Boxeo

Tiene que aparecer el mejor Zurdo. Pegador cubano apela a su enorme poder para volver a sus mejores días

Gilberto “Zurdo’’ Ramírez y Yuniel “El Doctor del Nocaut’’ Dorticós suben al ring el sábado en Anaheim, California.
Gilberto “Zurdo’’ Ramírez y Yuniel “El Doctor del Nocaut’’ Dorticós suben al ring el sábado en Anaheim, California. MVP

En medio del ruido mediático que envuelve a Jake Paul y Julio César Chávez Jr., hay una pelea que bien podría eclipsar al evento principal.

Porque cuando un mexicano como Gilberto “Zurdo’’ Ramírez y un cubano como Yuniel “El Doctor del Nocaut’’ Dorticós se suben a un mismo ring, lo menos que se espera es una guerra. Una guerra con consecuencias, con historia, con fuego cruzado.

El próximo 28 de junio, desde el Honda Center en Anaheim, California, ambos se medirán en una pelea coestelar que carga peso propio.

No solo por los nombres, sino por lo que representan: el estilo pulido y constante del Zurdo contra el poder devastador de Dorticós. Y con DAZN PPV llevando la imagen al mundo, no hay dónde esconderse. Aquí se gana o se cae. Así de simple.

“No seguiré repitiendo lo mismo, pero voy a demostrar a todo el mundo que 39 años no son nada’’, expresó Dorticós. “Tiene que aparecer [el mejor Zurdo} el sábado. El sábado vamos a dar guerra’’.

Ramírez no es cualquier mexicano. Es un excampeón mundial de las 168 libras, invicto durante años, y un hombre que ha probado ya las aguas peligrosas de las 175 y más allá.

Después de una derrota ante Dmitry Bivol que lo regresó a la tierra, ha recompuesto el camino. Su boxeo de volumen, su pegada consistente y su aguante físico lo convierten en una amenaza para cualquiera.

“El sábado por la noche espero una guerra. Espero que venga muy preparado. Veremos por qué Zurdo es el campeón unificado’’, apuntó el azteca. “Estoy preparado para el Doctor del KO’’.

Pero Dorticós no se asusta con hojas de vida. El cubano viene con la misión de redención, después de ser olvidado demasiado pronto por el gran circuito.

Fue campeón del mundo en el peso crucero y sus nocauts todavía retumban en las arenas de Riga y Moscú. A sus 38 años, todavía tiene pólvora. Todavía tiene el veneno en las manos.

¿Quién gana esta pelea? En teoría, Ramírez tiene la juventud, el ritmo y la maquinaria a su favor.

Viene más activo, con más respaldo promocional y parece estar hecho para cargar con el show. Pero Dorticós no es solo un nombre en el cartel. Es un peligro real. Y si el Zurdo se descuida un segundo, un derechazo bien puesto puede cambiarlo todo.

La clave para Ramírez será mantener la pelea larga, moverse y desgastar al cubano.

La clave para Dorticós será cortar el ring, hacer sentir su pegada temprano y no dejar que el Zurdo encuentre su zona de confort.

Si esto se va a los puntos, el cubano podría perder más que la pelea: podría perder relevancia. Pero si convierte esto en una guerra, puede salir ganando aunque no le levanten la mano.

Al final del día, los estilos hacen las peleas. Y estos dos estilos se complementan con violencia. El zurdo metódico contra el ortodoxo explosivo. El boxeador contra el pegador. La técnica contra el drama.

No es la estelar, pero puede ser la que se robe la noche. Porque entre el hambre de un cubano que quiere regresar y el empuje de un mexicano que quiere reinar de nuevo, no hay espacio para el aburrimiento. Que nadie mire para otro lado cuando suene la campana. Esta pelea tiene todo para ser la verdadera joya del 28 de junio.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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