Boxeo

Sin techo ni alimento, la campana del boxeo salvó la vida de este guerrero que pelea en Miami

Conoce la dura historia de Josec Ruíz el Alacrán

A Joséc “Escorpión’’ Ruiz lo salvó literalmente la campana del boxeo. Sin comida ni techo, lo único que hizo escapar de la pobreza extrema a este hondureño fue un gimnasio, donde los golpes del deporte siempre dolieron menos que los de la existencia.
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A Joséc “Escorpión’’ Ruiz lo salvó literalmente la campana del boxeo. Sin comida ni techo, lo único que hizo escapar de la pobreza extrema a este hondureño fue un gimnasio, donde los golpes del deporte siempre dolieron menos que los de la existencia.

A Josec “Escorpión’’ Ruiz lo salvó literalmente la campana del boxeo. Sin comida ni techo, lo único que hizo escapar de la pobreza extrema a este hondureño fue un gimnasio, donde los golpes del deporte siempre dolieron menos que los de la existencia.

Al ver esa vía dolorosa, Ruiz (18-2-3, 13 KO) no lo pensó dos veces y se dedicó por completo al pugilismo, sabiendo que no podía mirás atrás, que retroceder sería un regreso a un lugar al cual no deseaba volver.


Tras un triunfo en marzo por nocaut, este viernes el centroamericano pelea por segunda vez en el Miccosukee Resort and Gaming contra el argentino Nicolás Velázquez. Una nueva oportunidad más para agradecerle al boxeo que le ha dado tanto.

Honduras es un país futbolero, ¿cómo te haces boxeador?

“El fútbol lo es todo en Honduras, es lo más fuerte, pero yo soy malo para el fútbol. No daba bola con nada hasta que encontré el boxeo. Tanto me gustó que hasta dejé los estudios para dedicarme por completo a esto. Algún día volveré a la escuela’’.

¿Cómo recuerdas tu entrada a un gimnasio?

“Fui al gimnasio porque era la únca opción que tenía. Eso fue como a los 16 años. No tenía donde vivir ni donde comer en Tegucigalpa y allí en el gimnasio me ofrecieron techo y comida siempre y cuando me dedicara por completo al deporte’’.

¿Entonces el boxeo te salvó la vida?

“Me salvó la vida y es mi pasión. Siempre digo que el boxeo fue el puente que Dios puso en mi vida para no perderme. Tengo un compromiso con este deporte que va mucho más allá de lo físico’’.

Es duro verse sin refugio ni alimento…

“Fue muy difícil, y luego tuve que irme a Nicaragua para buscar más boxeo, mucho más que en mi país, pero al menos ya sabía que el boxeo me iba a encaminar por una ruta más segura’’.


¿Y le estás pagando bien al boxeo?

“Voy creciendo, soy mejor púgil sin duda alguna. Nunca pensé llegar hasta acá, creo que es un propósito de Dios para impulsarme a mí y a otros para alcanzar cosas que parecen imposibles’’.

¿A dónde quieres llegar?

“A las Grandes Ligas, a las grandes peleas. A Las Vegas. Ya el hecho de estar en este país, entrenando en un gimnasio de Miami representa una parte del éxito, un estímulo para continuar camino’’.


¿A qué boxeadores admiras?

“De la actualidad a ninguno, pero del pasado a Mike Tyson, Juan Manuel Márquez y Floyd Mayweather. Ellos representan parte de lo mejor del boxeo y, al menos dentro del ring, un ejemplo a seguir’’.

¿Qué quieres mostrar este 24 de mayo?

“Mi crecimiento como boxeador. No me gusta correr sino dar la batalla, me gusta entretener, gustar. Quiero que la gente salga de la arena pensando en ese boxeador de Honduras que dio tan buena pelea’’.

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