‘Este país nos ha convertido en delincuentes’, al cine maromas de los cubanos para conseguir comida
Cuando una película de tema cubano se llama El Caballo, no hay manera de evitar que la mente vuele rápido hacia Fidel Castro. “El Caballo” fue uno de los apodos que le pusieron los cubanos porque, en el juego de la charada, este animal es el número uno.
Aunque el guiño de referencia a un gobernante que fue omnipresente es válido, esta vez Castro no es el protagonista. En la comedia negra de Lilo Vilaplana, el caballo, y su preciada carne, impulsan un argumento que se centra en la obsesión de los cubanos por conseguir comida.
Una pareja interpretada por los actores Ariel Texidó y Alina Robert se dedica al trueque, a llevar champú, leche en polvo y todo lo que en el campo cubano escasea más, para cambiarlo por lo que los campesinos podrían ofrecer de manera legal si no se tratara de un país que vive en el absurdo. En Cuba, sacrificar un animal ha estado penado con hasta 10 años de cárcel, así que traficar con carne de caballo puede tener un alto costo.
Texidó y Robert, sin embargo, tienen una buena distracción para sus actividades ilícitas. En su misma calle vive un disidente que mantiene muy ocupada a la policía y a los vecinos, que todo el tiempo montan actos de repudio. Los policías, algunos corruptos, otros tan hambreados como el resto de los cubanos, a ratos se hacen de la vista gorda con las exigencias de la ley.
El humorista Boncó Quiñongo, conocido en la vida real por su oposición al régimen, es uno de esos policías, así que aunque el hambre nunca es cosa de risas, muchos no podrán evitarlo.
“Lo que los cubanos tienen que hacer para alimentarse, provoca situaciones divertidas y al margen de la ley en un país en el casi todo está prohibido”, señaló Vilaplana, citando una frase de su personaje principal: “Este país nos ha convertido en delincuentes”.
“Mientras no te pronuncias contra la dictadura, ellos te la guardan. Cuando te pronuncias contra la dictadura te sacan todos los delitos que has cometido”, apuntó Vilaplana.
El Caballo, filmada en Miami y con actores cubanos de esta ciudad, se estrena el 25 de septiembre en el Teatro Manuel Artime de La Pequeña Habana.
“Quería hacer algo actual y refrescante, pero no dejar de denunciar al régimen castrista, una labor que sostengo hace varios años”, apuntó Vilaplana sobre el cambio del paso con respecto a su filme anterior, Plantados, que denunció el trato inhumano a los presos políticos en las cárceles de Cuba en los años 1970.
La idea para el filme nació de una conversación con el actor y director de televisión Marcos Miranda, saliendo de un bar en Miami, apuntó Vilaplana.
El pollo con que los cubanos sueñan
El Caballo también denuncia la ineficacia de un gobierno que condena a sus ciudadanos a vivir concentrados en lo que comerán ese día.
Si bien el caballo puede ser el animal insignia de este filme, el pollo, o su ausencia, es el dueño de los pensamientos de los cubanos. Cuando alguien habla con un cubano en la isla, siempre está camino a buscar el pollo, en la cola del pollo, o eufórico porque consiguió pollo. Tener un pollo en la mano les puede cambiar el humor, y con razón, y no tenerlo, pone un manto de preocupación sobre ellos.
Así reacciona el actor Fabián Brando, cuyo personaje, Pablito, es un joven con cierta discapacidad mental que tiene como misión alimentar a su mamá postrada en una cama.
“No alcanza el pollo...”, piensa Brando parado frente a una pared que tiene un grafitti que dice “Vida Fidel”. Más tarde, casi alegre, anuncia a su interlocutor: “Pero mira, te conseguí masa cárnica”, según anticipa el tráiler de la película.
Ese premio de consolación, la masa cárnica, es algo indescriptible, y sobre todo incomible, según han señalado los cubanos que comenzaron a tenerla como uno de los pocos recursos para alimentarse durante el Período Especial.
“En el Período Especial ‘se pescaban’ gatos desde las azotea”, recordó Vilaplana sobre la dura crisis que vivió Cuba en los años 1990, cuando los antiguos países socialista le retiraron el subsidio a su satélite en el Caribe.
Para muchos, hoy los cubanos enfrentan una situación parecida al Período Especial. Como el personaje que interpreta Brando, salen a diario con una “jabita en el bolsillo para ver que encuentran para llevar a su casa”.
Pablito no se parece a Mario (Texidó), un negociante que está en la calle y que tiene mucha astucia.
“A las personas como él les cuesta mucho sobrevivir en ese medio”, apunta Brando, indicando que Pablito siente un amor inocente por el personaje que interpreta Robert, Adria, a quien conoce desde la infancia.
Para el actor de 31 años, graduado en Miami de la escuela de actuación de la actriz nominada al Oscar Adriana Barraza, interpretar a Pablito fue una experiencia compleja, que le tomó mucha energía, sobre todo porque la película se rodó en solo unos días.
Una de las ventajas para Brando es que pudo filmar por primera vez con su mamá, Zelma Morales, una actriz con una carrera de más de 30 años en la televisión cubana en roles inolvidables en las series Hoy es siempre todavía (1986) y Tierra Brava (1997), entre otras.
Morales hace una actuación especial en El Caballo, en la que dice dos bocadillos, justamente en la cola del pollo.
“Para mí es importante participar en un proyecto que cuenta la historia de la vida de los todos los cubanos. Desde 1959 hasta hoy, lo que hemos hecho es pasar trabajo para comer, que es lo más elemental”, dijo Morales, que audicionó para el personaje que interpreta Gretell Trujillo, quien finalmente forma la pareja de campesinos junto a Adrián Mas.
Trujillo está más acorde en edad con Mas, señaló Morales, reconociendo que ella puede ser casi la mamá de Mas. Aun así está muy contenta de haber grabado con su hijo por primera vez.
“Pensé que me pondría nervioso al trabajar con mi mamá, pero no pasó”, dijo Brando, que en Plantados interpretó a Jorge, el Poeta.
Vilaplana señaló que las partes del filme que transcurren en La Habana se filmaron en el North West de Miami, y que la casa del disidente la encontraron en Shenandoah. Para crear la ilusión completa la cubrieron con graffiti que decían “mercenario”, y una serie de insultos similares que suelen pintar en las casas de los disidentes en Cuba.
“La gente nos gritaba: ‘Hagan eso en Cuba, no aquí’ “, contó Vilaplana, dando crédito a su vez a Guillermo Mediavilla por la dirección de arte del filme. Mediavilla también estuvo a cargo de Plantados.
Los malabares del equipo fílmico en Miami convirtieron un tiki bar ubicado en Rancho Bejucal –un centro de entretenimiento donde cantan intérpretes del género campesino en Miami– en un bohío, casa típica del campo cubano.
La música de Boris Larramendi le da fuerza al filme, que al final hace un homenaje a los manifestantes del 11 de julio, donde la ficción de El Caballo roza directamente la realidad de Cuba.
El resto del elenco está integrado por Alejandro Gil, Yerandi Basart, Tamara Melián, Abel Rodríguez, Tony Benítez, Gilberto Reyes, Guillermo Cornelio, Alejandro Milian, Héctor Vilató, Diddier Santos Moleiro y Estrella Guerra.
El Caballo se estrena el 25 de septiembre a las 7 p.m., en el Teatro Manuel Artime, 900 SW 1 Street, Miami. Entradas, $20: www.myticketon.com
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de agosto de 2021, 7:00 a. m..