Cuba

‘Tratan de ganar tiempo’: Cubanos de Miami cautelosos ante confirmación de conversaciones

El padre Eliosbel Pereira Almaguer, vicario parroquial de La Ermita de la Caridad en Miami, oficia una misa horas después de que el líder cubano Miguel Díaz-Canel confirmara que La Habana se encuentra en medio de conversaciones con la administración Trump, el viernes 13 de marzo de 2026.
El padre Eliosbel Pereira Almaguer, vicario parroquial de La Ermita de la Caridad en Miami, oficia una misa horas después de que el líder cubano Miguel Díaz-Canel confirmara que La Habana se encuentra en medio de conversaciones con la administración Trump, el viernes 13 de marzo de 2026. pportal@miamiherald.com

Cuando el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel confirmó el viernes que La Habana está en conversaciones con la administración Trump, el ánimo entre muchos cubanos en el sur de Florida osciló entre la esperanza cautelosa, la ira y el escepticismo.

La confirmación de Cuba sobre las conversaciones llega en un momento grave para el país, que enfrenta una profunda crisis económica y energética, con apagones generalizados y escasez de alimentos y medicinas en toda la isla.

“Es la misma historia de siempre”, dijo Guadalupe Varela, 71, que vive en Estados Unidos desde 1981 y reside en Hollywood. “Si Díaz-Canel se va o incluso si lo reemplazan, pero mantienen a los mismos líderes del régimen, la opresión, la destrucción y la pobreza en Cuba seguirán. Lo mismo que pasó en Venezuela pasará en Cuba: absolutamente ningún cambio.”

Varela dijo que cree que el liderazgo de la isla no cambiará aunque el gobierno mueva fichas entre sus máximos funcionarios: “Es el mismo grupito, la misma basura de siempre, y Cuba nunca va a cambiar.”

Durante sus declaraciones sobre el diálogo en curso con Washington, Díaz-Canel habló de ampliar la actividad económica y los negocios en la isla. Pero Varela dijo que no considera que esos planes puedan prosperar dadas las condiciones actuales en Cuba.

“¿Qué tipo de negocios pueden crear cuando ni siquiera hay comida para la gente?”, dijo Varela, un camionero jubilado que trabajó como agricultor en Cuba antes de emigrar. Argumentó que las comparaciones con otros países de la región son engañosas.

“Cuba no es Venezuela”, afirmó. “Venezuela puede hablar de negocios porque tiene petróleo y oro. ¿Qué tiene Cuba?”

Si el gobierno realmente quiere actividad económica, dijo Varela, debería empezar por permitir que los agricultores produzcan alimentos sin el control estatal.

“Tendrían que dejar que los campesinos trabajen la tierra sin robarles”, relató, recordando lo que describió como el trato del gobierno a la finca de su padre en Villa Clara cuando, en los años 80, la empresa estatal Acopio venía a llevarse los productos para venderlos a un precio desfavorable para los campesinos.

Varela dijo que esos recuerdos todavía le afectan. “Se me ponen los pelos de punta al recordar cómo trabajábamos la tierra —cosechando cultivos, haciendo queso, criando cerdos— solo para ver que el gobierno nos pagaba casi nada y luego revendía los productos tres o cuatro veces más caros”, contó.

Para él, la posibilidad de negociaciones con Estados Unidos ofrece poca esperanza.

El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel confirma las conversaciones con la administración Trump durante un discurso pronunciado el viernes 13 de marzo de 2026 en La Habana, Cuba.
El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel confirma las conversaciones con la administración Trump durante un discurso pronunciado el viernes 13 de marzo de 2026 en La Habana, Cuba.

‘Ganar tiempo’

La postura de Varela encontró eco en el sur de Florida el viernes.

Reinaldo Núñez, residente de Hialeah que vive en la ciudad desde 1980, dijo que cree que el gobierno cubano está usando las negociaciones con Washington como una táctica dilatoria, similar a estrategias que, según él, se han usado en Venezuela.

“Tratan de ganar tiempo, esperando recibir ayuda de Rusia o China. No tengo ninguna esperanza en estas conversaciones”, afirmó Núñez. Se identifica como republicano y fue cauto al criticar la decisión del presidente Donald Trump de iniciar conversaciones con La Habana, pero dijo que muchos exiliados cubanos no sienten lo mismo que los responsables de la política en Washington.

“Como ciudadanos, pensamos muy diferente a los que están en el poder”, explicó. “Entiendo que quieran evitar muertes, pero toda revolución implica derramamiento de sangre.”

Núñez dijo que tenía casi nueve años cuando la Revolución cubana llegó al poder en 1959, y añadió que cree que las negociaciones no traerán cambios.

“Estos sistemas no tienen arreglo”, aseguró. “La única solución es forzarlos a salir.”

Bryan Calvo, el alcalde de Hialeah —la ciudad con la comunidad de exiliados cubanos más grande de Estados Unidos— piensa que las conversaciones entre la administración Trump y el gobierno cubano, en última instancia, no llevarán a ninguna parte.

“Es más de lo mismo,” dijo Calvo. “Lo que tiene que suceder es que esa gente sea removida.”

La postura de Calvo refleja la posición de muchos exiliados cubanos que se oponen al diálogo con La Habana desde hace mucho tiempo. Sostiene que las negociaciones tienen pocas probabilidades de producir un cambio significativo.

El mensaje de la comunidad de exiliados es que Estados Unidos no puede negociar con el régimen cubano, dijo. “Lo que se necesita es acción militar o presión lo suficientemente fuerte para forzar el cambio.”

Otros cubanoamericanos en Miami señalaron que el enfoque del gobierno cubano deja a su propio pueblo en la oscuridad.

Alejandro Ríos, analista cultural y escritor radicado en Miami, dijo que al excluir al pueblo cubano de las negociaciones, el gobierno continúa con su vieja estrategia de mantener al público desinformado.

Cubanos de Miami y de la isla reaccionaron a la confirmación de que existen conversaciones entre la administración Trump y el gobierno cubano, según confirmó Miguel Díaz-Canel en una comparecencia en La Habana el 13 de marzo. En la foto, una persona recoge materiales reciclables en La Habana, el 13 de marzo del 2026.
Cubanos de Miami y de la isla reaccionaron a la confirmación de que existen conversaciones entre la administración Trump y el gobierno cubano, según confirmó Miguel Díaz-Canel en una comparecencia en La Habana el 13 de marzo. En la foto, una persona recoge materiales reciclables en La Habana, el 13 de marzo del 2026. YAMIL LAGE AFP via Getty Images

“Siguen ninguneando a las víctimas, que no forman parte del diálogo”, dijo Ríos, señalando que los cubanos en la isla llevan más de una semana saliendo con cazuelas a la calle a protestar todas las noches Aun así, dijo, las conversaciones entre Washington y La Habana son “un paso adelante.”

Ríos añadió que la cúpula gobernante en Cuba demuestra que ignora al pueblo cubano cuando rechaza cambios significativos. En la forma de hablar de Díaz-Canel, dijo, “sobrevive la arrogancia de Fidel Castro.”

“Así como no se acercan al pueblo cubano que sufre, no van a acercarse al pueblo del exilio”, dijo Ríos, explicando las razones por las que no puede haber diálogo con el gobierno cubano. “Han fracasado, son 67 años de tormento. Cojan sus maletas y váyanse”.

En manos de Dios

En medio de un aguacero, el vicario Eliosbel Pereira Almaguer oró por las personas que viven en países bajo la tiranía —y porque sus dirigentes hagan lo correcto y justo.

Pereira se dirigió a unas dos docenas de feligreses en el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, la iglesia católica nombrada por la patrona de Cuba, en Coconut Grove, el viernes por la tarde. Después, dijo al Miami Herald que espera que las negociaciones tengan un resultado positivo para el pueblo, que ha sufrido bajo la opresión en Cuba.

“Eso es lo que deseamos, y por eso rezamos”, dijo Pereira.

Pereira explicó que su mensaje al pueblo cubano es: mantengan su confianza en Dios.

“Como cristianos, tenemos que pedirle a Dios… cuando las cosas no están en nuestras manos … [y] poner el asunto en manos de Dios.”

‘Una lucha diaria’

Dentro de Cuba, la comparecencia de Díaz-Canel fue recibida con indignación porque, para algunos cubanos, representó “más de lo mismo.” El reconocimiento tardío de las conversaciones con Estados Unidos —después de que funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores las negaran durante semanas— generó especial burla.

“Es un alivio saber que hay conversaciones,” dijo una madre de dos hijos, que pidió no ser identificada para hablar con libertad. “También admitieron que no hay petróleo y que todo el Comité Central estuvo presente para ese pequeño discurso.”

Para la mujer cubana de 57 años, la vida en la isla es una lucha diaria. “Tienes que comprar todo en el mercado negro, no hay transporte, no hay universidad. Mis hijos no han podido ir a la escuela ni a trabajar,” dijo.

“Nos debatimos entre la esperanza y la inquietud; no sabemos qué pasará, pero todo el mundo que conozco está esperando a que pase ‘algo’, y ese ‘algo’ es lo que nos impulsa a seguir,” añadió, mientras intenta ayudar a familiares de edad avanzada.

No hay prensa extranjera

Para los cubanos fuera de la isla, la conclusión más relevante fue el reconocimiento explícito de lo que muchos ya sabían, pero que el gobierno cubano negó: que mantiene conversaciones con Estados Unidos.

“De nuevo culpaban al bloqueo de todos sus males y siguen mintiendo sobre lo que han logrado,” dijo Jorge Luis Díaz, de 57 años, que vive en Ottawa, Canadá.

Algunos exiliados criticaron aspectos del discurso de Díaz-Canel, incluyendo que no se invitó a la prensa extranjera a su conferencia de prensa en La Habana la mañana del viernes. Solo estuvieron presentes periodistas de la prensa oficialista, y a algunos les pareció evidente que las preguntas le habían sido entregadas a Díaz-Canel con antelación.

El líder cubano tampoco abordó el tema fundamental que la gente —especialmente dentro de Cuba— espera: los cambios económicos necesarios para enfrentar la crisis humanitaria. Díaz-Canel trasladó la responsabilidad de atender los asuntos más urgentes al primer ministro Manuel Marrero y a Óscar Pérez-Oliva Fraga, vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba y miembro de la familia Castro. Díaz-Canel dijo que ambos ministros abordarían el tema en una comparencia pública el lunes.

Norges Rodríguez, director del medio independiente cubano YucaByte, señaló que el discurso mostró que los líderes de Cuba no tienen una solución para los problemas del país y que aceptarán lo que diga Estados Unidos.

Dijo que el anuncio de Cuba el jueves por la noche de que liberarán a 51 presos lo hicieron por la presión de Estados Unidos.

“Los presos políticos siempre han sido fichas de cambio en escenarios como este,” dijo Rodríguez, señalando que las autoridades cubanas han seguido arrestando a quienes se pronuncian contra el gobierno.

¿Retorno de cubanos?

El mensaje de Díaz-Canel a los cubanos en el extranjero también revivió un debate antiguo y delicado dentro de la comunidad del exilio: si regresar a la isla es siquiera posible.

Rodríguez también dijo que le sorprendió el llamado de Díaz-Canel a la comunidad cubana en el exterior durante la conferencia del viernes. Muchos cubanos tienen prohibido entrar en la isla debido a su activismo, como ocurre en el caso de Rodríguez. Otros no desean regresar, aunque muchos otros le han dicho que están dispuestos a ayudar desde las ciudades del exterior donde viven ahora, dijo.

“Estuve en Estonia hace unos cinco años y vi cómo se transformaron de un país comunista a uno de los más avanzados en tecnología,” dijo Rodríguez, ingeniero en telecomunicaciones de formación.

“En Cuba hay que empezar desde cero,” añadió. “Quiero regresar si eso cambia; no sé qué país encontraríamos, pero me gustaría ayudar con lo que he aprendido en tecnología.”

No confían

En la ventanita de Versailles en Miami, la noticia fue recibida con una mezcla de sorpresa y escepticismo.

Waldo Toyos, un cubanoamericano de 24 años, estaba tomando café cubano cuando se enteró de que Díaz-Canel reconocía las conversaciones con Estados Unidos. Se mostró sorprendido y escéptico.

Toyos no confía en que el gobierno cubano haga lo correcto por su pueblo, especialmente con el petróleo.

“Quiero lo mejor para el pueblo cubano”, dijo Toyos. “Pero el gobierno puede irse a la porra. No puedes confiar en un gobierno que ha matado a tantas personas.”

Toyos contó que sus abuelos huyeron de la persecución y la violencia en Cuba. Su abuelo, que le dijo que nunca fuera a Cuba, presenció el fusilamiento de sus hermanos.

Algunos amigos habían hablado recientemente de regresar a Cuba algún día, tal vez para ver a la familia o sus antiguas fincas, pero Toyos dijo que nunca visitará la isla bajo ninguna circunstancia.

“No le recomendaría a ningún cubano que acepte su oferta”, dijo Toyos. “Es una oferta muy estúpida.”

La última vez que Angela de Zayas, de 70 años, visitó Cuba, tuvo pesadillas todos los días.

De Zayas y su familia dejaron Cuba rumbo a España en 1969 cuando ella tenía 13 años y un año después llegaron a Estados Unidos. Regresó a Cuba en 2008 con su hija adolescente para visitar a la familia en Camagüey.

“Fue una experiencia horrible, horrible, no por mi familia. Pero se palpitaba la opresión”, recordó afuera de Versailles.

De Zayas juró no volver a menos que Cuba sea libre. Las conversaciones Cuba-Estados Unidos son, dijo, un buen comienzo.

“Ya es más que hora de que esto ocurra”, dijo De Zayas. “Me inclino a esperar que sea una conversación y no una negociación, porque no creo que haya nada que negociar aparte del hecho de que el pueblo cubano necesita ser libre.”

Para De Zayas, una Cuba libre significa una Cuba donde los cubanos no sean arrestados por discrepar con el gobierno, donde las elecciones sean abiertas y justas, donde se permita organizar partidos políticos de oposición y donde los cubanos puedan viajar libremente. Pero, dijo, no es necesario ni realista una toma de control total de Cuba por parte de Estados Unidos.

“Ellos deberían tener la posibilidad de elegir libremente su propio gobierno”, dijo. “Deberían poder hacerlo por sí mismos.”

Pero en cuanto a la oferta de Díaz-Canel a los exiliados cubanos, ella no se lo cree: “Es una trampa”.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de marzo de 2026, 6:41 p. m..

Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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