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Defender o no defender el derribo, el enigma del Águila que 28 no han podido descifrar. ¿Lo hará el 29?

El enigma ha estado ahí para los 28 anteriores. Ninguno supo responderlo. Justin Gaethje espera haber encontrado la vïa de solucionarlo, pero no hay garantía que el plan funcione. Khabib Nurmagomedov va camino de la leyenda y si este sábado llega a 29-0, habrá dado otro paso más hacia la historia.

¿Defender o no defender el derribo? Esa es la pregunta que se han hecho todos los que cayeron ante Nurmagomedov, quien este 24 de octubre defiende su título ligero de la UFC en Abu Dhabi ante un Gaethje formidable en su striking, pero que es visto como una nueva víctima.

Gaethje ha prometido crear una zona de muerte, infligir un castigo como nunca antes que detenga al consagrado ruso, pero es fácil pronunciar frases de miedo y muy complicado convertirlas en realidad ante este máquina de músculos y voluntades que no conoce la derrota.

Nurmagomedov nunca cambia de plan y no se oculta para decirlo: voy a intentar derribarte una y otra vez, de nuevo, de manera repetida, hasta el cansancio. Te vas a defender con éxito en varias oportunidades, pero llegará el momento en que te abandonarán las fuerzas y ahí te llevaré al suelo o te pegaré la espalda a la jaula.

Y una vez allí, sobre la lona o contra la reja, el ground and pound y la presión harán el resto para abrir la vía a un nocaut a una sumisión. Eso bien lo supieron Conor McGregor y Duistin Poirier, y quizá lo entienda Gaethje, un hombre que ha crecido mucho y viene de una tremenda victoria sobre Tony Ferguson.

El estadounidense fue un excelente luchador colegial, pero en la UFC vive y muere por la potencia de sus golpes con manos y piernas. A Ferguson, quien era el favorito antes del combate, lo convirtió en una pulpa sanguinolenta hasta que el árbitro decidió detener la tormenta.

Para vencer a Nurmagomedov tendrá que ser perfecto en su striking, efectivo en las combinaciones, rápido en los movimientos, evitando darle la espalda a la jaula y anticipando las tácticas envolventes del campeón en su deseo de asestarle un takedown decisivo.

Otros han tenido un buen juego de striking, pero la preocupación por ser derribados ha sido tan grande que suelen paralizarse o limitar su acción por el temor a que el daguestaní les esté esperando en cualquier esquina para cerrarles la verticalidad.

Sin embargo, esta vez Nurmagomedov viene con una duda que nunca presentó en el pasado: la ausencia de su padre. Abdulmanap no solo era el progenitor sino el mejor amigo, el consejero, el entrenador, el forjador de las piezas en su armadura de guerrero. Su presencia constante en su esquina y en su vida era garantía de éxito.

Pero su muerte hace unos meses atrás dejó un vacío en Nurmagomedov que puede tomar dos caminos: o le perjudica desde el punto de vista emocional o le sirve de lanza para honrar la memoria de su padre. Este es un segundo enigma que Gaethje deberá sortear cuando cierren el octágono y suene la campana.

Y así como el boxeo nos regaló el sábado pasado una pelea entre los dos mejores de la divisón en Teófimo López y Vasyl Lomachenko, ahora la UFC hace otro tanto con los reyes de las 155 libras en Khabib Nurmagomedov y Justin Gaethje. Ya vimos una sorpresa el 17 de octubre, ¿veremos otra este 24?

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de octubre de 2020 a las 8:58 a. m..

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Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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