Cuba

A 60 años de Bahía de Cochinos, recuerdan la invasión, pero el cambio en Cuba aún no llega

De espalda al mar por donde llegó para liberar a su país, Humberto Martínez tenía 16 años cuando se salvó del fusilamiento por unos minutos.

“Paren que El Caballo los quiere coger presos”, recordó Martínez que dijo el teniente que cruzaba en una lancha Bahía de Cochinos, trayendo las últimas órdenes de Castro al pelotón improvisado de milicianos dispuestos a disparar a siete miembros de la Brigada 2506, apresados después del desembarco en la costa sur de Cuba.

No dio tiempo a que nada le pasara por la mente ante la muerte. Era demasiado joven para temerla, contó Martínez, de 76 años, que, después de seis décadas, conserva bien frescos en la memoria los hechos de ese 17 de abril de 1961.

“No sentí miedo, más bien incertidumbre de lo que iba a pasar”, dijo sobre su estado de ánimo después del desembarco. “Estábamos muy emocionados de haber llegado. Teníamos muchas ansias de hacer algo por Cuba, no solo por el hecho político, sino porque la habíamos visto desmoronarse social y cristianamente”.

Martínez, el coronel Johnny López de la Cruz, que después sirvió 26 años en el ejército norteamericano, y su primo Humberto Cortina, ex representante estatal de la Florida, tenían menos de 20 años cuando se unieron a la Brigada 2506.

“La mayoría éramos muchachos jóvenes con ideales, que estábamos dispuestos a dar la vida para liberar a Cuba”, dijo en entrevista con el Nuevo Herald López de la Cruz, presidente de la Brigada 2506, en el museo de la organización en la Pequeña Habana.

Frente tiene la pared donde están las fotografías de los miembros ya fallecidos. Ciento cuatro murieron en operaciones para liberar a Cuba, y ellos ocho fueron fusilados.

Impresionados con los fusilamientos, las expropiaciones y los cambios de rumbo de Fidel Castro, que primero había dicho que no era comunista y luego afirmó que lo había sido desde joven, los veteranos de la Brigada 2506 forman parte de una generación que se rebeló contra el gobierno de Castro, que traicionó todo lo que había prometido antes de llegar al poder.

“Nuestro objetivo era retornar la democracia a Cuba, y 60 años después ese deseo no ha cambiado”, apuntó Cortina.

Un cambio que no llega para Cuba

“Orgullosos de pertenecer a la Brigada, sin remordimientos y comprometidos”... Así se sienten después de seis décadas en las que el tiempo les ha dado la razón, dijeron alrededor de una mesa en la que preparaban el viernes pasado los eventos para conmemorar el 60 aniversario de Bahía de Cochinos este sábado 17 de abril.

Un día antes, en la isla, la cúpula del Partido Comunista Cubano iniciará su Congreso, con el país hundido en la crisis económica más profunda de los últimos 30 años, por la que culpan al embargo norteamericano, a la vez que tratan de ocultar su ineficacia como dirigentes.

Se espera que Raúl Castro, a punto de cumplir 90 años en junio, deje la dirección del Partido. Los analistas, sin embargo, no avizoran cambios importantes, porque Miguel Díaz Canel, a quien Castro pasó la presidencia en el 2018, ha prometido “continuidad”.

Por su parte, los brigadistas aprecian, al igual que muchos en el exilio, un cambio fundamental en la isla: los cubanos están dispuestos a protestar en las calles, incluso enfrentándose a la policía cuando intenta abusar de los activistas.

“Esos hombres, esos muchachos que se están tirando a la calle, ya no tienen miedo de protestar”, dijo López de la Cruz.

Son parte de esta voluntad de hacer valer sus derechos el Movimiento San Isidro, el apoyo popular al tema Patria y Vida, la huelga de hambre de los miembros de la UNPACU en Santiago de Cuba, para denunciar el cerco constante de la policía, y la valentía de Luis Robles, encarcelado por enarbolar en una céntrica calle de La Habana una pancarta que pedía: “Libertad, No represión, liberen a Denis”, en referencia a Denis Solís, un músico integrante del Movimiento San Isidro.

“Nosotros estamos aquí para apoyar, pero la libertad de Cuba vendrá desde adentro. Allí surgirá la chispa”, dijo Cortina, quien explicó las razones por las que la Brigada 2506 apoyó al ex presidente Donald Trump.

“Voy a apoyar a todo el que esté en contra de mi enemigo, que es el régimen de los Castro”, apuntó Cortina, aclarando a su vez que “la causa de Cuba y su libertad no tienen partido. Lo primero que los miembros de la Brigada estamos buscando es quién nos puede ayudar a esa causa”.

Quiénes eran los miembros de la Brigada 2506

Esa es la pregunta que se hizo el documentalista Eliécer Jiménez-Almeida, que, como parte de su tesis de maestría de periodismo, pasó casi dos años haciendo el documental Veritas, que se presenta el jueves 15 de abril en la Casa de la Brigada

“Desde que vivía en Cuba tenía la curiosidad de saber qué había más allá de la palabra mercenario”, dijo Jiménez-Almeida sobre cómo nombró la propaganda castrista a los expedicionarios de Bahía de Cochinos.

“Castro era un experto en colocar nombres a las personas: ‘mercenarios’, ‘bandidos’, ‘asalariados del imperio’, ‘agente de la CIA’ “, enumeró Jiménez-Almeida, que para su filme se concentró en la “energía juvenil de los brigadistas”.

La edad promedio de los brigadistas era entre 26 y 28 años, y pertenecían a todos los estratos de la sociedad cubana. Había estudiantes, profesores, pescadores, profesionales y abogados.

“No teníamos rango militar, sino responsabilidades, para conservar la hermandad”, apuntó López de la Cruz, mostrando uno de los objetos que se conservan en la casa de la Brigada, una bandera japonesa capturada en la Segunda Guerra Mundial por el más viejo de los brigadistas, Manuel García, que se enroló en la Brigada con más de 50 años.

Presencia de afrocubanos en la Brigada

Quizás el más conocido de los cubanos negros que integraron la Brigada 2506 es Erneido Oliva, uno de los jefes, junto a José “Pepé” Pérez San Román y Manuel Artime, que era el representante del gobierno civil presidido por José Miró Cardona y Tony de Varona, que a su vez se regían por la Constitución cubana de 1940.

Oliva, que aportaba a la Brigada su amplia preparación militar, después hizo una extensa carrera en la Guardia Nacional de Estados Unidos, donde alcanzó el grado de mayor general destacado en Washington, DC.

También es recordado por su valentía Tomás Cruz, quien se enfrentó a Fidel Castro en el juicio a los brigadistas en el Castillo del Príncipe.

¿Qué haces aquí, negro”, le dijo Castro, durante el juicio trasmitido por televisión. “¿No sabes que en este país hemos acabado con la discriminación? Ahora puedes ir adonde quieras, nadar en cualquiera de los clubes, hacer lo que quieras”.

Ante las cámaras, Cruz le respondió: “No vine aquí a nadar. Vine a liberar a mi país”. Un gesto que pudo costarle una condena a fusilamiento, y que le ganó para siempre la admiración de sus compañeros.

López de la Cruz, que fue como paracaidistas, señala que su compañía tenía 37 miembros y seis eran negros. La discriminación que viven en la actualidad los cubanos negros valida el lado de la historia que escogieron entonces.

Miembros de la Brigada 2506 después de su captura por fuerzas castristas en abril de 1961, en Bahía de Cochinos.
Miembros de la Brigada 2506 después de su captura por fuerzas castristas en abril de 1961, en Bahía de Cochinos. MIGUEL VINAS AFP via Getty Images

‘Abandonados en la playa’, la traición de Kennedy

Algunos objetos conservados en la casa de la Brigada reflejan la sensación de sentirse “abandonados en la playa” por el presidente Kennedy, como la describe Martínez.

El gobierno de Eisenhower inició los planes de la invasión, y al llegar Kennedy a la presidencia, los asume a disgusto y los continúa porque ya estaban muy avanzados, apuntó López de la Cruz.

Uno de los objetivos de Kennedy era evitar los rastros que pudieran involucrar directamente al gobierno norteamericano, una aspiración que resultaba “ridícula”, señala López de la Cruz, porque, cómo unos cubanos acabados de llegar y sin dinero podían costear una operación de tal magnitud.

Los brigadistas saltaron en Cuba con cascos de jugar al fútbol americano porque no querían que usaran equipos del ejército norteamericano, contó López de la Cruz. Y los uniformes de camuflaje eran de cazador, no de militar.

El presidente Kennedy y la primera dama, Jacqueline Kennedy, en el homenaje a los brigadistas en el estadio Orange Bowl de Miami, en diciembre de 1962. “Cecil Stoughton, White House / John Fitzgerald. Kennedy Library”
El presidente Kennedy y la primera dama, Jacqueline Kennedy, en el homenaje a los brigadistas en el estadio Orange Bowl de Miami, en diciembre de 1962. “Cecil Stoughton, White House / John Fitzgerald. Kennedy Library”

Estos son solo una parte de los errores que se cometieron en la invasión de Bahía de Cochinos. En principio, el plan era llevar a cabo una guerra de guerrillas, pero se decantaron por una guerra convencional, que tomaría menos tiempo. A última hora también cambiaron el lugar del desembarco, de Trinidad, una ciudad cerca de las montañas del Escambray, donde los brigadistas podían recibir apoyo popular y al mismo tiempo huir en caso de que se confrontaran dificultades, a una playa solitaria.

El error fundamental, sin embargo, han señalado los expertos, fue no brindar el apoyo aéreo que habría dado ventaja a los brigadistas y mantenido abastecidos.

En poco tiempo fueron apresados, algunos fusilados sumariamente, y después del juicio, pasaron 22 meses en las prisiones de la isla.

Aun así la CIA calcula que las tropas castristas tuvieron alrededor de 3,500 bajas, señaló López de la Cruz.

Para los brigadistas, lo más difícil ha sido la dualidad de sentimientos, dijo Martínez, el resentimiento contra el presidente Kennedy por abandonarlos, y la lealtad a Estados Unidos, el país donde nacieron sus hijos y que al final se ha convertido en el suyo propio.

Pero el fracaso mayor, dijeron, es que en estos años los cubanos no hayan podido disfrutar de la democracia que ellos querían llevar a su país.

“Como todo joven, creían en una utopía, y la utopía es más grande que el fracaso”, concluyó Jiménez-Almeida.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de abril de 2021, 5:08 p. m. with the headline "A 60 años de Bahía de Cochinos, recuerdan la invasión, pero el cambio en Cuba aún no llega."

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Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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