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Para el Heat el partido ante los Pelicans es un verdadero ultimátum

El defensa del Heat Dwyane Wade trata de pasar el balón ante el delantero de los Hawks Taurean Prince, el 27 de noviembre en el American Airlines Arena en Miami.
El defensa del Heat Dwyane Wade trata de pasar el balón ante el delantero de los Hawks Taurean Prince, el 27 de noviembre en el American Airlines Arena en Miami. ctrainor@miamiherald.com

En verdad no se cree que los resultados del Heat en este inicio de temporada se correspondan con la calidad del equipo, al menos con sus salarios, con la nómina más alta de la NBA.

Este equipo de Miami es mucho mejor que 7-13, pero está muy lejos de ser eso de lo que se vanagloria. La llamada cultura, el trabajo duro, la fortaleza mental, la agresividad, el juego fuerte, Udonis Haslem, suena hueco.

Pero tampoco es una tragedia, simplemente que el Heat ha tocado fondo y hay que empezar a levantarse.

“Hemos tenido arrebatos en los que hemos jugado bien, mejor cuando estamos perdiendo, lo cual es desafortunado”, dijo Dwyane Wade. “La temporada no termina. Nuestro récord es nuestro récord. Solo tenemos que seguir moliendo y salir de eso”.

Muchos aficionados en Miami responsabilizan directamente al entrenador Erik Spoelstra, y no les falta razón, pero tampoco tiene un equipo como para tirar cohetes y estas cosas pueden pasar. A su vez estas derrotas le exponen y son las que le hacen ver dónde se ha equivocado.

El Heat tampoco ha tenido a sus hombres sanos con un James Johnson que no arranca, y, aunque Spoelstra no quiera, sí que es una excusa, pero no la causa de los males.

Más que nada el equipo carece de consistencia de jugar todos los minutos con fundamento, como si fuese los últimos 60 segundos que tuviera, defendiendo con todo para que no le anoten y a su vez tratando de anotar el máximo posible. Eso es cultura.

“Solo tenemos que armar un partido de 48 minutos”, comentó Josh Richardson, quien está siendo el mejor del Heat. “No creo que lo hayamos estado haciendo”.

Tradicionalmente Miami suele crecerse ante los más fuertes y se achica ante los débiles y eso nada tiene que ver con los tiros libres, pérdidas de balón o eficiencia ofensiva.

A este Heat le falta juego, ese que hacen jugadores consagrados como Wayne Ellington, Wade, Goran Dragic, Kelly Olynyk. Más Dion Waiters cuando regrese.

Eso le falta a Justise Winslow, Hassan Whiteside, Bam Adebayo, Tyler Johnson, Derrick Jr, aunque también son necesarios por su defensa y capacidad atlética.


Quienes no poseen esas habilidades de juego, pero están sobrepasando las expectativas son Richardson y Rodney McGruder, quienes han dado un salto al siguiente nivel y aunque no sean precisamente “jugones”, su rendimiento es superior.

El Heat no tiene mucho talento, ni estrellas, pero sí diferentes hombres que utilizados correctamente pueden ser muy difíciles de vencer. Sin embargo una estrella le vendría muy bien.

Casualmente está libre uno que hasta hace muy poco lo fue, Carmelo Anthony, y después de no poder conseguir a Jimmy Butler tal vez Melo le dé ese punto que falta para cerrar el círculo.


La dirección de Miami también está mirando de reojo el pequeño divorcio que existe entre los Wizards y John Wall y suena un eco lejano de un intercambio con el armador de Miami Goran Dragic.

Han sido dos días muy largos para el Heat preparándose para el partido contra los Pelicans este viernes (8 p.m.) en el American Airlines Arena.

Se dicen frases épicas de guerreros, dolor, fuego, yunque y martillo, pero lo cierto es que si no le ganan al equipo de New Orleans el botón de pánico estará apretado y un cambio, cualquiera sea, no será una opción, será una necesidad.

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