Boxeo

No pudo cumplir su sueño de campeón mundial, ahora este cubano ayuda a forjar los de otros guerreros

Pedro Díaz (der.) con Yordanis Despaigne en una jornada de entrenamiento.
Pedro Díaz (der.) con Yordanis Despaigne en una jornada de entrenamiento.

En cualquier momento de la intensa práctica, el profesor Pedro Díaz solo tiene que voltear el rostro y decir una palabra: “Despa”, que ya el otro sabe qué se le está pidiendo y la respuesta no tarda en llegar.

Luego de una sólida carrera amateur y varias peleas profesionales, Yordanis Despaigne -que será uno de los entrenadores principales en la cartelera de Mundo Boxing el 31 de agosto en West Palm Beach- se ha ido ganando un espacio de respeto entre los entrenadores de origen cubano y dentro del equipo presidido por Díaz.

Cuando un problema de la vista cortó en seco su trayectoria deportiva, pensó que el mundo se le venía abajo. Pero ahora puede mirar al futuro con la confianza de haber elegido el camino y el maestro correcto en su nueva profesión.

¿Cómo ha sido la preparación de los boxeadores para el 31 de agosto?

“Siempre hacemos lo que estamos acostumbrados a hacer. Tenemos varios muchachos que se van a entregar por completo esa noche. Nosotros preparamos a nuestros guerreros para ganar y para gustar. Esa noche habrá un buen espectáculo”.

¿Fue difícil integrarte como entrenador a Mundo Boxing?

“No, ha sido algo fenomenal. Nosotros teníamos una buena relación en Cuba con Pedro Díaz y aquí hemos formado una familia. Todos venimos aquí a trabajar y a crear, a ayudarnos entre todos. En la unidad está la fuerza”.


¿Cómo es el trabajo para traer de vuelta a Rigondeaux?

“Rigo es un campeón. Tuvo una derrota que no define nada. Lo que define es su trabajo total. El sabe recuperarse, es un guerrero con muchos años de experiencia. Esta no es su primera derrota. Y creo que ha regresado más fuerte”..

¿Imaginaste que alguna vez ibas a ser entrenador?

“Cuando era boxeador pensaba que iba a estar encima del ring hasta los 50 años. Uno no se imagina como entrenador, pero se me dio la oportunidad dorada y estamos haciendo lo mejor posible”..


¿Qué pasó en esos primeros meses sin boxear?

“Creí que lo había perdido todo. Se me fueron mis sueños, mis esperanzas. Nadie es capaz de imaginar lo que pasé. Gente que siempre estaba a mi lado durante mis triunfos, simplemente desaparecieron. Todo estaba más oscuro en la vida que en mi vista”.

¿Qué aprendes de alguien como Pedro, por ejemplo?

“Que nada puede dejarse a la casualidad, que se debe prever al máximo lo que luego puede suceder en el ring. Que se debe tener una voz firme en la esquina, una sola voz capaz de llegar al boxeador en los momentos más duros, cuando todo parece perdido”.


¿Cuál es tu meta como entrenador?

“Me gusta lo hago, trabajo sin mirar el reloj y eso traerá los frutos con el tiempo. Quiero que algún día cuando me vean que por ahí va Despaigne, el forjador de campeones. Pero soy feliz de saber que sigo en el boxeo, que mi ilusión no se fue, sino que tomó otro rumbo”.

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