Fútbol

En el fútbol actual se asoma un eclipse de estrellas

Kylian Mbappé es un jugador que lo tiene todo para ser un grande, pero aún es joven y le falta mucho por demostrar.
Kylian Mbappé es un jugador que lo tiene todo para ser un grande, pero aún es joven y le falta mucho por demostrar. AFP/Getty Images

El fútbol es para muchos “el deporte más lindo del mundo”, aunque para que brille esa frase hacen falta muchas estrellas.

En el pasado ya lo fueron Alfredo Di Stefano, Pelé, Johan Cruiff, Diego Maradona, Ronaldinho, Zinedine Zidane, quienes lideraban una verdadera constelación.

En el presente Lionel Messi y Cristiano Ronaldo son los que más brillan, aunque muchos intenten quitarle lustre. Lo peor es que no se vislumbra un sustituto de la talla de estos dos ases, tal vez porque el fútbol de hoy es mejor en defensa, tal vez porque estos dos son unos superdotados.

Ambos han dominado la última década, ganando con cinco Balones de Oro cada uno, y aunque Luka Modric amenaza con colarse en su fiesta este año, lo cierto es que ellos dos siguen siendo los reyes. Sin embargo, ahora parece como si de pronto todo comenzara a nublarse.

Messi la pasada temporada estuvo imparable, sublime y sigue opositando para estar en la lista de los más grandes. Sin embargo, se apagó en la recta final de la temporada pasada y el Barcelona fue eliminado de la Champions y Argentina apeado en octavos en el Mundial.

Y Cristiano, estuvo muy presente en momentos cruciales ante tres monstruos como el PSG, Bayern y Juventus y sus goles llevaron al Madrid a la final de la Liga de Campeones, pero también sucumbió en octavos en la Copa del Mundo y ahora no si ha visto tras su marcha a la Juventus.

Modric siempre juega muy bien, siempre cumple y es un jugador que además de atacar defiende muy bien. Sus equipos ganan, tanto el Madrid en la Champions, como Croacia, que terminó segundo en el Mundial, pero eso no es todo.

Aunque Modric gane el premio The Best alguien puede afirmar que fue la pasada temporada el mejor del mundo, que fue la estrella que más alumbró en el firmamento. Claro que no.

Y Neymar, bien gracias. Opacado en el PSG, y en Rusia 2018 con Brasil, apenas se le ven destellos de lo que prometía ser. Este sí que lo tiene todo para ser estrella y si no se pierde puede ocupar el trono.

Griezmann es uno que pudiera ser el relevo, pero es intermitente y ni siquiera con las conquistas de la Liga de Europa y el Mundial le ha alcanzado para llenar los ojos de los votantes al Premio The Best de la FIFA.


Kylian Mbappé es otro que lo tiene todo para ser un grande, pero aún es joven y le falta mucho por demostrar. Se espera que él y Neymar no dejen que se apague la luz.

Marco Asencio puede ser el tapado. Es joven pero tiene mucho fútbol en sus botas y solo necesita tener más oportunidades para demostrarlo, aunque tal vez para él estar en la cima sea otra cosa.

Mohamed Salah irrumpió la pasada temporada liderando a un buen Liverpool, pero no tuvo suerte en la final de la Champions, en la que salió con una lesión que le impidió mostrar su talento en el Mundial, aunque con Egipto no parece que pudiese llegar muy lejos.

Este eclipse de estrellas también afecta a esos equipos que deslumbraban por su calidad colectiva. Ya ni el Barcelona, ni el Inter, ni el Bayern, ni el Manchester United, ni el Ajax deslumbran, pero tampoco Brasil, Argentina, Alemania, Italia y Holanda.


O bien las defensas están ganando la batalla o el fútbol se ha globalizado tanto que la igualdad se ha impuesto y ya nadie sobresale, al menos no como antes. Cada día se ven menos regates, muy pocos se atreven a encarar y eso está matando la vistosidad de este deporte.

Sin duda alguna los futbolistas tienen más calidad, son más atléticos y hacen maravillas con el balón, pero los entrenadores, a todos los niveles, no les dejan hacer su juego y en fútbol señores hay que arriesgar.

Sabemos que todos quieren ganar, pero pocos dejan jugar. Jugar al fútbol es arte, diversión, alegría y como consecuencia de hacerlo bien llega el éxtasis, que son los goles. No vengan con que el fútbol es colectivo, claro que lo es, pero también es individual.

Messi y Cristiano explotaron cuando les dejaron libre y Neymar, Griezmann, Mbappé, Asencio y Salah necesitan que los liberen un poco. Los entrenadores son culpables, pero en verdad, todos lo somos.


La rivalidad se apoderado tanto de los aficionados como de los jugadores y eso les está impidiendo disfrutar de esta maravilla apodada el deporte rey. No se trata solo de ganar.

También influyen los premios individuales. El de la UEFA, The Best o el Ballon d’ Or se les dan a los jugadores más por lo que hizo su equipo que lo que hicieron ellos y eso que hoy en día hay sofisticados sistemas que analizan el verdadero rendimiento del jugador.

Tal vez este ejercicio sea un brindis al sol, pero los máximos responsables tienen que hacer algo. Es que no ven que todo esto está provocando un eclipse de estrellas.

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