Soy una mata de mangos y a los Padres les gusta el mango. Pelotero cubano sigue siendo fruta apreciada
Si algo define a José “Candelita’’ Iglesias es la longevidad.
Trece temporadas después de debutar en Grandes Ligas, el torpedero cubano continúa encontrando formas de mantenerse vigente. Esta vez, el escenario es San Diego, una organización con aspiraciones reales que ha apostado por su experiencia, versatilidad y liderazgo silencioso.
Iglesias, quien regresó a su “casa’’ en Miami durante la pausa del Juego de Estrellas, conversó sobre esta nueva etapa de su carrera, en la que ha tenido que asumir un papel menos protagónico pero igual de valioso.
Ya no es el torpedero diario, pero cada vez que su número aparece en la alineación —sea como titular ocasional o como bateador emergente—, responde con la solidez de siempre.
Más allá del guante y de su oportunismo ofensivo, Iglesias aporta algo intangible: profesionalismo, orgullo y la capacidad de representar con dignidad a la comunidad cubana en un béisbol que cada año exige más.
Su carrera, como él mismo dice, no comenzó con grandes expectativas, pero ha superado todo cálculo. Y todavía hay gasolina en el tanque.
¿Cómo te sientes de estar en Miami, esta vez con el uniforme de los Padres?
“Miami es mi casa. Estoy contento de estar con mi familia, de regresar a la Ciudad del Sol. Esta vez con los Padres, un equipo que me abrió las puertas de nuevo este año. Muy feliz de compartir con Manny, Bogi, Tati, y Arráez, a quien conozco hace años. Compartir el mismo uniforme es una bendición’’.
De Nueva York a San Diego, ¿ha sido difícil adaptarte a la nueva dinámica?
“Son culturas diferentes, hay que acostumbrarse a nuevas ideologías y formas de hacer las cosas. Pero al final del día, esto se trata de ganar juegos, y en eso se parecen mucho’’.
Ya son 13 temporadas en Grandes Ligas. ¿Te imaginabas llegar tan lejos?
“La verdad, no. Cuando salí de Cuba y crucé la frontera, no pensaba ni en un día en Grandes Ligas. Solo le doy gracias a Dios por estar vivo. Somos seres humanos, no robots. Estoy orgulloso de haber podido mantenerme más de 10 años en un béisbol que se vuelve más exigente cada temporada’’.
¿De qué te sientes más orgulloso en toda esta trayectoria?
“De representar a la comunidad latina y especialmente a los cubanos, con cariño y respeto. De seguir en este nivel, con constancia, y de seguir siendo útil en cualquier rol que me pidan’’.
Hablemos de ese papel. ¿Cómo ha sido la transición a venir desde el banco?
“Es la primera vez en mi carrera que no soy regular y entro desde el banco. Pero parece que al mánager le gusta, porque me está usando bastante. Cuando me dan la oportunidad, doy lo mejor. A veces inicio cuando alguien necesita descanso, otras entro como emergente. Y la mayoría de las veces tengo un turno clave en el juego’’.
¿Qué ha cambiado en tu rutina para adaptarte a este rol?
“Ha sido un ajuste día a día. Aprender cuándo y cómo prepararme, el manejo físico y mental. Muchos factores cambian. Pero después de tantos años, me ha sido relativamente fácil. Me siento cómodo en este rol, justo en el punto en que estoy en mi carrera’’.
¿Cómo logras mantenerte competitivo a esta altura?
“Creo que el juego habla por sí solo. He tenido buenas temporadas, ayudo con el guante, corro bien y soy oportuno en momentos importantes. Métricamente, no puedes pedirle peras a una mata de mango. Yo soy mango… y a los Padres les gusta el mango. Así que aquí estoy, comiendo mango andamos, y feliz de estar aquí’’.
Siempre has sido un defensor élite. ¿Crees que la defensa sigue subvalorada?
“Cada equipo valora cosas diferentes. Este equipo, por ejemplo, valora ganar. Miran las analíticas, pero también lo que realmente ayuda a ganar. La defensa, cubrir múltiples posiciones, ser confiable… eso siempre te mantiene en el juego. Mira a Miguel Rojas en Los Ángeles, por ejemplo. Seguimos aquí por eso’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de julio de 2025, 8:37 a. m..