Nominación de Trujillo ampliará influencia de cubanoamericanos en la política hacia América Latina
Con la reciente nominación de Carlos Trujillo, el actual embajador de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos, para dirigir la diplomacia hacia América Latina, los cubanoamericanos republicanos de Florida podrían tener un control sin precedentes sobre la política estadounidense hacia la región.
Junto a la propuesta de Trujillo para ser el subsecretario de Estado para América Latina, la Casa Blanca designó esta semana a John Barsa, otro cubanoamericano de Miami y ex asistente del ex congresista Lincoln Díaz-Balart, como director interino de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
Actualmente, Barsa es el administrador asistente de la oficina de USAID para América Latina y el Caribe.
En el pasado, gobiernos republicanos y demócratas han designado a cubanoamericanos en puestos claves. Aún así, nunca han tenido, al mismo tiempo, los principales roles relacionados con América Latina en el Departamento de Estado y la Casa Blanca.
Entre Trujillo al frente de la diplomacia, Mauricio Claver-Carone como director para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y Barsa a cargo de USAID, muchos ven a un equipo de republicanos hispanos con ideas afines que podrían impulsar las políticas de Trump.
Según expertos, esto parece especialmente cierto con respecto a Cuba, Venezuela y Nicaragua.
“La Administración Trump está haciendo un cambio en el Departamento de Estado de los Estados Unidos que resultará en una defensa más sólida y una mayor expansión de las políticas restrictivas hacia la República de Cuba, Venezuela y Nicaragua entre otros países”, dijo John Kavulich, presidente del U.S.-Cuba Trade and Economic Council.
Los tres tienen estrechos vínculos con el senador de la Florida Marco Rubio, quien preside el subcomité de asuntos del hemisferio occidental del Senado y, quizás de manera más crucial, tiene influencia sobre el Presidente en decisiones importantes que involucran temas latinoamericanos, como la nominación de Trujillo.
“Pocas personas entienden las complejidades y amenazas que nuestra región enfrenta actualmente como el embajador Trujillo”, dijo Rubio en un comunicado, en el que menciona que ha trabajado estrechamente con él durante muchos años. Trujillo se desempeñó como representante de la Cámara de Representantes de Florida del 2010 al 2018.
En los círculos del Departamento de Estado y de la OEA, Trujillo es conocido como alguien que aprende rápido y que sabe manejarse ante los medios. Para el gobierno de Trump, él es el embajador que reunió los votos para invocar un antiguo acuerdo regional, el Tratado de Río, para imponer sanciones multilaterales contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
Barsa también ha estado involucrado en la política hacia Venezuela y trabajó estrechamente con el equipo del presidente interino Juan Guaidó —a quien Estados Unidos y otras 60 naciones reconocen como el líder legítimo del país— para “promover la democracia”, dijo el representante estadounidense Mario Díaz-Balart en un comunicado.
“Con respecto a la política, John aprecia plenamente la importancia de llegar a quienes languidecen bajo la tiranía en lugares como Venezuela y Cuba, mientras se mantienen severas sanciones contra las dictaduras”, dijo Díaz-Balart.
Antes de trabajar en la USAID, Barsa ocupó cargos en el Departamento de Seguridad Nacional en el gobierno de Trump. Algunos expertos opinan que Barsa es demasiado partidista y han expresado su preocupación por un cambio repentino de liderazgo en un momento de crisis, pero el administrador de la USAID, Mark Green, dijo que Barsa continuaría la “misión de la agencia de promover los valores democráticos y la dignidad humana en el extranjero”.
“Como Administrador Asistente para América Latina y el Caribe en USAID, John se ha centrado en las prioridades del Presidente de promover la democracia, hacer frente a la tiranía y promover nuestros intereses económicos y de seguridad nacional en el hemisferio occidental”, dijo Green en un comunicado anunciando su salida de la agencia.
El Nuevo Herald contactó al Departamento de Estado y a la USAID con respecto a la nominación de Trujillo y el nombramiento de Barsa, pero los funcionarios declinaron comentar.
Barsa no asumirá el cargo hasta el 10 de abril, y podría pasar un tiempo antes de que Trujillo, que necesita la confirmación del Senado, se convierta en el próximo subsecretario de Estado.
La noticia de su nominación, una posibilidad reportada por primera vez por el Nuevo Herald y el Miami Herald hace meses, fue eclipsada por el brote de coronavirus. Y el proceso, que incluye una audiencia y una votación en el Senado, probablemente se prolongará durante meses a medida que los esfuerzos del Congreso se centren en contener los efectos nocivos de la crisis.
Pero aún así, enviar su nominación al Senado en las circunstancias actuales envía “un fuerte mensaje” del compromiso de la administración con la región, dijo un miembro del personal republicano del Senado a el Nuevo Herald.
“Ratifica la importancia de Florida y las personas que han estado presionando para lograr cambios” en las políticas de Estados Unidos hacia América Latina, agregó.
La fuente dijo que Trujillo, que tiene 37 años, podría aportar “nuevas ideas” que podrían ayudar a renovar algunas de las estrategias de la administración de Trump que aún no han obtenido resultados concretos, sobre todo en relación con Cuba y Venezuela.
Pero algunos expertos creen que la promoción de dos republicanos de Florida pocos meses antes de las elecciones presidenciales podría percibirse como un acto demasiado político. Y tener un equipo de cubanoamericanos compuesto solo por hombres podría traer una falta de diversidad al debate.
“Esta ausencia de diversidad puede resultar en decisiones que carecen de una perspectiva completa”, dijo Kavulich. “La concentración de elementos comunes puede dar lugar a decisiones que no están basadas en un amplio debate”.
Benjamin Gedan, ex director para Sudamérica en el Consejo de Seguridad Nacional bajo el presidente Barack Obama, elogió a la administración Trump por mantener unida una coalición internacional que apoya los esfuerzos para lograr una transición democrática en Venezuela. Pero cree que “los últimos nombramientos profundizarán la percepción de que la estrategia hacia Venezuela es una herramienta política interna en el período previo a las elecciones estadounidenses de noviembre”.
“El equipo latinoamericano del presidente en general ha logrado mantener la crisis de Venezuela en primer plano”, dijo Gedan. “Pero en casa, el equipo latinoamericano del presidente ha mezclado fatalmente la política hacia Venezuela con la política interna”.
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Esta historia fue publicada originalmente el 20 de marzo de 2020, 0:05 p. m. with the headline "Nominación de Trujillo ampliará influencia de cubanoamericanos en la política hacia América Latina."