NBA

El Heat de Miami se salva del impuesto de lujo, pero no de las dudas en la cancha

EL COACH de Miami, Erik Spoelstra, responde preguntas de la prensa el 17 de febrero en la AAA.
EL COACH de Miami, Erik Spoelstra, responde preguntas de la prensa el 17 de febrero en la AAA. AP

La hora final para cambios en la NBA pasó sin estridencias por el roster del Heat, pero no se llevó las incertidumbres que marcaran el resto de la temporada que inicia este viernes su recta final.

Miami viajó a Atlanta para medirse a los Hawks, un equipo al cual se le vinculó en un posible canje a tres bandas y donde se mencionaban los nombres del armador Jeff Teague y el centro Al Horford como futuros compañeros de Dwyane Wade.

Hasta que se supo del problema de salud de Chris Bosh…

Ante este factor que nadie esperaba, Pat Riley se vio con las manos atadas y su única preocupación fue recortar dinero para el momento del corte definitivo este jueves a las 3 p.m. como lo demostraron los traspasos de Chris Andersen, Jernell Stokes y sobre todo el de Brian Roberts.

La partida de Andersen a Memphis a cambio del armador Roberts fue enmascarada como una medida necesaria para fortalecer el "backcourt'' por la prolongada ausencia de Tyler Johnson, pero en realidad se trató de un simple movimiento que le ahorra a Miami $6 millones del impuesto de lujo.

Roberts apenas duró unas horas en la nómina del Heat, pues al mediodía de este jueves siguió rumbo a Portland junto a una elección de segunda ronda del draft a cambio de una suma no revelada de dinero.

Esta suma de dinero, habría que decirlo, sitúa a Miami por debajo del temible impuesto de lujo.

"Cada vez que pierdes un compañero que ha compartido cosas importantes contigo, eso deja un sentimiento difícil de aceptar'', comentó Wade. "Pero todos entendemos este negocio. Sabíamos lo que pasaría con este equipo desde el punto de vista del impuesto de lujo. Por eso tampoco fue un secreto cuando Mario Chalmers se marchó''.

Al enviar a Stokes, un hombre que apenas alineó en cinco oportunidades, a los Pelicans también redujo la carga impositiva de Miami en $2.1 millones, de modo que el ahorro estuvo a la orden del día, dejando entrever que las mejoras son para otro momento.

Si la ausencia de Andersen deja un vacío emocional, la de Bosh -quién sabe por cuánto tiempo- representa una amenaza real para un conjunto que ha jugado por debajo de lo esperado y que se aferra a la quinta plaza del Este, a solo un juego de distancia de Atlanta.

A esta altura todavía se desconoce mucho del futuro de Bosh, el líder anotador con 19 puntos por noche, debido a esos persistentes coágulos de sangre en su organismo, pero incluso si se retirara dejará al Heat en una situación complicada, pues se deben tres elecciones de primera ronda del draft en los próximos tres años, que son compromisos adquiridos del pasado.

Los Hawks, por su parte, también estuvieron explorando el mercado y sí pusieron en venta a Hordford, pero ninguna ofertas les removió el piso como para deshacerse de un gigante que, sin Bosh en la zona interior, habrá de meter al Heat en apuros.

"Lo de Chris es algo duro de tragar, pero nadie va a sentir lástima por nosotros'', agregó Wade. "Tenemos que seguir adelante y dar el máximo cada noche. Es la única manera de sobrevivir''.

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