Rocky, el hombre maldito de la UFC, sigue en la sombra de Kamaru Usman y Jorge Masvidal
Lo de Leon Edwards va más allá de la mala suerte. Después de 19 meses de inactividad debido a varias razones ajenas a su voluntad y la caída de varias peleas y oponentes, el guerrero de la UFC vio como su regreso al octágono terminaba en un fiasco tremendo.
Cuando Rocky insertó sus dedos en el ojo de Belal Muhammad, de inmediato quedó claro que no podría continuar en la acción y que la pelea sería declarada sin decisión. Mal resultado para alguien que esperaba cimentar su posición como retador número uno al campeón.
Ahora, Edwards deberá contentarse con una segunda vuelta ante Muhammad o resignarse a enfrentar a Colby Covington, pero nada de medirse al rey de las 170 libras Kamaru Usman, quien parece destinado a tener su ansiada segunda cita con Jorge Masvidal.
Sin duda, Edwards vivió un 2020 para el olvido. No pudo combatir contra Tyron Woodley por la llegada del coronavirus al verse confinado en Inglaterra y su puesto fue ocupado por Gilbert Burns, quien a su vez sucumbiría también al virus y veía como su puesto era ocupado, a última hora, por Masvidal.
Luego la UFC forzaría a Edwards, contra su voluntad, a medirse a la nueva sensación Khamzat Chimaev solo para contemplar como esa pelea era aplazada en dos ocasiones debido a que su nuevo oponente no solo era víctima del COVID-19 sino que quedaba atenazada bajo secuelas que todavía hoy ponen un signo de duda en su carrera de luchador profesional.
Muhammad fue un reemplazo de última hora, pero Edwards se contentaba con el hecho del regreso y parecía en ruta a una victoria sin contratiempos cuando intentó enmascarar una patada con la mano zurda levantada sobre el rostro del estadounidense de raíces palestinas.
Aunque el dedo fue sin carácter intencional, al árbitro Heard Dean no le quedaba otra alternativa que declarar la pelea nula, dejando en los aficionados la pregunta sobre cuán maldito era el destino de Rocky. Cuánto más podría soportar su trayectoria hechos de esta índole. Nada le ha salido bien.
Si pretendía llamar la atención de Usman y del presidente de la UFC, Dana White, ha sucedido todo lo contrario. Su actuación deja el camino libre a la revancha entre el campeón welter y el Gamebred de Miami para algún momento de fines del verano o septiembre.
Edwards regresará a Inglaterra para ver cómo se desenvuelven los acontecimientos y que decisiones se toman a su alrededor, pero lo hace con la idea de que el destino o alguna fuerza superior ha querido descarrilarlo. Si esto no es una maldición, ¿qué puede serlo?
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de marzo de 2021, 4:23 a. m..