Venezuela

Algunos sobrevivientes cuestionan la calidad de viviendas tras terremotos en Venezuela

Equipos de rescate y voluntarios examinan los escombros de edificios derrumbados por el impacto de los terremotos, el miércoles 1 de julio de 2026, en La Guaira, Venezuela.
Equipos de rescate y voluntarios examinan los escombros de edificios derrumbados por el impacto de los terremotos, el miércoles 1 de julio de 2026, en La Guaira, Venezuela.

En La Guaira, las torres OPP del programa social de vivienda del gobierno de Nicolás Maduro albergaban a familias de origen humilde. Sus residentes habían quedado damnificados en pasadas situaciones registradas en Venezuela, en su mayoría, como consecuencia de colapsos de viviendas improvisadas, construidas sin reglamentación en laderas de montañas entre Caracas y los estados Miranda y La Guaira.

En la torre B, de unos 12 pisos, vivía María, como fue identificada para proteger su identidad, quienes la encontramos recogiendo algunas de sus pertenencias de las ruinas del edificio. “Una sábana para poder encontrar sombra, para buscar a los vecinos que resultaron tapiados”.

Con sus uñas, rasgó el anime, o poliestireno expandido, que se encontraba en una de las platabandas que daba soporte a uno de los pisos. No podía entender que ese material, atravesado por cabillas y rodeado de una capa de cemento, se encontrara en medio de pisos que dieran soporte a los apartamentos.

“El gobierno nos sacó de nuestro barrio para entregarnos esta vivienda, porque allá estábamos corriendo peligro, porque nuestra casa quedó agrietada. De allá nos trajo a esta residencia, a vivir. Esto tenía muchas filtraciones. Lo que estaba aguantando a la torre era Dios. Nos sacaron del barrio, porque corríamos peligro, a un lugar donde corríamos más peligro”, dijo María.

“Nunca me imaginé que en vez de darnos una ayuda a nosotros, lo que nos dieron fue un infierno, una casa para que muriéramos.”, señaló, rasgando el anime de la platabanda con sus dedos, evidenciando la poca resistencia del material.

No obstante, estas viviendas de interés social construidas por el gobierno de Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro representan solo un 20% del total de viviendas que se desplomaron por el fenómeno sísmico, según lo confirmó la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en rueda de prensa ofrecida este miércoles a la prensa internacional acreditada en Venezuela, a una semana del sacudón. La gran mayoría de los inmuebles correspondía a desarrollos privados.

En el país, un total de 189 edificios cayeron por los movimientos sísmicos de 7.2 y 7.5, sucedidos con apenas 39 segundos de diferencia. Unos 855 edificios resultaron afectados, señaló la mandataria, en el encuentro con los medios, que había sido anunciado para las 3:30 p.m., pero que se concretó casi a las 9 p.m. del miércoles. Afirmó que 2,595 personas perdieron la vida, según el parte oficial. Este número subió a 2,954, según datos del gobierno compartidos el sábado. “No haré proyecciones”, dijo, interrogada por periodistas, en atención a las posibilidades de que la cifra aumente.

María no habitaba un edificio considerado modelo. Pero también hubo otros que colapsaron el día del doble terremoto del pasado 24 de junio, que gozaban de la confianza del sector inmobiliario, y que tenían menor cantidad de pisos y apartamentos, localizados en zonas consideradas exclusivas. Rodríguez destacó que la mayor parte de la destrucción correspondía al carácter destructivo del evento sísmico.

La versión de la presidenta podría estar apoyada por el colapso de edificios como El Vallarta, ubicado en el sector Playa Grande. En esta construcción, con apartamento de 81 metros cuadrados, llegaron a vivir sus propios arquitectos. En el mercado inmobiliario venezolano, un apartamento del edificio Vallarta podía costar entre $80,000 y $100,000, mientras que uno como el que tenía María, podría haber costado alrededor de $60,000, aunque no podía ser puesto en venta, por ser adjudicado por el Estado venezolano.

De ambas edificaciones, solo quedaron escombros. Pero sería pertinente una investigación independiente al respecto. Aunque no hubo anuncios al respecto, Rodríguez señaló que se iniciarían planes para la construcción de viviendas, a partir de la apertura de una cuenta en la Corporación Andina de Fomento, que permitiera una auditoría. Anunció que el fondo para esta recuperación sería auditable.

Equipos de rescate examinan los escombros de un edificio derrumbado por el impacto de los terremotos, el miércoles 1 de julio de 2026, en La Guaira, Venezuela.
Equipos de rescate examinan los escombros de un edificio derrumbado por el impacto de los terremotos, el miércoles 1 de julio de 2026, en La Guaira, Venezuela. Foto: León Hernández

La respuesta: ¿rápida o lenta?

“A ellos no les importaba la vida de quienes estábamos acá viviendo. Yo vi muchos padres morir por sus hijos abrazados, vi muertos. Pensé que el mundo se estaba acabando, pero gracias a Dios que me dio una oportunidad. Las maquinarias llegaron tarde. Había muchas máquinas que enviaron aquí para ayudar, y que supuestamente iban a buscar una planta eléctrica para poder conseguir a nuestra familia. Pero fue una estafa. Pasaron dos días aquí, hicieron videos, fotos y se llevaron su planta, porque supuestamente estaba dañada. El dolor que siento yo, nadie lo va a sentir. Gracias a Dios que llegaron unos rescatistas voluntarios”, dijo María.

Según indicó la presidenta, es lógico que los primeros en llegar a ayudar fueran los residentes del propio sector, y mencionó un caso en el cual un sobreviviente que logró salir por sus propios medios de uno de los edificios, salvó luego 12 personas. Contrario a la versión de algunos residentes de Vargas, que han denunciado en redes la pasividad de efectivos militares, aseguró que de inmediato activó el traslado de efectivos civiles y militares y ubicó en 662 las personas que han sido rescatadas con vida.

Aseguró que en la tragedia que enluta a la nación no podría haber declaraciones de satisfacción por parte de los deudos. “Hicimos todo lo que estaba en nuestras manos. Venezuela no tiene relaciones diplomáticas con algunos de los países que ofrecieron ayuda, y acá están sus rescatistas. Acepté su apoyo con humildad”, señaló.

Sobre los procedimientos forenses, descartó que el país vaya a apelar al uso de fosas comunes. Indicó que las fases 1 y 2 de la atención, la búsqueda de supervivientes y la atención primaria a heridas y damnificados, se encuentran en desarrollo de forma simultánea.

Durante la espera de la rueda de prensa, se transmitió la programación de Venezolana de Televisión, el canal estatal. Se mostraron imágenes de la campaña de donaciones y de las acciones de las fuerzas de seguridad y rescate, acompañadas del lema “Venezuela no está sola”. En la hora previa a la rueda de prensa, no se emitieron entrevistas con familiares ni víctimas de los terremotos en el canal estatal.

En la ronda de preguntas, Rodríguez desestimó afirmaciones de periodistas que señalaron que los ciudadanos en las zonas afectadas dijeron haberse sentido abandonados por las autoridades en las primeras horas posteriores a los terremotos.

Esta imagen muestra pedazos de anime, un material liviano conocido por el nombre técnico poliestireno expandido, que supuestamente fue usado en algunos edificios en La Guaira, Venezuela.
Esta imagen muestra pedazos de anime, un material liviano conocido por el nombre técnico poliestireno expandido, que supuestamente fue usado en algunos edificios en La Guaira, Venezuela. Foto: León Hernández
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