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El machismo de las mujeres contra Hillary

La candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, en Orlando, el 21 de septiembre.
La candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, en Orlando, el 21 de septiembre. AP

Por qué algunas mujeres en Estados Unidos odian a Hillary Clinton? Por causas disímiles, pero la principal es la envidia, causada por la socialización a la que fueron sometidas en su niñez. “Esa mujer, Hillary, me cae muy pesada”, es la opinión de una amiga muy culta, una Ph.D., que usa la expresión “no la puedo aguantar”, para justificar el negarle su voto, aunque tampoco aprecie a Donald Trump.

Las feministas de los años 1970 enseñaron que las mujeres estábamos entrenadas para competir con otras mujeres, pero no con los hombres. Teníamos que aprender a apoyarnos unas a otras, tener un network o red femenina. Había que ayudarse y no poner piedras en el camino a las líderes o a las colegas en el trabajo.

En otros países parecen aceptar la idea de que una mujer suba al puesto más alto de la nación. Israel, India, Chile, Argentina, Brasil, el Reino Unido y Alemania son países, algunos más avanzados que otros, que han tenido a mujeres líderes, algunas mejores y otras peores, al igual que sucede con los líderes masculinos.

Estados Unidos ha mostrado ser el país más retrógrado, chauvinista y misógino de todos los países del mundo. Lo peor no es la actitud de los hombres, que han aceptado ya a las mujeres en posiciones importantes en las empresas, sino la actitud de algunas mujeres, aunque no sean del Partido Republicano, que les ponen muchos “peros” a la ascendencia al poder de Hillary. Protestan que le perdonó a su marido el pecado de adulterio. Piensan que no debió perdonar el donjuanismo de su esposo, aunque muchas de nosotras lo hemos hecho, con tal de no romper el matrimonio. Y además las mujeres también sufren de ese mal, no es privilegio masculino.

En su libro Historia viva (2003, Simon and Schuster, Libros en español), Hillary Rodham Clinton escribió que de joven “no conocía a un solo niño cuyos padres estuvieran divorciados”. Aquel era “un mundo ilusorio” que le deseaba a todos los niños. Porque años más tarde estuvo tentada al divorcio. En el capítulo Agosto de 1998, cuenta su reacción de indignada y traicionada esposa, ante la revelación de Monica Lewinsky. Pero también fue el mes del terrorismo islámico en Kenya y Tanzania.

“Para la comunidad de inteligencia e información, estaba cada vez más claro que un diabólico exiliado saudí, llamado Osama bin Laden, era el organizador y financista de gran parte del terrorismo del mundo musulmán”, escribió. Pero los Republicanos acusaron a Bill Clinton de ordenar un ataque contra Bin Laden para ocultar los problemas personales. Es obvio en las confesiones de Hillary que tenía el servicio a la nación por encima de su vida privada, y defendió esa acción. No en balde también participó como Secretaria de Estado en la decisión del ataque que terminó con la vida de Bin Laden en 2011.

Es difícil aún competir con un hombre en Estados Unidos, sobre todo un bully, que es lo que acaba de tratar Hillary, y sin éxito aparente, en el programa de internet Between Two Ferns con Zach Galifianakis. Y ella misma lo confesó. “Siento estar haciendo esto”, dijo. Pero fue un buen entrenamiento para debatir con Donald Trump el lunes. Porque ella tiene poco sentido del humor frente a un ataque insultante, como cuando Galifianakis le pregunta que si le convendría ser más racista que Trump, o cuántas palabras mecanografiaba por minuto cuando era Secretaria de Estado de Obama. Un cierto sentido de arrogancia se desprendió de ella, al no hallar el modo de lidiar con ese tipo de bromas. Y es lo mejor que hace, comportarse seriamente, que es lo que el pueblo necesita y no a un bufón.

Otro de los problemas que tenemos las mujeres es que nos enseñan a guardar nuestras miserias del público, no colgar los “trapos sucios” en la tendedera. Todd S. Purdum en Politico comentó el 16 de septiembre en un artículo que “Clinton ha dicho que, como su madre, Dorothy Rodham, ella raramente revela sus sentimientos más íntimos, ni siquiera a sus amigos más cercanos”.

En la autobiografía de Hillary Clinton, uno encuentra que siempre ha tratado de responder positivamente a los problemas que enfrenta. Como hizo dos horas después de desmayarse, cuando dijo: “Estoy muy bien”, y tenía neumonía, una enfermedad que mata. Es como la típica “Pollyanna”, un personaje del best seller de Eleanor H. Porter en 1913, sobre una chica optimista legendaria en EEUU. Hoy día esa imagen no es aceptable, pero es la actitud apropiada de una chica del Midwest que perteneció siempre a la Iglesia Metodista y tiene a su pastor de juventud, Don Jones, como “amigo para toda la vida”.

Ella ha dado más importancia al tema del servicio público que al de la personalidad televisiva. Esto puede ser fatal para ganar unas elecciones. Kennedy le ganó a Nixon porque se maquilló para la televisión en 1960. Yo estaba aquí y lo vi. (¿Qué hubiera sucedido con Bahía de Cochinos?). En 2008, le aconsejé a Hillary Clinton, en un mensaje privado, que se riera ampliamente o no se riera, principalmente porque parecía hacer muecas, y que no se arreglara constantemente chaquetas que le quedaban apretadas en la cadera. Lo segundo lo ha resuelto, lo primero a medias.

En un debate de aquel año en CNN lo más efectivo fue cuando Hillary habló del sufrimiento del pueblo. Su compasión ayudó a levantarla y no los tonos agrios contra Obama, quien jugó con las emociones de la gente, lo que aúpa a cualquier líder.

Ese es el problema que tiene una mujer que aspira a una posición encumbrada en un terreno de hombres, especialmente frente a otras mujeres más machistas que los hombres. Es muy injusto, porque se nos exige dureza, pero también ternura. Y es difícil no caer en el extremo. Eso comentó Jodi Kantor sobre aquellos debates del 2008. Una mujer no puede imponerse. Aunque sea dura y agresiva, debe actuar con finísima y delicada astucia. Esa es la paradójica cuerda que debe caminar Hillary.

olconnor@bellsouth.net

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de septiembre de 2016, 3:00 p. m. with the headline "El machismo de las mujeres contra Hillary."

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