Malísima. Abridor de los Marlins fue severo en su evaluación, pero Miami vive un mal momento
Cuando le preguntaron a Eury Pérez cómo podía calificar su apertura ante los Orioles, el dominicano usó una palabra de manera seca y cortante: “malísima’’.
Realmente no fue tan pésima, pero si no deja de preocupar lo que está sucediendo con el club.
Porque hay derrotas que pesan más que otras. No por el marcador, sino por lo que revelan. Y la caída 7-4 de los Marlins ante los Orioles de Baltimore este miércoles en el loanDepot park tuvo precisamente ese sabor incómodo de los equipos que luchan, compiten por tramos… pero siguen quedándose cortos cuando más necesitan dar un golpe sobre la mesa.
Cuatro reveses consecutivos comienzan a dibujar una línea peligrosa para Miami. No estamos todavía en territorio de pánico, pero sí en uno de esos momentos bisagra de una temporada donde una mala semana puede convertirse en una pendiente resbaladiza.
Y eso es precisamente lo que preocupa alrededor de un club que ha intentado mover piezas, ajustar la fórmula y buscar respuestas, aunque los resultados todavía no terminan de aparecer.
El problema no es únicamente perder. El problema es que los peces sienten que están cerca, pero nunca lo suficiente.
El martes, Sandy Alcántara no logró imponer su mejor versión. Un día después, Pérez tampoco pudo encontrar esa electricidad dominante que lo convierte en uno de los brazos más talentosos de toda la organización.
Y cuando tus dos principales referentes del montículo no consiguen marcar diferencias en noches consecutivas, el margen de error desaparece rápidamente.
“Todo no ha sido tan bueno, pero hay cosas de aprendizaje que voy arrastrando para que todo sea mejor en lo adelante’’, expresó el dominicano cuando le pidieron que analiza su trayectoria en lo que va de temporada.
“Tengo que estar más en la zona de strike, encima de los bateadores’’.
Pérez trabajó cinco entradas, permitió cinco carreras, cuatro imparables y otorgó cinco boletos en una salida marcada más por la inconsistencia que por la explosividad de su repertorio.
El derecho mostró destellos de su enorme talento, especialmente con algunos swings perdidos, pero nunca consiguió controlar completamente el ritmo del partido. Y Baltimore, un equipo paciente y oportunista, terminó castigándolo.
“Con Eury da la sensación de que está muy cerca para algo muy diferente’’, apuntó el manager Clayton McCullough.
“Por ejemplo, su slider se vio muy bien, quizá la mejor versión en lo que va de temporada. Pero un error aquí y allá no pueden permitirse ante un equipo como este’’.
La herida más profunda llegó temprano.
En la primera entrada, Pete Alonso desapareció una pelota entre los jardines izquierdo y central con un jonrón de tres carreras que silenció momentáneamente el estadio y obligó a Miami a jugar desde atrás prácticamente toda la noche.
Fue el séptimo cuadrangular de Alonso en la temporada y una muestra de cómo los Orioles supieron aprovechar cada grieta que dejó Pérez.
Sin embargo, los Marlins respondieron de inmediato, porque algo no se le puede reprochar a este equipo: sigue peleando.
Un doble de Jakob Marsee remolcó dos carreras en la parte baja del primer inning y luego Owen Caissie empató el juego con un sencillo productor.
Durante unos minutos, Miami recuperó el pulso emocional del encuentro y pareció listo para cambiar la narrativa.
Pero Baltimore nunca perdió el control real del partido.
Los Orioles retomaron ventaja con un doble impulsor de Dylan Beavers en el cuarto inning y luego ampliaron la diferencia gracias a los dobles productores de Adley Rutschman en el quinto y el séptimo episodio.
Cada vez que los Marlins intentaban acercarse, aparecía otro batazo oportuno del conjunto visitante.
Miami logró descontar en la séptima entrada cuando Xavier Edwards impulsó una carrera con un rodado, pero nuevamente la reacción quedó incompleta.
En el octavo, Brooks Alexander conectó un triple productor que terminó funcionando como el golpe definitivo para unos peces que volvieron a quedarse sin combustible en el momento decisivo.
Ofensivamente, Miami produjo apenas seis imparables. Marsee conectó un doble de dos carreras y Caissie aportó un sencillo remolcador, mientras Kyle Stowers y Otto López consiguieron los únicos extrabases adicionales del equipo.
Pero nuevamente faltó ese hit grande capaz de cambiar completamente la dinámica del juego.
Y ahí está quizás el resumen más honesto de este momento de los Marlins.
Compiten. Resisten. Muestran carácter por momentos. Pero no les alcanza.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de mayo de 2026, 10:32 p. m. with the headline "Malísima. Abridor de los Marlins fue severo en su evaluación, pero Miami vive un mal momento."