Cuba crea nuevos agentes de policía que pueden arrestar a viajeros de Miami y deportar extranjeros
El gobierno cubano prepara el despliegue de una nueva Policía de Migración en noviembre, con jurisdicción nacional para arrestar a viajeros de Miami y deportar extranjeros, entre otras funciones.
Según define en la Ley de Migración y otras normas publicadas el 5 de mayo en la gaceta oficial, se trata de “un cuerpo policial especializado” que “tiene como misión contribuir a garantizar el cumplimiento” de la norma migratoria y demás regulaciones vigentes.
Entre sus principales funciones, estaría la de “restablecer el orden social ante conductas desestabilizadoras en que participen extranjeros y cubanos residentes en el exterior”.
Controles e inspecciones en todo el país
La Policía de Migración tendrá luz verde para efectuar “inspecciones en hoteles, moteles, escuelas o residencias estudiantiles y similares, casas de rentas y empresas no estatales dedicadas al arrendamiento u hospedaje. También en autos o medios de transporte estatales y privados, al igual que en “inmuebles de diversión”.
Durante la inspección, los agentes pueden “entrevistar e identificar personas, revisar libros de arrendatarios, tener acceso a las habitaciones en presencia del huésped, o el arrendador o personal de servicio”.
“La Policía de Migración puede realizar controles migratorios a extranjeros y cubanos residentes en el exterior y a otras personas que los acompañen, a los medios de transporte en los que se trasladen, sean estos privados o públicos, en aeropuertos, puertos y carreteras”, precisa el documento.
De acuerdo con las nuevas regulaciones, los agentes de la policía migratoria cubana pueden detener tras “la comisión de un hecho delictivo” a un extranjero o ciudadano de la isla residente en el exterior, además de conducirlos ante la autoridad competente.
Revisión de documentos de identidad
Los controles migratorios a extranjeros y cubanos residentes en el exterior incluyen a personas que los acompañen en inmuebles de diversión, esparcimiento o en los que se ofrezcan espectáculos públicos, donde además revisarían documentos de identidad y migratorios de extranjeros que laboran en ellos. Los agentes solicitarían documentos de identificación a personas en cualquier parte del país.
De acuerdo con uno de los artículos, la Policía de Migración pretende verificar supuestas violaciones de la legislación migratoria y constatar el cumplimiento de los requisitos que la ley establece. Otra de sus funciones es detener a personas ante irregularidades que conlleven al reembarque, la deportación o expulsión.
La autoridad de los agentes no aplica al personal diplomático, consular o de organismos internacionales acreditados e invitados, de acuerdo con lo establecido Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas de 1961, la Convención de Viena sobre relaciones consulares de 1963, entre otras disposiciones.
Endurecimiento de leyes en un clima de tensiones
La nueva legislación cubana se presenta en medio de una escalada de tensiones entre Washington y La Habana, mientras el gobierno de la isla intenta sostener el sistema político implantado por Fidel Castro. A principios de año, Cuba anunció una ley de aduanas que sancionaba la “propaganda” por parte de viajeros internacionales.
Meses después, el Ministerio del Interior de Cuba reportaba la detención de diez ciudadanos panameños, acusados de haber pintado letreros con “contenido subversivo” en La Habana.
Cuba enfrenta una crisis sin precedentes con un gran impacto en su industria turística, principal fuente de ingresos en divisas. El país recibió en los cinco primeros meses del año 359,491 turistas internacionales, un 58.4 % menos que en el mismo período de 2025, según cifras oficiales. Uno de los grupos que ha evidenciado el desplome de viajes es la llamada “comunidad de cubanos en el exterior”.