Hondureña triunfa en industria estable y con buen salario para la mujer en Miami
Con casco blanco, chaleco amarillo y el equipo de protección para moverse por una obra de construcción en el campus de la Universidad de Miami, Mili Reyes-Briggs recuerda un poco a la niña que recorría los cultivos de plátano en su natal Honduras junto a su padre, un ingeniero civil que trabajaba para la compañía Chiquita.
“Lo querían mucho como jefe, no intimidaba. Aprendí mucho de él de cómo liderar un equipo”, dice Reyes-Briggs, que, como mánager de proyectos en Skanska, la compañía que construye el Knight Center for Music Innovation, un nuevo auditorio en la Universidad de Miami, se inspira en el estilo de dirigir de su padre.
“Siempre trato de convencer de hacer algo que sea en beneficio de todos. Escucho opiniones, pero también trato de señalar la mejor ruta”, dice Reyes-Briggs, que tiene 33 años, está embarazada y conserva un poco de ese rostro de “bebé” con el que empezó hace 10 años a trabajar en la industria después de graduarse de la Universidad Estatal de Luisiana (LSU).
Ella representa ese 10 por ciento de mujeres que labora en la construcción, cuyo aporte es cada vez es más significativo en una obra y que rompe lo estereotipos de los trabajos a los que puede dedicarse la mujer.
También es parte de un grupo de mujeres que ha tenido la oportunidad de recibir el apoyo de mentoras en la industria, que la han ayudado a crecer en su carrera. Ahora ella está dispuesta a seguir repartiendo ese apoyo y conocimiento, inspirando a otras jóvenes que buscan orientar su vocación, sirviendo de guía a quienes visitan los sitios de construcción como parte del programa Women of Tomorrow.
La Semana de la Mujer en la Construcción se celebra del 6 al 12 de marzo, y esta es una oportunidad para que la Asociación de Mujeres en la Construcción (NAWIC) continúe trabajando por la igualdad, diversidad e inclusión en este sector.
La maravilla de levantar un edificio
A medida que uno se acerca a la laguna frente a la que se construye el auditorio en UM, con los edificios que albergan a los estudiantes en la otra orilla y una serie de instalaciones que preparan a la juventud profesional que un día enriquecerá Miami con más proyectos y conocimientos, se va contagiando el entusiasmo de Reyes-Briggs, que se suma a los triunfos de otras empresarias y emprendedoras de Miami.
Las paredes se hacen prefabricadas en el piso y luego se levantan con grúas. Hasta las telas de las cortinas y los asientos se eligen pensando en que la acústica del teatro sea perfecta, nos vamos enterando mientras comprobamos lo que dice Reyes-Briggs: la emoción de ver cómo surge un edificio en el lugar donde antes hubo un terreno vacío.
“El proyecto tiene varios elementos acústicos únicos”, apunta Reyes-Briggs, que nos conduce al terreno de deportes aledaño a la construcción, donde en el pasado asistió a juegos con su esposo, un abogado a quien conoció cuando estudiaba en LSU.
En efecto, el edificio se ve mejor desde lejos; queda clara la intención de los arquitectos que le imparten una curva al diseño del auditorio y lo tornan más orgánico. Ya podemos imaginar cómo lucirá de noche, cuando proyecten filmes en una de las paredes exteriores en una sesión de películas frente a la laguna.
“En este proyecto en particular estoy involucrada desde la preconstrucción”, dice explicando en qué consiste el trabajo de un project manager.
“Ayudamos con los estimados del proyecto, brindamos opciones de cómo sacar provecho al presupuesto, tenemos varias reuniones con los subcontratistas, los arquitectos, el dueño, los ayudamos con preguntas de cómo se construyen ciertas cosas”, dice, comentando que sus funciones son muy “variadas”, y que eso es lo más “emocionante” porque ningún día se parece al otro.
Una carrera en Administración de Construcción
Reyes-Briggs se mueve con la seguridad y energía del que ha adquirido conocimientos tanto en la Universidad como el campo de acción de varios proyectos de construcción. Un edificio de apartamentos en Fort Lauderdale, un centro municipal en Miami Gardens y varias unidades de cuidado intensivo para niños y para enfermos de cáncer, en un hospital de Broward, preceden al de UM.
La líder de proyectos va explicando cómo definió su vocación. En el 2007 se mudó a Estados Unidos para integrarse al grupo de estudiantes extranjeros de LSU. Al principio extrañó mucho a su familia, que hacía un esfuerzo para enviarla a estudiar a este país. Murió su abuelo y no pudo ir a Honduras a acompañar a su familia.
Pero también fue descubriendo aspectos importantes para su futuro. Ella siempre creyó que quería ser arquitecta, y tomando unos cursos de Administración de Construcción se enteró que era una carrera y por ahí orientó sus estudios.
“Uno viene con su acento de allá y es difícil, luego lo fui mejorando”, dijo Reyes-Briggs, que había estudiado en una escuela bilingüe en Honduras, y se topó con la realidad al llegar al sur de Estados Unidos.
Al mismo tiempo encontró muchas coincidencias. En Luisiana son apasionados de sus equipos deportivos, como los centroamericanos lo son del fútbol, apuntó la joven madre de una niña, que dará a luz en el mismo hospital de Broward en el que ayudó a construir salones privados para las madres que cuidan a sus bebés prematuros, algunos nacidos con dos libras de peso.
“Cuando hicimos la inauguración, una mamá contó lo importante que era quedarse con su bebé. Antes no podían pasar la noche”, dijo Reyes-Briggs sobre la satisfacción de ver cómo una construcción, una remodelación, cambia la vida de las personas.
Buen salario para la mujer en industria de la construcción
Reyes-Briggs está comprometida con “dar la voz” de las oportunidades que ofrece una industria estable, con posibilidad de trabajar en diversos empleos que pagan buenos salarios, y que además reconoce cada vez más la participación de la mujer con garantías de que pueda disfrutar de tiempo para la maternidad, dice.
“Es una industria en la que no hay límites. Hay muchos proyectos en la construcción porque el gobierno está dando grants para mejorar la infraestructura del país”, dice, indicando que hay diversos empleos en la industria de la construcción, como contaduría, mercadeo, desarrollo de negocios y coordinación de proyectos.
Aunque la industria de la construcción en Miami enfrenta el alto costo de los materiales, como el resto del país, también experimenta un boom porque muchas personas se siguen mudando a la Florida y hay gran demanda de viviendas.
El salario promedio de un mánager de construcción en Florida es de $110,626, según Salary.com
“La brecha salarial entre el hombre y la mujer en la construcción es mínima”, afirma Reyes-Briggs, abordando la desventaja salarial que enfrenta la mujer, que en Estados Unidos tiene que trabajar 40 días más al año para ganar lo mismo que un hombre en una posición igual a la suya.
Reyes-Briggs recalca que las mujeres que estén interesadas en trabajar en la industria pueden acercarse a las compañías constructoras, que de seguro tendrán empleo para ellas.
“Hay maestras que se han cambiado para la construcción”, pone como ejemplo, indicando que, si bien es recomendable tener un título en construcción, tampoco es necesario para ejercer en la industria.
Reyes-Briggs señala las ventajas que pueden encontrar en una compañía como Skanska, que construye parques, museos y centros de salud.
“Hay compañías más enfocadas en ayudar a la mujer. Tenemos un grupo de recursos para las empleadas, un capítulo para mujeres, del que fui presidente hace un tiempo”, dice, señalando que valoran beneficios como la licencia de maternidad.
“Lo más importante para que haya más mujeres en la construcción es que nos apoyemos unas a otras y que demos la voz sobre las oportunidades que hay”, concluye Reyes-Briggs.
Si conoce a una persona cuya historia de superación personal y profesional pudiera ser reflejada en esta serie de perfiles de el Nuevo Herald, se puede comunicar a smoreno@elnuevoherald.com o gguerra@miamiherald.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de marzo de 2022, 1:29 p. m..