Béisbol

José Fernández contagiaba a todos en el parque con su alegría. Echo de menos su espíritu

Don Mattingly nunca pensó que tendría una conferencia de prensa como aquella. Era un 26 de septiembre, un día después de que se confirmara la muerte de José Fernández. Quizá nunca había llorado tanto. Con seguridad no lo había hecho delante de las cámaras, delante de toda una ciudad y un país.

Al momento de perecer en un accidente marítimo, con un premio de Novato del año y dos asistencias a Juegos de las Estrellas, Fernández -a sus 24 años de edad- estaba redondeando una de sus temporadas más sólidas con marca de 16-8 y 2.86 de efectividad.

El cubano había establecido récord de la franquicia con 253 ponches -en ese momento era segundo en las Mayores por detrás de Max Scherzer- y su promedio de 12.9 ponchados por cada nueve entradas era el mejor de las Grandes Ligas. Todos le temían y a la vez disfrutaban verlo trabajar.

Mattingly sabía que estaba viendo un talento especial, alguien que, si no era cambiado a otro lugar con más recursos financieros, podría cambiar el destino de la franquicia, pero con su muerte también se fue la esperanza de levantar a los Marlins de su larga mediocridad y la promesa personal de un lanzador que estaba destinado a lograr grandes hazañas.

“A mí me recuerda cada chico que juega en las pequeñas ligas’’, expresó en pleno llanto Mattingly en aquella lejana conferencia de prensa del día después. “Cuando él jugaba había pura alegría. Cuando lanzaba, aunque había cosas que pudieran gustarte o no, uno veía en él ese chico. Esa es la alegría y la pasión que él representaba’’.

Mattungly no ha olvidado. Nunca olvidará y no por casualidad, sin saber lo que había comentado hace cinco años, repitió el tema de pequeñas ligas. Hay cosas que nunca cambian.

¿Qué es lo que más recuerdas de Fernández?

“Recuerdo tantas cosas distintas de José, su energía, su pasión por el pitcheo. Diría que tenía esa mentalidad de liga infantil de desplegar tanta alegría cuando lanzaba y que se contagiaba a todo el parque. Echo de menos su espíritu’’.

¿Qué desearía ver en estos jóvenes de hoy que le recuerde a él?

“Necesitas tipos que disfruten el juego, que amen estar aquí y que eso se vea en su trabajo, en su manera de jugar. Creo que es algo que ellos pueden tener. Algunos muchachos, uno ve que disfrutan mucho estar aquí, para otros es un trabajo. Si hay algo que quisiera que fueran como José, que disfruten el juego’’.

¿Cuánto cambió todo cuando él falleció?

“Cuando pierdes a alguien así, alguien que se espera que sea tu as del futuro, eso es algo que te va a marcar por un largo período de tiempo. Es muy difícil reemplazar algo así, especialmente un lanzador joven, líder en el clubhouse’’.

La organización como que se perdió un poco...

“Al intentar reemplazarlo, vamos a tomar decisiones que te van a costar otros jugadores, jugadores que ahora están en las Grandes Ligas. De modo que perder a José trajo un efecto multiplicador en toda la organización’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de septiembre de 2021, 8:56 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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