Boxeo

Perdió cerca de $300,000 por el COVID-19, pero este entrenador cubano mantiene la fe en el boxeo

Ismael Salas lo tenía todo para perder. Varios de sus boxeadores se encontraban en punta para peleas importantes en la primavera o en fila hacia otras de alto nivel en el verano. Una suma por lo bajo le sugiere que dejó de ganar unos $300,000 por sus servicios de entrenador.

Su academia de boxeo en Las Vegas, una de las más concurridas de los Estados Unidos, era un homiguero de púgiles que iban en busca de sueños, desde el inglés Joe Joyce hasta el cubano Robeisy Ramírez, desde el puertorriqueño Félix Verdejo hasta el japonés Kazuto Ioka.

“Fue muy duro cerrar el gimnasio y decirle adiós, al menos de carne y hueso a los muchachos’’, expresó Salas. “Pero la Comisión de Nevada fue muy clara. No se permitirán gimnasios abiertos o se puede perder la licencia. Además, la vida es lo primero en tiempos como estos’’.

Tiempos como estos de coronavirus que ha puesto el cerrojo en los centros de entrenamientos más prestigiosos del planeta, incluyendo el de Salas, quien debe pagar su renta y había invertido una buena suma en equipos modernos para acompañar su filosofía de prácticas.

Salas se venía preparando para un 2020 impresionante. En abril tenía peleando a Joyce con el gran prospecto de los pesados Daniel Dubois, Ramírez y Verdejo debían subir al ring en abril, Erislandy Lara había puesto su esperanza de combatir en julio, mientras que Yordenis Ugás había escuchado que su próximo combate, también en el verano, sería contra un rival de primera magnitud.

“Los planes eran muchos y grandes, la ilusión de todos estaba por los cielos’’, agregó Salas. “El COVID-19 nos obligó a repensarlo todo, a replegarnos todos en busca de seguridad. Pero eso no significa que mis pupilos hayan abandonado el boxeo por completo por estos días’’.

Desde su hogar en Las Vegas, Salas se mantiene en constante comunicación con todos. Para cada cual ha diseñado un plan específico que varía en dependencia de la edad y la experiencia: Ramírez posee sus indicaciones para acelerar la conversión al boxeo profesional, Lara uno diferente que busca sacar lo mejor de sus 37 años.

El propio Salas se ha autoimpuesto un plan. Con más de 60 años, el profesor está consciente de que debe mantenerse en forma para soportar el rigor de los entrenamientos, de las guanteletas y los constantes movimientos en el gimnasio. Corre dos horas todos los días, hace ejercicios, pasa tiempo con su familia.

“Ahora no hay boxeo, pero se nos viene encima un maratón de peleas, porque todos querrán recuperar el tiempo perdido’’, explicó el cubano, quien entrena entre otros a Yuriorkis Gamboa y Jorge Linares. “Si no me mantengo en un nivel aceptable, no será bueno para mis chicos’’.

Con esa preparación de los otros y la suya propia, Salas estima que sus púgiles necesitarían un mínimo de seis semanas para recuperar el pico deportivo en que se encontraban cuando irrumpió el coronavirus y se llevó por delante todas las carteleras desde fines de mayo hasta junio.

“Aunque sea sin público, confío en que el boxeo volverá en algún momento del verano y estallará con fuerza en la segunda mitad del año’’, recalcó el técnico. “No quiero sorpresas. Mis boxeadores se van a adaptar y llegarán a sus compromisos en la mejor manera posible. Esa es la promesa de Ismael Salas’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de abril de 2020 a las 2:50 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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