Se le acaba el tiempo y no aparece un equipo en el horizonte del cubano Yasiel Puig
A sólo seis días para dar inicio la temporada 2021, el cubano Yasiel Puig sigue sin equipo. Y en caso de que estuviera en alguno en las próximas horas o días, de seguro que comenzaría en Ligas Menores en busca de ganarse el derecho a un puesto en el plantel grande.
De no llegar a un acuerdo con alguna novena, para el cubano sería la segunda temporada consecutiva sin actuar en Grandes Ligas. Y a medida que su ausencia se prolongue, su figura en el mercado beisbolero ira perdiendo valor para hundirse en la mediocridad.
Un pelotero que aspire a la grandeza atlética necesita desarrollar su talento natural con mucho entrenamiento y disciplina en el terreno de juego. Pero cuando deja de amar a su deporte pensando sólo en el dinero, dicha arrogancia pone en peligro el camino del éxito. Esto es, en gran medida, lo que ha estado ocurriendo con Puig.
Repasando un poco su historia, empecemos por reconocer que cuando el cienfueguero se inició en Grandes Ligas con 22 años de edad (2013) con los Dodgers de Los Angeles, demostró tener el potencial requerido para convertirse en una superestrella.
En esa temporada como debutante terminó con promedio de .319, con 19 jonrones, 42 carreras impulsadas, 11 bases robadas y .391 de embasamiento en 104 juegos, terminando en segundo lugar en la votación al premio de Novato del Año de la Liga Nacional.
Su segunda campaña fue meritoria en la primera mitad y le sirvió para ser elegido al Juego de Estrellas. Pero en la segunda parte del torneo problemas de indisciplina comenzaron a mermar su rendimiento.
El jugador ya había sido arrestado en dos ocasiones en 2013 por conducción imprudente y discusión con la autoridad. En 2015, fue investigado por una trifulca con un portero y luego acusado de empujar a su hermana en un bar de Miami. También tuvo algunos problemas dentro de su equipo, incluyendo con jugadores.
En aquellos momentos, un colega recién comenzado en estos trajines de la crónica deportiva casi le faltó decirme en un programa de radio que yo estaba demente por decir que Puig necesitaba ser enviado a Ligas Menores para sacarle el humo que ya acumulaba en su cabeza.
Pocos quisieron creer que eso podía ocurrir. Pero yo si lo pensé, pues después de cuatro décadas dentro de la pelota de Grandes Ligas he sido testigo de muchos jóvenes con inmenso talento que no llegaron a ser estrellas y hasta perdieron sus carreras por la arrogancia y la mala conducta, ya que la disciplina es un factor de enorme importancia para el éxito de un atleta en Estados Unidos.
En esta nación sobran los peloteros jóvenes con mucho talento esperando la oportunidad dorada para subir a las Grandes Ligas. Sencillamente, el que se conduce por mal camino corre el riesgo de ser reemplazado por otros atletas disciplinados con deseos de triunfar.
Y así ocurrió, en sólo dos semanas de mis palabras en la radio y en un escrito realizado en este mismo diario, los Dodgers enviaron a Puig a Ligas Menores. Meses después cuando regresó al equipo grande lo hizo con una nueva actitud que lo ayudó a enderezar un poco su carrera y ser más respetuoso dentro de su equipo.
Su última temporada de labor en Grandes Ligas fue en 2019, cuando en 149 juegos entre Cincinnati y Cleveland conectó 24 jonrones, tuvo promedio ofensivo de .267, con sus mejores estadísticas en impulsadas (84) y bases robadas (19).
Con estos números ofensivos y su excelente defensa, cualquier novena con necesidad de un buen jardinero, lo hubiera firmado. Parecía que Puig estaba en condiciones para dar el salto hacia un nivel superior como pelotero, pero la búsqueda de mucho dinero y el COVID 19 llevaron a que en 2020 se quedara mirando el béisbol desde su hogar.
Según fuentes confiables, en aquel momento Puig quería un contrato multianual y con muchos millones. Rechazó dos ofertas y luego en septiembre del 2019 declinó otra de los Marlins de Miami, una ciudad donde radican miles de fanáticos cubanos.
En septiembre del 2020 le llegó otro problema al cienfueguero cuando su esposa la mexicana Andrea Berenice de la Torre hizo declaraciones en su contra, confirmando a la vez que su matrimonio con tres hijos estaba disuelto.
Pocos me creyeron cuando también escribí en este diario que Puig necesitaba firmar sin exigir tanto dinero en busca de reiniciar su carrera de Grandes Ligas y demostrar su clase, para después sentarse a pedir un contrato multianual con más dinero.
Algunos fanáticos y hasta periodistas en defensa de Puig lo han ubicado como una superestrella de Grandes Ligas. Esos que lo dijeron o aún lo dice, se equivocaron y se equivocan, pues Yasiel en ningún momento ha superado la barrera que separa a un buen jugador de una superestrella de esta pelota. Y quien lo dude, sólo tiene que mirar sus estadísticas para comprobarlo.
Una cosa es reunir talento natural para llegar a ser una superestrella y otra muy diferente es serlo en la realidad del terreno. Hablemos bien claro: “Superestrellas en este béisbol no son los que llegan y en una temporada destrozan la bola, hacen fildeos colosales, asombran con sus tiros fuertes y precisos a las bases y se estafan almohadillas por la velocidad que imprimen a sus piernas, para luego en los próximos torneos poner números de un pelotero promedio.
Superestrellas son aquellos jugadores que confirman dicho rol con sus estadísticas durante varias temporadas. Eso es ser una superestrella. Y Puig, aún no ha logrado ese rango.
Superestrellas fueron en otras épocas Mickey Mantle, Roberto Clemente, Hank Aaron, Orestes Miñoso, Willie Mays, Luis Tiant, Juan Marichal, Luis Aparicio, Tony Oliva, Nolan Ryan, Rod Carew, Tony Pérez, Ken Griffey (Jr), Iván Rodríguez, Roberto Alomar, Mariano Rivera y David Ortiz, entre otros.
Actualmente, son superestrellas Mike Trout, Mookie Betts. José Altuve, Justin Verlander, el dominicano Manny Machado, Freddie Freeman, Christian Yelich, Anthony Rendon, Nolan Arenado, el receptor boricua Yadier Molina, los cubanos Aroldis Chapman y José Abreu, por sólo citar a doce de ellos que sí han demostrado dicho valor.
Hace sólo varios meses Puig dio señales de querer levantar cabeza y jugar pelota. Cambió de agente al parecer en busca de un contrato menos lucrativo y decidió ir a jugar con los Tigres del Licey en la Liga Profesional de República Dominicana, algo beneficioso pues con una buena actuación hubiera dado un paso adelante en su carrera.
Pero con los Tigres no tuvo una buena labor y después la situación se le complicó cuando una mujer lo denunció por asalto sexual (presunto).
Hoy lo repetimos, una vez más: para que Puig pueda regresar a Grandes Ligas debe aceptar un pacto por una temporada o cuando más dos, con un salario inferior a lo que buscaba, pues en estos momentos una oferta de doble digito sería algo inaccesible para el cienfueguero. A no ser que un Manager General de algún equipo se equivoque en su análisis y buscando su propia horca firme al cubano por un dinero que hoy no lo merece.
No, que nadie piense que ignoramos el talento natural que tiene Puig. Nosotros siempre le deseamos lo mejor, como a todo atleta cubano. Pero la realidad es que en Estados Unidos donde le pagan millones a los peloteros, no sólo es importante reunir méritos deportivos, también es necesario mantener la ética de trabajo.
El tiempo se acorta para Yasiel Puig. Ojalá lo tengamos de regreso muy pronto, y que demuestre que todavía puede llegar a ser esa superestrella que muchos pronosticaron.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de marzo de 2021, 3:55 p. m..