Emprendedora cubana: de no tener internet en el teléfono a ser dueña de su negocio en seis años
Si hubiera que pensar en una inmigrante modelo, Yaremnis Santos podría ser el molde. La joven cubana llegó a Miami a los 26 años con su hijo de un año y hablando “cero” de inglés. Consiguió graduarse de ingeniería eléctrica en Florida International University trabajando full time, a la vez que tomaba una cierta cantidad de cursos y mantenía un promedio académico superior a 3.5 de un máximo de 4 para conservar la ayuda financiera con la que pagaba la matrícula.
“Estaba a punto de volverme loca estudiando y trabajando”, rememora Santos, que poco después de llegar a Miami en el 2015 luego una travesía de esas que hacen los cubanos por Centroamérica y varias islas del Caribe, se divorció del padre de su hijo y se quedó criándolo sola.
Su optimismo y el deseo de darle un buen ejemplo a su hijo era lo que la mantenía enfocada. “Me miraba al espejo y había una voz que decía: ”Sí puedes’”.
A los dos años de estar en el país se compró su “primera casita”, como ella la llama, y con la ganancia de la venta de esta por la subida del mercado de bienes raíces y sus ahorros, abrió su propio negocio con la misma compañía del primer trabajo que tuvo en Estados Unidos.
Hoy, Santos, que en sus primeros meses en Miami no tenía internet en su teléfono celular, es dueña de una tienda Cricket Wireless en Doral, que vende teléfonos y accesorios, y ofrece servicios de telefonía móvil. Maneja a varios empleados y puede sumar a su currículo de ingeniera eléctrica que trabaja con la Florida Power & Light el título de empresaria.
Iniciar un negocio en Miami
Los comienzos, sin su mamá para darle apoyo y ánimo, fueron duros, recuerda Santos. Después de la etapa de “efficiency” y “transportation” que pasan tantos inmigrantes en Miami para tener techo y auto en la ciudad, la joven aplicó para trabajar en una tienda Cricket Wireless, y aunque los dueños no hablaban ni una pizca de español y ella tampoco inglés, le dieron el trabajo.
Esta fue quizás una de las monedas que jugó a favor de Santos, que se puso a estudiar inglés en el Miami Dade College y luego continuó hasta obtener un título de “Asociado”.
En una ciudad en la que, cuando intentas hablar una palabra en tu mal inglés, inmediatamente te responden en español, Santos estaba obligada a comunicarse con sus jefes en inglés. Ellos valoraban lo buena empleada que era, su fidelidad al negocio –con ellos se mantuvo por cinco años– y por eso le ofrecieron ayuda cuando al cabo del tiempo quiso abrir su tienda.
“He sentido miedo”, reconoce Santos, con relación a pasar de empleada a propietaria y establecer una asociación con Cricket Wireless que le permite usar el nombre de la compañía.
Como su máxima es que “el que no arriesga no gana”, finalmente se decidió por tomar una tienda que estaba ya establecida en vez de abrir una nueva; le hizo arreglos al local y contrató su primera empleada, una colega que ya había trabajado con ella en otra tienda.
“Si quieres algo y ves que es posible, tienes que ir por ello, no esperar a la aprobación de la gente”, recomienda Santos para quienes quieran emprender un negocio en Miami y hacer algo que parece imposible como estudiar una carrera universitaria sin dinero y criando a un hijo pequeño.
Santos pertenece a una generación de cubanos llegados en los últimos años a Miami que tiene gran interés en abrir negocios: hay chefs, reposteros, empresarios que venden online camisetas relativas a sus recuerdos en la isla, que ponen a funcionar otra fuente de ingresos con pocos recursos.
“Siempre va a haber más personas que te dicen que no lo hagas. Hay que estar mentalmente preparados para sacrificar algo”, señala Santos, que en lo que ahorraba para abrir el negocio no podía ni siquiera llevar a su hijo a un parque.
También recuerda que cuando fue a estudiar la carrera muchos le dijeron que no podía hacerlo trabajando. Se dijo entonces que tenía que haber una manera y lo consiguió. Tomaba algunas clases online y otras presenciales, y en la tienda Cricket le ajustaban el horario.
Si su voluntad fue determinante, también conoció a ángeles guardianes que le dieron una mano. La primera persona que la acogió y le dio un teléfono que solo servía para llamadas; la señora que le alquiló un efficiency, y que cuando vio que tenía un niño pequeño y no contaba con una conexión a internet, le proporcionó un celular que la conectó con el mundo.
Emprendedora cubana abre tienda con la venta de su primera casa
Después de unos años Santos pudo traer a su mamá a Estados Unidos y con la ayuda de ella, que tenía un part-time y cuidaba al niño, pudo calificar para comprar la primera casa. Se benefició de un préstamo a bajo interés y de poco down payment del FHA, un programa de una entidad federal para quienes compran por primera vez.
Ahora Santos está arreglando su segunda casa, mientras se le vence el contrato de alquiler del lugar al que se mudó en lo que levantaba el negocio con la ganancia de la primera casa.
En la historia personal de Santos la frase de que “Estados Unidos es un país de oportunidades” no son palabras huecas. Supo aprovechar la ayuda financiera para estudiar una carrera y graduarse sin deuda estudiantil. También ahorró para romper el hielo y ser propietaria de una casa y luego de un negocio.
Ahora su sueño es seguir expandiéndose y abrir más tiendas de celulares en la Florida y el resto del país.
“Cuando estás en retail lo importante es la atención al cliente, cuando le das una buena experiencia, el cliente va a regresar”, dice Santos sin temer la competencia.
Lo más difícil es “romper el hielo” y cambiar la mentalidad de vendedora a empresaria, y en ese proceso se está probando.
La tienda de Cricket Wireless de Santos está en 8692 NW 13 Terrace, Doral, FL 33126, (786) 801-1098.
Si conoce a una persona cuya historia de superación personal y profesional pudiera ser reflejada en esta serie de perfiles de el Nuevo Herald, se puede comunicar a smoreno@elnuevoherald.com o gguerra@miamiherald.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de diciembre de 2021, 0:01 p. m..