NBA

No se puede decidir un juego tirando una moneda al aire, aunque no fuese la única causa de la derrota

Otro varapalo más en el American Airlines Arena (3-8) y van seis en fila, y la camiseta de Miami Vice no es el problema.

Este martes fue uno de los más dolorosos pues perder en casa 115-113 ante los Hawks, uno de los peores equipos de la NBA, lo cual no tiene excusa posible y ya es hora que el equipo se deje de paños tibios.

Que “si la NBA es muy dura“, que “si estamos empezando a comprender lo que quiere el entrenador Erik Spoelstra”…, ese discurso cansa, el verdadero discurso es ganar y ganar bien a equipos por debajo de .500.

Por cierto Miami es uno, lo curioso es que con 7-13 todavía no le hayan apeado del 11 puesto del Este.

Este martes ante el mediocre equipo de Atlanta, con todo el respeto, el Heat llegó a 113 puntos, pero esa ofensiva pudo ser mayor si en el segundo cuarto no se hubiera quedado en 14. Sí, en 14, ante el tercer peor equipo de la liga.

Luego que “si las pantallas”, que “sí la defensa”. Venga. ¿Por qué no se la hicieron en el último cuarto? A este equipo le falta, además de aptitud, actitud. En esta selva que es la NBA se puede escoger ser león o ser cebra y ese parcial el equipo de Miami eligió lo segundo.

El esfuerzo final es loable, pero después de hacerlo no puedes decidir tirando una moneda al aire. Pues eso fue lo que hizo Josh Richardson tirando de tres. Y hasta menos porque una moneda al aire tiene un cincuenta por ciento de probabilidades y en toda la liga ni Stephen Curry llega a ese 50 por ciento.

Cierto es que estaba solo, pero tenía el tiempo encima y los nervios lógicos de tener el juego en sus manos. La pena no es esa si no que no se aprenda de ello y hasta se justifique, pese a que no era la jugada planeada, demostrando que el plan no funciona.

El Heat se está convirtiendo en el rival idóneo para los Hawks (5-16) que solo habían ganado uno de los últimos 10 partidos y que ante Miami cosecha dos de sus cinco victorias.

Pero no se puede aspirar a ganar algo si eres el tercer peor tirador de libres de la NBA. Aquí falla algo en el entrenamiento.


Ante Atlanta fue clave como en casi todos los encuentros. Esto tiene tres soluciones: trabajar, trabajar y trabajar. El que anota (80% o más) premio, el que falla (75% o menos) castigo.

Que a día de hoy el quinteto de la Capital del Sol tenga 20 pérdidas es algo injustificable, no puede darse ese lujo y ahora es el quinto peor equipo en ese departamento. Algunos son digamos que forzados, pero la mayoría es por la falta de concentración de los jugadores, más preocupados por ese estéril corre-corre.

También vendría bien un poco de autocrítica por parte del entrenador Erik Spoelstra como máximo responsable. El 7-13 indica que no estará haciendo las cosas muy bien y que algo tiene que cambiar. Ya no es ese joven inexperto que dirigió el “Big Three”, ahora necesita demostrar si en verdad es o no un buen coach.


Cómo se puede romper récord de puntos con 38 en el primer cuarto y permitir que le saquen 19 en el segundo.

En sus manos está la recuperación del equipo que necesita sacudirse esta mala racha en casa y comenzar a ganar consistentemente. El viernes ante los Pelicans tiene su primera prueba.

Spoelstra está a tiempo si lo tozudez no le vence. De lo contrario, chao pescao.

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