octubre de 1972, en Connecticut. Sus restos descansan en el Cementerio Cypress Hills de Brooklyn, Nueva York.

El 42 que llevó en su uniforme de jugador ha sido retirado de los equipos de Grandes Ligas y lo usan los peloteros de las 30 novenas en el día de su homenaje.

La combinación de talento y coraje convirtió a Jackie Robinson en una de las grandes personalidades deportivas del siglo XX. Su nombre pertenece por derecho propio al tesoro nacional de Estados Unidos.

  Comentarios