Venezuela

Con 2,595 muertos, Delcy Rodríguez defiende la respuesta oficial al terremoto

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, gesticula durante una visita a un campamento provisional de la seguridad civil francesa en La Guaira, estado de La Guaira, el 1 de julio de 2026, tras los dos terremotos ocurridos el 24 de junio.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, gesticula durante una visita a un campamento provisional de la seguridad civil francesa en La Guaira, estado de La Guaira, el 1 de julio de 2026, tras los dos terremotos ocurridos el 24 de junio. POOL/AFP vía Getty Images

Ante las crecientes críticas por las restricciones militares en las zonas del desastre, el gobierno interino de Venezuela defendió el jueves su decisión de militarizar el estado La Guaira, mientras la cifra de muertos por los terremotos de la semana pasada ascendía a 2,595.

Los devastadores terremotos gemelos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron el centro-norte de Venezuela el 24 de junio, con apenas segundos de diferencia, han dejado ya más de 12,400 heridos, según la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien respondió con dureza el jueves a las crecientes críticas sobre el manejo gubernamental de la tragedia.

Rodríguez dijo que las autoridades han registrado 862 réplicas desde los sismos principales y confirmó que 189 edificios colapsaron por completo en todo el país, la gran mayoría en La Guaira, el estado costero que sufrió la peor devastación.

Más de una semana después del desastre, las operaciones de búsqueda y rescate continúan activas, aunque las esperanzas de encontrar más sobrevivientes se desvanecen rápidamente.

“No hemos cerrado la fase de búsqueda y rescate,” dijo Rodríguez. “Mientras exista aunque sea un solo punto donde pueda haber alguien con vida, vamos a continuar.”

El aumento de la cifra de muertos se produce mientras continúan intensificándose las críticas a la respuesta del gobierno.

Sobrevivientes, voluntarios locales y algunos rescatistas extranjeros han descrito las primeras 72 horas tras los terremotos como caóticas y mal coordinadas, señalando retrasos en el acceso a las zonas devastadas, escasez de maquinaria pesada y un control militar excesivo en las áreas del desastre.

Rodríguez rechazó esas acusaciones, insistiendo en que las autoridades se movilizaron de inmediato.

Aseguró que 4,000 efectivos civiles y militares fueron desplegados pocas horas después de los terremotos, cifra que aumentó a 14,000 al día siguiente y a más de 19,000 actualmente desplegados en La Guaira.

Según Rodríguez, la decisión de militarizar La Guaira buscaba evitar el caos y preservar el acceso para equipos especializados de rescate.

“La primera matriz mediática creada en laboratorios fue: ‘Bajen todos a La Guaira’,” dijo. “Eso habría generado caos y obstaculizado las operaciones de búsqueda y rescate.”

También acusó a algunos medios de comunicación de politizar la tragedia.

“Es miserable y desalmado generar caos en una población que ya sufre angustia y dolor,” afirmó.

Sus declaraciones se producen en medio de crecientes denuncias de que las restricciones militares ralentizaron la entrega de ayuda e impidieron que civiles —y en algunos casos equipos de rescate— accedieran a zonas críticas durante la fase inicial de la emergencia.

Varios equipos extranjeros de rescate se han quejado públicamente de retrasos burocráticos y restricciones de acceso, mientras residentes de comunidades afectadas dijeron a periodistas que se sintieron abandonados durante las horas más críticas.

Rodríguez negó esas acusaciones, argumentando que algunas zonas remotas eran difíciles de alcanzar porque carreteras quedaron bloqueadas por derrumbes y escombros, obligando a las autoridades a depender de motocicletas, drones e imágenes satelitales.

También destacó la magnitud de la cooperación internacional, señalando que 147 países y 31 organizaciones internacionales han ofrecido asistencia.

Rodríguez destacó especialmente el apoyo de Estados Unidos y agradeció al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio por el rápido respaldo a las labores de rescate.

“Los primeros rescatistas extranjeros en llegar vinieron de República Dominicana y de Estados Unidos,” dijo.

Ese reconocimiento refleja un nivel inusual de cooperación entre Washington y Caracas pese a años de intensa confrontación política.

Rodríguez dijo que Venezuela también recibió apoyo de rescate de México, Brasil, España, Catar, El Salvador, Colombia, Chile y Argentina, entre otros.

Mientras continúan las labores de rescate, las autoridades empiezan a concentrarse en la siguiente fase: vivienda y reconstrucción.

Rodríguez anunció la creación de un fondo inicial de $200 millones para la reconstrucción, financiado con recursos que, según dijo, Venezuela espera recuperar del Fondo Monetario Internacional, además de apoyo adicional de instituciones multilaterales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Las autoridades han establecido 46 campamentos temporales que albergan a 11,546 desplazados que perdieron sus viviendas.

Miles más siguen negándose a regresar a edificios dañados mientras ingenieros inspeccionan estructuras en busca de inestabilidad oculta.

Las autoridades utilizan ahora un sistema de clasificación tipo “semáforo” para determinar qué edificios son seguros, cuáles requieren reparaciones y cuáles deben ser abandonados por completo.

Incluso en Caracas, donde solo cinco edificios colapsaron, Rodríguez dijo que al menos 30 estructuras adicionales ya han sido clasificadas como inseguras.

Pese a las garantías del gobierno, grupos humanitarios advierten que la magnitud de la asistencia sigue siendo insuficiente frente a las necesidades.

El Comité Internacional de Rescate (IRC), una organización mundial de ayuda y asistencia humanitaria, señaló que los servicios médicos en hospitales, centros de salud y unidades móviles continúan desbordados, mientras los refugios en varias zonas afectadas operan al límite o cerca de su capacidad máxima.

La organización advirtió que, a medida que los equipos de búsqueda y rescate comienzan a reducir operaciones, las necesidades humanitarias —particularmente en alimentos, atención médica y servicios de protección— podrían intensificarse en lugar de disminuir.

El gobierno también trabaja con promotores privados, bancos y el sector inmobiliario para acelerar soluciones habitacionales temporales y permanentes.

Rodríguez dijo que las medidas económicas de emergencia incluirán fondos de alivio para las víctimas y exoneraciones temporales de tasas notariales y registros inmobiliarios para facilitar la reubicación de viviendas.

Los servicios básicos siguen parcialmente interrumpidos.

Las autoridades aseguran que el servicio eléctrico en La Guaira se ha recuperado en aproximadamente 90%, mientras se han distribuido más de 5 millones de litros de agua en las zonas afectadas.

Sin embargo, grupos de ayuda sostienen que el acceso a agua potable sigue siendo una de las preocupaciones más urgentes.

El IRC advirtió que las severas interrupciones del sistema de agua en múltiples estados afectados han dejado a familias desplazadas en refugios, pacientes heridos en hospitales e incluso rescatistas sin acceso confiable a agua potable.

En algunas de las comunidades más golpeadas, las familias siguen esperando durante horas bajo temperaturas extremas para recibir agua y alimentos.

El trauma psicológico también está emergiendo como una crisis secundaria de gran magnitud.

Trabajadores humanitarios aseguran que el impacto emocional es cada vez más visible dentro de los refugios temporales.

“Lo que estamos viendo en los refugios es desgarrador: mujeres solas con niños pequeños, sin documentos, sin medicinas, sin idea de dónde están sus parejas o familiares,” dijo Nicole Kast, directora del IRC en Venezuela.

“Los niños no están durmiendo. Cada réplica genera pánico colectivo en los refugios, y el impacto psicológico durará mucho más allá de cuando se retiren los escombros.”

Rodríguez describió escenas de niños hospitalizados con amputaciones y sobrevivientes llorando la pérdida de múltiples familiares.

Dijo que psicólogos, psiquiatras y especialistas en trauma ya operan en los campamentos, mientras programas de música, deportes y recreación han sido activados para ayudar a los menores desplazados.

El costo humano también ha golpeado profundamente a las instituciones del Estado.

Rodríguez dijo que numerosos funcionarios públicos murieron en la tragedia, incluidos miembros de cuerpos de seguridad, empleados municipales y militares.

Relató el caso de un comandante de la Fuerza Armada que perdió a su esposa, a sus dos hijos y a su madre en La Guaira, pero aun así continuó ayudando a víctimas desde un refugio temporal.

La tragedia se está convirtiendo en la prueba más importante hasta ahora para la presidencia interina de Rodríguez.

Rodríguez asumió el poder en enero tras una operación respaldada por Estados Unidos que capturó al exmandatario Nicolás Maduro, heredando un país políticamente fracturado y ya debilitado por el colapso económico y el deterioro institucional.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de julio de 2026 a las 10:35 p. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA