Béisbol

Al principio no prestaba atención, pero ahora estoy más pendiente, Vizquel apunta a Cooperstown

Omar Vizquel es sincero con la pregunta. El venezolano sí sigue el curso de los conteos de votos para el Salón de la Fama y ve, con cautelosa satisfacción, como su candidatura va generando el impulso que algún día habrá de llevarle al Templo de los Inmortales de Cooperstown.

Después de 11 Guantes de Oro, 24 temporadas de Grandes Ligas y millones de aplausos cosechados con jugadas de asombro, Vizquel también empieza a ser reconocido por su juego rotundo, su inteligencia y su entrega, aunque la defensa será siempre su caballo de batalla, su blasón personal.

Sigue vinculado al juego como manager de los Toros de Tijuana en México, pinta y toca música porque es un hombre renacentista que encuentra balance en su vida, un artista dentro y fuera del campocorto y quizá, más temprano que tarde, una leyenda con placa en el Salón de la Fama del Béisbol.

¿Sigues la votación al Salón de la Fama?

“La verdad es que al principio no le había prestado mucha atención, ya que es algo que está fuera de mi control. Sabía que iba a ser difícil llegar al 75 por ciento en los primeros años. Pero te voy a ser sincero. Este año y el pasado sí he estado más ligado, más pendiente de lo que decían los reporteros y estoy contento con los resultados y es un honor que mencionen mi nombre para una potencial entrada al Salón de la Fama’’.

¿Sientes que la candidatura tuya va cobrando calor?

“Empecé con un 28 por ciento y después fuimos subiendo poco a poco. Hoy estamos por encima de un 52 por ciento y eso es una buena señal de que los votos vienen ascendiendo poco a poco’’.

Fanáticos, prensa y los propios peloteros hablan de ti con admiración.

“Me siento muy contento. Creo que es una responsabilidad tremenda de cada pelotero de Grandes Ligas el dejar una buena imagen a los muchachos jóvenes. Me alegra mucho que esos muchachos que vienen subiendo me mencionan como uno de sus ídolos. Así lo hacíamos nosotros con Luis Aparicio, con David Concepción. Es como un paso de la antorcha a la próxima generación’’.

¿Qué significaría ser un inmortal?

“Un gran orgullo. Le debo mucho a mis padres que me empujaron desde el primer momento y me catapultaron a ser un pelotero en las malas y en las buenas. Tuve una familia muy unida y gracias a ellos tuve el éxito. Hay que trabajar muy fuerte. Yo llegué y no sabía batear a la zurda. Cuando llegué dudaron de que podía quedarme porque mi bate era un poco flojo, pero con el paso de los años me sentí más confiado y me apoyaron mucho mis compañeros dentro de los Indios’’.

¿Cuál era tu motivación para mejorar cada día?

“Quería convertirme en un pelotero completo, donde año tras año mis números fueran mejores. Si bateaba .260 luego quería batear 270 y así iba incrementando los números Lo mismo pasaba a la defensa, si cometía 10 errores, luego quería bajar a seis. Los premios vienen solos. El día a día en Grandes Ligas se vive intensamente. Siempre alguien quiere quitarte tu puesto. Esa motivación me llevó a jugar la pelota que yo jugué’’.

¿Qué satisfacción te dan tus 11 Guantes de Oro?

“Eso siempre fue mi fuerte, una de las razones que me mantuvo en las Grandes Ligas. Cuando lo hacía en el campocorto, lo hacía con fluidez. Nunca dudé de mis habilidades allí. Al final de mi carrera fui movido a segunda base, jugué tercera algunas veces. Gracias a Dios también pude sumar buenos números ofensivos’’.

Jugabas pelota caliente, pero siempre con un método detrás de todo.

“La meta era ayudar a ganar al equipo, ya fuera con un toque de bola, un bateo y corrido, con cosas que no se ven mucho ahora. Eso era mi juego y había hacerlo bien todos los días. Tratar de avanzar a los corredores, de anotar carreras’’.

¿Cómo eres de manager?

“No puedes jugar al béisbol basado en la clase de peloteros que tú eras. Debes conocer a tu equipo, saber qué es lo que pueden hacer.Y a partir de ahí tomar decisiones, pero lógicamente me gusta un estilo agresivo, correr las bases de manera inteligente y dejar que el juego venga a uno y no tratar de empujarlo’’.

¿Sueñas con dirigir en Grandes Ligas?

“Si, empecé a experimentar con la idea de ser coach y de dirigir era porque quería llegar a ser manager en Grandes Ligas. Estoy tratando de aprender muchas cosas y ojalá que algún día se me presentara esa oportunidad’’.

¿Sigue pintando, cercano a la música?

“Sí, todos estos hobbies que yo tenía a la par del béisbol es lo que me mantenía tranquilo, relajado. Si estás pensando en béisbol todo el tiempo te puedes volver loco. Este es un deporte que mentalmente te hunde. La pintura, el dibujo, la música te ayuda a balancearte a lo largo de 162 partidos’’.

¿Qué te quedó por hacer y que le dio más alegría en su carrera?

“Me quedó por hacer ganar una Serie Mundial y la alegría viene de jugar por tanto tiempo. Vi muchos peloteros llegar, pasar, salir. Fui capaz de jugar con grandes como Barry Bonds, Roger Clemens y ver el nacimiento de nuevas generaciones de peloteros’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de diciembre de 2020, 8:48 a. m..

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Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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