¿Tiene el Heat posibilidades reales de hacer un equipo competitivo la próxima temporada?
Tras una desastrosa temporada 2018-2019, el Heat tiene el deber y la obligación de ofrecerles a sus aficionados una mejor actuación la próxima campaña, que por supuesto incluya llegar a los playoffs y una vez allí hacer un papel digno.
Pero, salvo que la suerte lo acompañe, el equipo de Miami lo tiene muy complicado al estar atado de pies y manos con grandes contratos a jugadores que no lo han merecido y que le impiden firmar un par de estrellas necesarias en la próxima agencia libre.
En estos momentos el Heat tiene a 10 jugadores bajo contrato para la próxima temporada y ya suma $129.5 millones, muy por encima del tope salarial proyectado de $109 millones, aunque ligeramente por debajo del umbral de impuestos de lujo proyectado de $132 millones.
Cortando a Ryan Anderson se ahorraría unos $6 millones y tendría entonces cerca de $9 millones para contratar a seis jugadores (a $1.5 por persona).
Con eso solo conseguiría un equipo más mediocre que el del 2018-2019, listo para el “tanking” (dejarse ganar para quedar en los últimos puestos y así poder escoger a un buen jugador en el draft), cosa que no va en la filosofía del Heat y que el presidente del equipo Pat Riley no va a hacer.
La próxima será la última campaña para Hassan Whiteside ($27.1 millones) y Goran Dragic ($19.2 millones). Para la siguiente (2020-2021) solo quedarían seis hombres con $70 millones de presupuesto y $143 millones de impuesto de lujo.
Dragic tiene una opción de jugador para marcharse esta temporada, pero no la usará. El Dragón está encantado en Miami, con el sueldo más alto de su carrera. Además de ser uno de los mejores de su puesto en la NBA y de ser un hombre rentable para el equipo.
No es el caso de Whiteside, que con un salario de súper estrella va vagando por la cancha con números y actitud no acorde con lo que gana. A pesar de que le gusta a Riley, y de sus posibilidades para llegar a ser una pieza importante, un intercambio sería la mejor opción.
Whiteside no termina de cuajar en el esquema del entrenador Erik Spoelstra, con el que ha tenido problemas al reprocharle la falta de minutos, y está en el último año de contrato, por lo que el Heat podría conseguir algo mejor por él vía cambio. Por Dragic es más difícil.
De ahí que Pat Riley se esté estrujando los sesos para intentar hacer uno o varios intercambios, ya que traer un buen pez de la agencia libre parece muy difícil y una ballena casi imposible.
El próximo año le llegará el turno a James Johnson, quien en su último temporada llegaría a ganar $16 millones, lo cual es demasiado para su pobre rendimiento. Incluso podría ser cambiado este mismo año y ahorrarse $15.4 millones.
El contrato de pánico de Johnson junto al de Dion Waiters y Kelly Olynyk dejaron a Miami sin margen de maniobra.
A todas estas es posible que el Heat se quede con los mismos jugadores, pero en ese caso lo importante es que no se lesionen y que Spoelstra elabore un buen plan de rotaciones con Riley y dejase de inventos.
Esta vez todos llegarán saludables y tanto Dragic como Whiteside deben ser titulares. Se espera que Waiters llegue con menos peso y esté más rápido para formar con Dragic un buen combo de defensas, que Josh Richardson sea el delantero pequeño y que Johnson en plena forma sea el delantero de poder.
La segunda unidad en principio estaría integrada por Justise Winslow, Derrick Jones Jr, Kelly Olynyk y Bam Adebayo, con algún jugador del draft y alguna nueva contratación.
Un equipo que hay que exigirle que anote 110 puntos por juego y que reciba menos de 105, que gane la mayoría de los juegos en casa y que no pierda los que está ganando, que vuelva a ser aquel del 30-11 desde el primer día, que Riley esté mucho más cerca de Spoelstra.
Volver a ganar de modo consistente será la única manera de que la afición no le dé la espalda.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de abril de 2019, 3:43 p. m..