Cuba

Huracán Melissa agravará la crisis sanitaria en una Cuba en la que dengue y chikungunya hacen estragos

El paso devastador del huracán Melissa por las provincias orientales de Cuba agravará aún más la severa crisis de sanidad que enfrenta la isla con un posible aumento de enfermedades y virus, provocados por la contaminación de fuentes de agua potable debido a las lluvias intensas e inundaciones.

La destrucción de viviendas y del tendido eléctrico, que quedan como secuelas del azote de Melissa en una de las regiones más empobrecidas y apartadas de la isla, se sumará a los escombros de los derrumbes ya comunes de edificios que hace décadas no reciben mantenimiento.

Los vecinos de numerosas ciudades y pueblos llevan años pidiendo que las autoridades retiren las montañas de basura, que crecen también con las bolsas de excrementos que muchos residentes se ven obligados a lanzar desde los edificios por la falta de agua, indicó a el Nuevo Herald una vecina del Vedado, en la capital, que pidió no ser identificada.

Ahora, con pueblos y zonas incomunicadas por inundaciones y crecidas de ríos, y los suelos saturados por las intensas lluvias, los damnificados en el Oriente de la isla deben preocuparse por proteger su salud, además de recuperarse de las pérdidas materiales.

Dengue y chikungunya en Cuba

Antes de la llegada del huracán, las autoridades sanitarias calificaron de “complejo” el escenario epidemiológico de la isla, por el aumento de casos de arbovirosis, enfermedades causadas por la picadura del mosquito Aedes, como el dengue y el chikungunya. Reconocieron entonces la existencia de más de “13,000 casos febriles”, que “pueden dejar síntomas por meses, y por ello el tratamiento debe ser supervisado por personal médico”, alertó el doctor Daniel González Rubio, infectólogo del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí.

El paso del huracán Melissa por Cuba puede agravar la crisis sanitaria y la propagación de enfermedades por la destrucción, las inundaciones, la contaminación del agua y el aumento de la falta de alimentos, medicamentos y el empeoramiento de las medidas higiénicas.
El paso del huracán Melissa por Cuba puede agravar la crisis sanitaria y la propagación de enfermedades por la destrucción, las inundaciones, la contaminación del agua y el aumento de la falta de alimentos, medicamentos y el empeoramiento de las medidas higiénicas. YAMIL LAGE AFP via Getty Images

La viceministra de Salud Pública de Cuba, Carilda Peña García, señaló que el chikungunya afecta a la población en más de 10 provincias cubanas, con mayores focos virales en La Habana y Matanzas. Mientras que el dengue ya está en 12 provincias, con una mayor incidencia en Guantánamo, Ciego de Ávila, Matanzas, Cienfuegos, La Habana, Villa Clara, Sancti Spíritus y Camagüey.

El aumento del contagio de los virus ya ha causado varias muertes en la isla, de acuerdo con reportes de familiares en las redes sociales. Aunque las autoridades siguen sin mencionar cifras de muerte ni contagio por dengue o chikungunya, indico el diario digital 14ymedio.

Riesgo de enfermedades se suma a la pobreza

Ante los riesgos que puede enfrentar la población como consecuencia del huracán Melissa, el Nuevo Herald entrevistó al doctor Antonio Guedes Sánchez, autor del libro Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba 1902-2024 (Amazon,2025).

“Cuba enfrenta los riesgos infecciosos y epidemiológicos que surgen después de un desastre”, dijo el doctor Guedes, indicando que el principal riesgo sanitario proviene de la falta de agua potable y el saneamiento deficiente, exacerbado por las inundaciones.

“Todo esto se suma a la crisis del sistema sanitario cubano, la pobreza, la falta de alimentos, el estrés, el hacinamiento, que venía sufriendo el pueblo. Por lo tanto, habrá un aumento exponencial de las enfermedades gastrointestinales, el parasitismo, las patologías respiratorias, de piel”, indicó Guedes.

Residentes en España con su familia desde 1981, Guedes (Unión de Reyes, Matanzas, 1951) recopiló en su libro datos de organismos de salud internacionales y de las autoridades sanitarias cubanas, para cuestionar el mito de Cuba como “potencia médica”. La propaganda del régimen cubano ha tratado de vender al mundo esta noción, entre otras razones, con el objetivo de lucrar con el trabajo esclavo de los médicos cubanos que manda a misiones en el extranjero.

En las respuestas a ese cuestionario aborda la crisis de la infraestructura sanitaria, el éxodo de médicos, la ineficacia de las autoridades para la recogida de basura, y la fragilidad de los adultos mayores para enfrentar las secuelas de un huracán en medio de una total escasez.

Cuáles son los problemas fundamentales de higiene y sanidad que enfrenta Cuba desde hace unos años. ¿Qué factores lo han agravado?

Durante décadas viene siendo la higiene muy deficiente en la mayoría de las zonas de Cuba, pero en los últimos tiempos es una debacle. La recolección y reciclaje de la basura evidencia un fuerte retroceso, una desidia y un abandono total de las responsabilidades de las autoridades cubanas. Hoy resultan escenas cotidianas las montañas de desperdicios en plena vía pública, en las que habitan a sus anchas ratas, moscas, mosquitos y otros vectores.

Los salideros de aguas albañales y las obstrucciones en los alcantarillados son comunes: un simple aguacero puede provocar inundaciones y el arrastre de montañas de basuras. La contaminación del agua potable con aguas residuales es frecuente. La calidad del servicio de agua potable se va deteriorando cada vez más, obligando a una parte de la población a almacenar agua en depósitos, lo que reduce los beneficios de la potabilización.

La constante interrupción del suministro eléctrico tiene como consecuencia el deterioro y/o rotura de los equipos. También influye en el problema, la disminución del número de profesionales sanitarios en activo por las “misiones internacionalistas”, la emigración externa e interna y el abandono de una profesión miserablemente retribuida.

Las causas fundamentales de esta grave situación sanitaria están en un sistema ineficaz. Además, el país dejó de recibir la subvención de la extinta Unión Soviética y de sus países satélites y, posteriormente, de la Venezuela bolivariana. Por otra parte, no puede remontar la crisis agravada por el COVID y el desplome del turismo por ser incapaces de generar riqueza y sus gobernantes no hacer los cambios radicales necesarios.

¿Cuál es la situación de la infraestructura sanitaria en la isla?

Es una constante desde hace décadas el deterioro grave de las infraestructuras sanitarias, el desgaste progresivo de centros sanitarios, la falta de conservación, la carencia de insumos. También escasean recursos esenciales, como insecticidas, raticidas, detergentes, lejías, agua potable, medicamentos, instrumentos y transporte sanitario, que se ha visto agravado en los últimos años, hasta llegar a un verdadero desastre.

En múltiples ocasiones a los hospitales hay que llevar la comida, sábanas, bombillas y muchas más cosas y, por supuesto, medicamentos. Para que no haya duda, es mejor exponer la situación con las propias palabras de los funcionarios del gobierno. José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública de Cuba (MINSAP), hablando sobre el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia, ha afirmado que “sobresalen problemas de estabilidad y funcionamiento de consultorios; que se evidenciaron en algunos centros de incumplimientos de normas higiénico-sanitarias, lo cual condicionó la aparición de Infecciones Asociadas a la Asistencia Sanitaria (IAAS) y la ocurrencia de brotes institucionales, con particular incidencia en el Programa de Atención Materno Infantil”; y que “la insuficiente disponibilidad de medicamentos, insumos y material gastable, así como déficit de reactivos de laboratorios y vacunas, renglones vitales para brindar servicios a la población, entre otras problemáticas”.

El ministro Portal ha precisado también que “el país dispone sólo del 39.6 por ciento de las ambulancias necesarias para atender emergencias médicas”. La doctora Ailuj Casanova Barreto, directora nacional de Atención Médica y Social del MINSAP, también ha reconocido que “el 29 por ciento de estas instalaciones están calificadas hoy como regular y mal con relación a su estado constructivo. La inestabilidad en la permanencia de los médicos y enfermeras es un elemento que hoy atenta contra la calidad de la atención”, y añade que a esto “se suma el elevado número de personas a atender por consultorio”.

Casanova Barreto concluye que “atentan contra la calidad de los servicios las deficientes condiciones estructurales de muchos locales donde laboran los equipos básicos de salud”.

¿Cuáles son las consecuencias ante desastres naturales como el huracán Melissa?

Según los Anuarios oficiales, en estos últimos 66 años ha disminuido el número de hospitales: en 1958 había 337 en el año 2022 eran 150 hospitales. A partir de 2011, fueron cerrados todos los hospitales rurales, más un 9 por ciento de los policlínicos (centros de atención primaria). Ya todos los puestos médicos de asistencia rural han cerrado.

Ante desastres como un huracán, el desmantelamiento de centros sanitarios, el deterioro progresivo de los que hay, la falta generalizada de insumos, medicamentos y personal cualificado, genera una mayor desatención del paciente y los riesgos de enfermedades y fallecimientos aumenta en la población general, particularmente en niños y mayores, a pesar de que la manipulación de estadísticas lo oculte.

En la actualidad, hay un aumento de epidemias e infecciones como dengue, chikungunya y oropouche. ¿Cómo puede disparar aún más la crisis sanitaria el paso del huracán?

Puede incrementar extraordinariamente la crisis sanitaria, no solo de estas enfermedades infectocontagiosas, sino también como expresé anteriormente, de muchas otras enfermedades, por la destrucción, inundaciones, la contaminación del agua y el aumento de la falta de alimentos, medicamentos y el empeoramiento de las medidas higiénicas.

Biocubafarma, el conglomerado de empresas estatales farmacéuticas, acaba de autorizar el uso de medicamentos vencidos en hospitales cubanos. ¿Tiene esto consecuencias para los pacientes, o es seguro usar estos medicamentos dos años después de la fecha de caducidad, como alegan las instituciones oficialistas?

La fecha de caducidad de los medicamentos indica el momento en que se garantiza su eficacia y seguridad, y su incumplimiento puede tener consecuencias como la pérdida de potencia o la aparición de sustancias tóxicas. Tomar un medicamento caducado puede resultar en que no funcione adecuadamente, especialmente en casos de enfermedades graves, o podría generar efectos adversos no esperados.

Por otra parte, la industria de biotecnología y de medicamentos de Cuba, hasta el momento, a pesar de los esfuerzos, no han traído los resultados esperados: La carencia casi total de medicamentos que sufre la población y la escasez de ellos en hospitales es una muestra de la falta de resultados. Se podría pensar que, dada la escasez de recursos del país, los medicamentos se están exportando. Pero si se revisan las estadísticas oficiales, se constatará que las ventas de productos farmacéuticos se mantienen a niveles muy bajos, con un peso prácticamente insignificante con relación al total de las exportaciones cubanas.

Miembros del gobierno cubano y medios oficiales han reconocido hechos como los robos, el contrabando y el déficit de medicamentos. Eduardo Martínez Díaz, hoy viceprimer ministro de Cuba, reconoció los robos de medicamentos e insumos en las empresas de BioCubaFarma, que presidió desde 2017 hasta 2024. “Luego se ven en ventas del mercado negro cubano y a precios desorbitantes”, dijo Martínez Díaz en el espacio Mesa redonda de la televisión oficial.

Uno de los factores que contradice la propaganda del régimen cubano sobre las medicinas y el embargo, es que las sanciones de Estados Unidos no impiden que Cuba compre medicamentos. Además, como usted señala en el libro, el régimen puede comprarles medicamentos a China e India, que son grandes productores de fármacos. ¿Por qué existe esta crisis de medicamentos en la isla?

La causa principal está en la propia esencia del sistema político-económico, en su ineficacia para generar riqueza, la mala planificación que hace de los recursos disponibles, la producción arbitraria, el despilfarro en planes económicos, políticos y militares megalómanos o absurdos.

El descontrol interno por parte de un entramado burocrático esclerótico e inoperante facilita, por su parte, el desvío de ingentes cantidades de medicamentos y todo tipo de productos sanitarios hacia el mercado negro. Pero es el propio Estado quien sustrae a la población y destina a la exportación los medicamentos y recursos sanitarios, de personal e insumos.

Un ejemplo similar a Cuba y que podemos comparar, es el de la isla de Taiwán, “asediada por un gigante implacable”, China. Taiwán fue capaz de sobreponerse a la necesidad de emplear buena parte de su presupuesto a la guerra y, a pesar de todos los obstáculos, asedios y bloqueos, ha llegado a convertirse en uno de los países más desarrollados de Asia. En 1949, el 60 por ciento de la población era analfabeta, Cuba estaba un 80 por ciento alfabetizada y el país tenía una cuarta parte del ingreso anual per cápita de Cuba entonces.

Hoy, los taiwaneses ingresan 4 o más veces per cápita que los cubanos y han terminado totalmente con el analfabetismo. Taiwán posee un sistema de seguro de salud con cobertura universal, que promueve la equidad en el acceso a los servicios sanitarios y es admirado por sus bajos costos administrativos y ha sido calificado como el mejor del mundo en el Índice de Asistencia Sanitaria 2019 de la revista CEOWorld. La diferencia entre Taiwán y Cuba está en el sistema económico-social-político.

¿Cuáles son los aspectos que más afectan a los adultos mayores en Cuba y qué pueden ponerlos en peligro?

Como médico de familia puedo asegurar que las personas mayores, los niños, los pacientes con discapacidad, las que padecen enfermedades crónicas son la población más vulnerable. La edad, la falta de movilidad, las defensas bajas, la carencia de recursos, la mala alimentación y la pluripatología agravan las enfermedades y ponen seriamente en riesgo sus vidas. En definitiva son la población más frágil.

Uno de los problemas que se agravan en Cuba, en las últimas décadas es el envejecimiento de la población y la muy escasa y deteriorada red de atención geriátrica. La emigración, como en todos los países pobres, es la solución por la que optan los jóvenes en cuanto pueden. Mientras ese desequilibrio en la edad de la población se puede solucionar en los países desarrollados con la recepción de emigrantes, en Cuba se agudiza por la emigración de los más capaces. Cuba ha pasado de ser en la primera mitad del siglo XX, un gran receptor de emigrantes, a perder una buena cantidad de su población por emigración. Ese signo migratorio que cambia desde 1959 demuestra el empeoramiento de la vida en Cuba.

El índice de natalidad en Cuba, que ya era de unos escasos 10.2 por cada 1,000 habitantes en 2017, cayó a 8.6 por cada 1,000 habitantes en el año 2022 –la cifra más baja de América Latina y del Caribe, en estos momentos es aún peor.

¿Cómo podría afectar a los adultos mayores el difícil camino de recuperación que viene después del paso del huracán?

El camino de la recuperación tras un huracán puede afectar gravemente a los adultos mayores debido a riesgos de salud física y mental, como la interrupción de la atención médica, la dificultad de movilidad, el aislamiento social y la pérdida de bienes. Estos factores pueden agravar condiciones crónicas preexistentes, causar ansiedad, depresión y estrés postraumático, y complicar su capacidad para acceder a recursos básicos, lo que hace su recuperación más larga y difícil.

El huracán puede separar a las personas mayores de sus redes de apoyo, dejándolas sin ayuda cercana. La destrucción de sus hogares puede resultar en la pérdida de documentos importantes, dinero y objetos de valor y lo peor, sin una vivienda por tiempo indefinido, como ocurre en un país con déficit tremendo de casas. Por la falta construcción y de reparaciones, hay miles de cubanos viviendo en albergues, por décadas.

Los adultos mayores pueden quedar sin información esencial sobre dónde conseguir ayuda o sin acceso a suministros básicos, como medicinas y materiales de construcción. En un país totalmente centralizado, en el que el estado cubano quiere controlar hasta las ayudas de ONG, organismos privados y donaciones internacionales, se dificulta que las lleguen a los más necesitados. Incluso, existe el riesgo de que muchas de ellas, sean vendidas en tiendas del gobierno, como ha ocurrido en múltiples ocasiones en el pasado.

¿Cuál sería la manera más efectiva de ayudarlos y qué es lo más necesario para la población en general de las zonas afectadas, en términos de salud y salubridad?

Habría que intentar canalizar las donaciones (medicamentos, agua potable, alimentos, dinero) a través de las iglesias, por ejemplo, Cáritas, también por personas que viajen al país y puedan hacer entrega directamente a los afectados. Toda donación que se haga a través del gobierno cubano corre el grave riesgo que no llegue realmente a los más afectados y terminen en tiendas de divisas, o en el mercado negro. Además, el régimen quiere dar la imagen que ellos son los que ayudan, es decir, la propaganda y el control de la población.

Uno de los objetivos del libro es demostrar con estadísticas, en muchos casos del gobierno cubano, que Cuba no es una potencia médica. ¿Cuáles son los factores fundamentales que sustentan que Cuba, en efecto, no es una potencia médica?

Cuba desde 1959 hacia acá nunca ha sido una “potencia médica”. Es fundamental demostrar con datos objetivos publicados por organismos internacionales y por el gobierno cubano, que ese régimen es extremadamente ineficaz incluso en lo sanitario. Esta investigación de la sanidad de Cuba (Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba 1902-2024), está basada principalmente en los informes de organismos internacionales, como los emitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Anuarios Estadísticos de América Latina, Anuarios Estadísticos de Cuba (ONEI). Para el período a partir de 1959, fundamentalmente en los datos oficiales proporcionados por el gobierno cubano, sean estos Anuarios Estadísticos u otros informes.

Los éxitos y logros sanitarios cubanos que se dieron en la etapa “revolucionaria” tienen una base de desarrollo importante –y de vanguardia– en la Cuba de 1902-1958. Están, además, mediatizados y soportados por la abundante y continuada ayuda que el gobierno de la Isla recibió de la Unión Soviética y de los países del bloque de Europa del Este –el llamado “campo socialista”.

Cuba recibió del subsidio soviético, según la auditoria de la investigadora rusa Irina Zorina, más de $100,000 millones en total. No hay que obviar que, para mostrar los presuntos logros de la manera que lo hace, el estado cubano ha sacrificado a todo un pueblo negándole la libertad, destruyendo su riqueza, paralizando su iniciativa, dañando sus valores y silenciando el desarrollo sanitario de Cuba desde 1902 a 1958. También ha ocultado y manipulado los datos de los elementos negativos de la sanidad actual, que lleva a una debacle progresiva y de sus verdaderas causas, esto lo ilustra este estudio de la sanidad de Cuba.

Se deben denunciar las desigualdades entre el pueblo y la “nueva clase” y los extranjeros y el engaño en la imagen que exportan, que se hace más inmoral cuando se predica hipócritamente que se ha conseguido instaurar una sociedad de igualdad.

Hoy que en Cuba queda lejos ya la herencia recibida de antes de 1959 (capacitación de profesionales, muchas infraestructuras, buenos niveles en los parámetros de esperanza de vida, mortalidad, evolución de ciertas enfermedades, para la época y su entorno) y tampoco recibe los subsidios, por ello la debacle sanitaria se hace muy evidente en las últimas décadas.

El doctor Antonio Guedes, médico cubano que ejerce en España, autor de ‘Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba 1902-2024’, alerta sobre los retos sanitarios que enfrentan los cubanos después del paso del huracán Melissa.
El doctor Antonio Guedes, médico cubano que ejerce en España, autor de ‘Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba 1902-2024’, alerta sobre los retos sanitarios que enfrentan los cubanos después del paso del huracán Melissa. Cortesía

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de noviembre de 2025, 9:18 a. m..

Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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