Cuando los boxeadores eran reyes, documental describe el momento grande de Roberto Durán
Roberto Durán confiesa que no ha visto el documental. Prefiere recordar el momento en que vino a Miami por primera vez y unos amigos cubanos le llevaron a conocer la noche de la ciudad a un lugar donde cantaba La Lupe, pero con una advertencia.
“Durán, ojalá la Lupe no se haya dado unos tragos, porque entonces se arrebata y no canta nada’’, rememoró la leyenda del boxeo que le advirtieron los amigos que por entonces no le decían Manos de Piedra. “Y en efecto, la señora Lupe se empetroló y no cantó nada, pero conocí a todo Miami’’.
Miami y el mundo entero conoció a Durán cuando su carrera despegó. Primero como el mejor boxeador ligero de todos los tiempos y luego como parte de los famosos Cuatro Reyes que escribieron una página inolvidable del boxeo, posiblemente jamás superada, junto con Sugar Ray Leonard, Marvin Hagler y Tommy Hearn.
Es este período histórico el tema del documental Los Reyes, que gira en torno a esos cuatro caballos de hierro que levantaron al boxeo en un momento en que Muhammad Alí abandonaba la escena junto con los Ken Nortons y Joe Fraziers que habían llenado la generación previa.
“Ya Muhammad Alí venía en decadencia y ya no llenaba el Madison Square Garden como antes’’, explicó el panameño que este mes cumplirá 70 años. “Entonces buscaron a Roberto Durán, que venía subiendo y peleaba con los boxeadores muy fuertes de esa época’’
El documental en cuatro capítulos, cuyo debut será este domingo en la cadena Showtime (9:00 p.m.), resulta una crónica no solo de las carreras de Durán, Hagler, Leonard y Hearn, de sus cumbres deportivas y sus miserias humanas, sino una descripción del entramado social de los 80 del siglo pasado.
Desde el estilizado Leonard al estoico Hagler, desde un Hearn que luchaba por un respeto que llegaba a cuenta gotas a un Durán que cautivó al mundo latino y le dio un sentido de dignidad que pocas veces antes había alcanzado, sobre todo tras su primer triunfo sobre Sugar.
“Lo más importante fue ganarle al ídolo que era Sugar Ray Leonard, él era el consentido de los Estados Unidos y yo no era nadie’’, apuntó Durán. “Mi manager me dijo que había un tal Leonard muy fuerte y muy rápido e inteligente. Le dije que me lo trajera, que me iba a quedar con el título. Le dije que él ídolo iba a ser yo cuando le ganara’’.
Más allá de lo social y lo económico del período, este documental no tendría sentido sin la grandeza de esos cuatro guerreros, sin las peleas legendarios que harían nacer entre ellos: la primera de Durán vs Leonard, la segunda del “ya no más’’, la inolvidable de Hagler vs Hearn y la aún discutida entre Hearn y Leonard. ¿Quién la ganó? Todavía nadie encuentra un terreno común.
Al final, The Kings nos recuerda que el boxeo nunca morirá siempre y cuando los mejores enfrenten a los mejores, mientras los campeones no teman medirse a otros campeones en un choque de estilos y personalidades que generará noches legendarias, figuras cinceladas en la memoria histórica de los aficionados.
“No he visto el documental, pero prometo verlo’’, agregó Durán, quien enfrentó a Leonard por primera vez en 1980 y le arrebató el título que había ganado en 1979. “Aquí tengo a mi lado al director y no voy a mentir. No lo he visto, pero lo veré’’.
Lo que hombres como Durán, Hagler, Hearn y Leonard escribieron en esos enfrentamientos ha pasado como un momento sublime, una especie de listón alto y nostálgico que más nunca ha vuelto a producirse y que permanece como uno de los mayores logros en el devenir de los deportes.
No puede ser de otra manera cuando se trata de reyes.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de junio de 2021, 11:05 a. m..