Venezuela

‘Niño Guerrero’, líder del Tren de Aragua, muere en bombardeo de EEUU dentro de Venezuela

Un cartel de búsqueda del Niño Guerrero, señalado por las autoridades venezolanas como líder del Tren de Aragua.
Un cartel de búsqueda del Niño Guerrero, señalado por las autoridades venezolanas como líder del Tren de Aragua. Miami Herald

El presidente Donald Trump anunció el viernes que un ataque militar estadounidense, realizado en coordinación con fuerzas de seguridad venezolanas, mató a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, mejor conocido como “Niño Guerrero”, fundador y máximo líder de la organización criminal venezolana Tren de Aragua.

En una publicación en Truth Social, Trump dijo que el ataque fue ejecutado por el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom) y lo describió como un “ataque cinético rápido y letal” que eliminó con éxito a Guerrero, a quien calificó como “el infame líder del Tren de Aragua, una de las organizaciones terroristas más sanguinarias del planeta”.

La muerte de Guerrero representa un duro golpe para la organización criminal nacida en Venezuela que, según las autoridades estadounidenses, se ha expandido por América Latina y ha llegado a Estados Unidos en medio de la crisis migratoria venezolana.

“Los terroristas del Tren de Aragua ya no tienen refugio seguro en Venezuela ni en ningún otro lugar”, escribió Trump. “Bajo mi liderazgo, encontraremos a estos asesinos despiadados y capos de la droga en cualquier momento y en cualquier lugar”.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó posteriormente la operación en una publicación en X, señalando que el ataque fue realizado “a principios de esta semana” por el Departamento de Defensa —que el gobierno de Trump ahora llama Departamento de Guerra— en “plena colaboración con las fuerzas de seguridad venezolanas”.

Hegseth dijo que el ataque tuvo como objetivo un complejo del Tren de Aragua dentro de Venezuela y que se confirmó que Guerrero “murió durante el ataque”.

“La operación subraya el compromiso compartido entre Estados Unidos y Venezuela de llevar la lucha contra los narcoterroristas y negarles cualquier refugio seguro en nuestro hemisferio”, escribió.

Ni Trump ni Hegseth revelaron la ubicación exacta del ataque, el tipo de armamento utilizado, cifras de bajas más allá de la muerte de Guerrero, ni si personal estadounidense ingresó en territorio venezolano. Sin embargo, en Venezuela circularon versiones que vinculaban una operación militar en una zona minera del estado Bolívar, en el sur del país, con la búsqueda del líder criminal.

La operación constituye la segunda incursión militar estadounidense de gran escala en Venezuela desde la captura en enero del exgobernante Nicolás Maduro, un hecho que provocó un giro dramático en las relaciones entre Washington y Caracas tras años de hostilidad.

La salida de Maduro quebró la rígida postura antiestadounidense que había definido al régimen socialista venezolano durante más de dos décadas, abriendo la puerta a una cooperación sin precedentes en áreas como la lucha antidrogas, la migración y la seguridad regional.

Tras la captura de Maduro, la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el poder como presidenta interina, convirtiéndose en la figura central de la frágil transición política venezolana.

Desde su llegada al poder, Rodríguez ha trabajado estrechamente con Washington dentro de lo que funcionarios describen como un plan de estabilización de tres etapas, diseñado para evitar el colapso institucional y restaurar la gobernabilidad.

Trump dijo que el ataque fue “coordinado estrechamente con nuestros amigos en Venezuela, con quienes estamos trabajando muy bien”, dejando en evidencia la profundización de la cooperación en seguridad con el gobierno interino de Rodríguez.

Durante años, Washington acusó al gobierno de Maduro de mantener vínculos de cooperación o, al menos, tolerancia hacia el Tren de Aragua, organización señalada por su participación en extorsión, secuestro, narcotráfico, tráfico y trata de personas.

El Tren de Aragua surgió en la cárcel de Tocorón, en el estado Aragua, y evolucionó de una pandilla carcelaria a una de las organizaciones criminales transnacionales más temidas del hemisferio.

Funcionarios estadounidenses han descrito al grupo como una creciente amenaza para la seguridad nacional. A principios de la administración Trump, Estados Unidos designó formalmente al Tren de Aragua como Organización Terrorista Extranjera, otorgando a las autoridades federales mayores facultades para perseguir sus finanzas, liderazgo y redes de apoyo.

Washington llevaba años tras Guerrero. Desde 2024, el Departamento de Estado ofrecía una recompensa de $5 millones por información que condujera a su captura. En julio del año pasado, además, el Tesoro estadounidense impuso sanciones contra él y otros cinco miembros del grupo.

De 42 años, Guerrero permanecía prófugo desde 2023, cuando logró escapar durante un operativo de las autoridades venezolanas en Tocorón, considerado el principal centro de operaciones del Tren de Aragua.

Según la organización investigativa InSight Crime, Guerrero inició su carrera criminal a comienzos de los años 2000 tras atacar a policías en su natal estado Aragua e involucrarse en actividades de microtráfico de drogas. Su nombre entró definitivamente en el radar policial después de participar en un ataque contra una comisión policial en el que murió un funcionario.

De acuerdo con InSight Crime, Guerrero asumió el control del Tren de Aragua alrededor de 2015. Aunque la organización ya existía, fue bajo su mando que se transformó en una estructura criminal de alcance continental, con presencia en Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Brasil, México y Estados Unidos.

En 2018, aceptó cargos por múltiples delitos —entre ellos homicidio intencional, porte ilícito de armas de guerra, robo y narcotráfico— y fue condenado a 17 años de prisión. Sin embargo, incluso encarcelado, mantuvo el control total de la organización.

Su estadía en Tocorón se convirtió en símbolo del colapso del sistema penitenciario venezolano. Según InSight Crime, vivía dentro del penal rodeado de lujos extraordinarios, en una casa de dos pisos desde donde dirigía operaciones criminales. También tenía acceso a una piscina, campo de béisbol, discoteca e incluso un zoológico, una muestra del poder que ejercía dentro y fuera de la prisión.

Tras la intervención de Tocorón en 2023, las autoridades venezolanas difundieron afiches de búsqueda con su fotografía y los delitos por los que era requerido: homicidio, secuestro y terrorismo. Maduro aseguró entonces que coordinaba con Colombia, Ecuador, Perú y Chile una operación internacional para capturarlo.

Pero pese a que el gobierno de Maduro insistió posteriormente en que el Tren de Aragua había sido desmantelado, múltiples arrestos en Colombia, Chile y Perú reforzaron la percepción de que la estructura criminal siguió operando activamente fuera de Venezuela.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de junio de 2026, 7:58 a. m. with the headline "‘Niño Guerrero’, líder del Tren de Aragua, muere en bombardeo de EEUU dentro de Venezuela."

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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