¿Suma o divide? Germán Mesa dirigirá a Cuba en el Clásico Mundial, pero no todos lo ven de manera positiva
La Federación Cubana de Béisbol y Sóftbol (FCBS) hizo oficial este jueves algo que ya se venía gestando tras bambalinas: Germán Mesa será el mánager de Cuba en el VI Clásico Mundial de Béisbol, que se celebrará del 5 al 17 de marzo de 2026.
Mesa también se mantendrá al frente del equipo nacional durante todo el ciclo olímpico, hasta 2028, asumiendo la responsabilidad de liderar la selección en los principales torneos internacionales para rescatar al deporte nacional antillano de un atasco tremendo, al menos en lo interno.
El anuncio fue realizado por Humberto Guevara, jefe técnico de la FCBS, en una conferencia de prensa en el salón Adolfo Luque del estadio Latinoamericano en La Habana, aunque ya se sabía desde hace tiempo que era el favorito de las autoridades al más alto nivel.
De esta manera, Mesa, de 58 años, tomará las riendas tras haber sido coach de banca en el Clásico del 2023 —donde Cuba logró un sorpresivo cuarto lugar— y repetir en ese mismo rol durante el Premier 12, donde el equipo terminó en el fondo de la tabla.
Sin embargo, su designación no ha sido universalmente celebrada. Si bien nadie pone en duda su brillante trayectoria como jugador —campeón olímpico en 1992, subcampeón en 2000 y símbolo de los Industriales— ni su experiencia como técnico en Cuba y en ligas extranjeras, Mesa es visto por muchos como una figura divisiva dentro del béisbol cubano.
Voces cercanas al entorno de peloteros en el exterior han expresado en privado su malestar, asegurando que había otros candidatos con mejor perfil para manejar la compleja tarea de unificar a los jugadores de dentro y fuera de la isla, sobre todo aquellos que hoy militan en Grandes Ligas o circuitos independientes
Algunos consideran que Mesa, actual vicepresidente de la FCBS, representa demasiado fielmente la línea institucional, lo cual podría entorpecer los esfuerzos por atraer a peloteros que desconfían del sistema o que han tenido diferencias públicas con la federación.
Pese a las dudas, Mesa mantiene un discurso ambicioso y competitivo.
“Cada vez que salgo al terreno voy a ganar contra el que sea’’, dijo en una entrevista reciente a la agencia Prensa Latina.
Su historial lo respalda: campeón con Industriales en 2010, tetracampeón en Nicaragua, y con buenos resultados en México y Panamá. Pero el reto ahora es mucho mayor.
Mesa no solo deberá lidiar con la presión de un torneo donde Cuba aún busca su primer título, sino también con la política, la diplomacia y el convencimiento, elementos indispensables si desea contar con los mejores talentos cubanos del mundo.
Porque, como ya se ha comprobado, ningún plan serio de reconstrucción del béisbol cubano puede ignorar el talento que reside más allá del estrecho de la Florida.
Y ahí, Mesa tendrá que demostrar que puede ser más que una figura institucional.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de junio de 2025, 11:03 a. m..