En su re-debut Wade hizo mucho más de lo que el ojo ve
Lo que Dwyane Wade trajo este viernes al Heat es algo muy difícil de explicar, pero es precisamente lo que al Heat le hacía falta para afrontar este importante tramo de la temporada y sobre todo salir de esa racha negativa de cinco derrotas.
Si Wade no hubiese estado, lo más probable es que Miami no le hubiese ganado el juego a unos Bucks, que se vinieron al American Airlines Arena más fuertes que nunca.
Fue algo mágico, la energía podía palparse y la conexión entre el público y el equipo era total. Eso trae Wade y el que mejor lo define es el armador Goran Dragic.
“Cuando te acercas a él te sientes más cómodo, con más energía, crees en ti mismo”, dijo Dragic. Su impacto no es solo en los jugadores, lo puedes ver en los fans. Sentí que la energía fue completamente diferente a la que la de los pasados 56 juegos y cuando hay esa energía uno se alimenta de ella”.
Mirando solo la hoja de estadísticas (3 puntos, 2 asistencias y 2 rebotes) no se puede apreciar el gran impacto que tuvo en el juego, pero Wade consiguió algo intangible: atrapar los momentos.
El Heat era otro, volvió a ser el equipo de Dwyane Wade, ese que juega con cabeza, que roba balones, que cierra espacios, que pone tapones. No por gusto dejaron a los Bucks en apenas ocho puntos en el tercer cuarto y 85 en todo el partido.
“Dwyane estuvo enorme, especialmente ese bloqueo con 30 segundos por jugar”, indicó el Dragón. “Fue un bloqueo formidable. Además de la forma en que ve desde el suelo esos pases”.
Eso fue sin apenas entrenar. Cuando conecte con Bam Adebayo y Hassan Whiteside prepárense para ver un festival de Alley-oops.
“Esos dos tipos son una fuerza a tener en cuenta y hará que mucho de nuestro trabajo sea más fácil”, dijo Wade. “Así que estoy entusiasmado con eso y estaré buscando cómo ayudar a otros chicos a entender cómo usarlos, porque los dos van a abrir todo para nosotros”.
No todo fue maravilla. A Wade se le vio perder algunas pelotas y fallar algunos tiros, pero eso a él no le preocupa.
“Se sentía como en los viejos tiempos, aunque ya no salto tan alto como solía hacerlo. Así que tengo que jugar con el “timming. Siempre he tenido eso”, dijo Wade. “No estaba preocupado por eso sino por conseguir una victoria. Definitivamente voy a mejorar y voy a anotar más”.
Tampoco sabe si va a salir del banco. Este viernes sustituyó a Dragic y fue el mejor armador del equipo, moviendo la bola, fabricando jugadas y llenando todos los huecos con solo puede hacer un jugador de su talla.
“Solo quiero ganar y en este punto, quiero venir aquí y ser parte de este grupo”, señaló. “Para ver el desarrollo de Josh Richardson, que Goran es un All-Star, lo que Hassan Whiteside es capaz de hacer, y traer lo que pueda. No soy entrenador para decir dónde debería jugar”.
Pero lo cierto es que casi de entrada aparecieron los coros pidiendo su entrada y cada minuto qiue pasaba fue aumentando el volumen el: “Nosotros queremos a Wade”.
“Los coros comenzaron un demasiado pronto”, dijo Wade. “Estaba deiciéndome: ‘como no ahora, no ahora’. Sentí una gran energía en el edificio cuando salí a calentar”.
Wade tendrá ahora unos días para acoplarse más con el equipo antes de jugar en Toronto y Filadelfia el martes y el miércoles y luego una semana más antes de visitar New Orleans.
Y es que no se puede negar que Dwyane llegó en el mejor momento... y lo atrapó.
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Esta historia fue publicada originalmente el 10 de febrero de 2018, 0:42 p. m. with the headline "En su re-debut Wade hizo mucho más de lo que el ojo ve."